“Silver Blaze” (16) nos puso sobre la pista. Ahora, “Landlords” (Great Canyon, 08), nos lo confirma. En Marta Delmont tenemos artista para rato. La de Alella, con su sonido neblinoso, que emana de lo más profundo de la tradición norteamericana, se ha marcado un trabajo que mejora a su ya excelente predecesor.

En primer lugar quiero preguntarte ¿qué opinas cuando alguien, en este caso yo, te compara en una reseña como la aparecida en este medio con Lucinda Williams?
No sé qué pensaría ella… Me emociona mucho que se valore todo el trabajo que hay detrás de este disco y se reciba como una propuesta sólida, pero también me intimida la comparación con un referente tan grande. La trayectoria de Lucinda Williams está a años luz.

“Me gustan las producciones desnudas, sin rellenos innecesarios, y precisamente me parece muy interesante combinar eso con la presencia de atmósferas”.

Eso de la maldición del segundo disco es un mito, ¿no? ¿O has notado cierta presión al grabarlo?
Lo primordial en “Landlords” fue hacer algo diferente, que se pudiera percibir una evolución, y creo que la clave ha sido precisamente que no hemos pretendido repetir la fórmula del primer disco. He sufrido mi propia presión, sobre todo al componer, pero en ningún momento lo he sentido como la responsabilidad de un segundo disco. He creído mucho en lo que estábamos haciendo, así que nada de maldiciones.

Los primeros discos suelen ser grandes éxitos previos. Una grabación en la que sueltas lo mejor de lo que tienes hasta ahora. Los segundos ya suelen ser canciones de etapas más concretas. ¿Es ese tu caso?
Totalmente. Mi primer disco fue una selección, por así decirlo, de entre todo lo que había compuesto hasta el momento. “Landlords”, en cambio, se compuso prácticamente del tirón y de forma muy consciente. Creo que eso hace que sea un disco mucho más coherente. Hay muchas conexiones entre las canciones y todo está impregnado por la emoción de un momento muy concreto.

¿Has recurrido a algún tema anterior incluso a tu primer disco para incluirlo en “Landlords”?
La mayoría se compusieron durante los meses previos a la grabación, cuando empezábamos a ensayar con la banda. “Ostende” y “Second Parts” son las únicas canciones del disco algo distanciadas temporalmente (las compuse poco después de publicar “Silver Blaze”) y tienen caracteres diferentes, pero las veo casi como una premonición de lo que estaba por venir.

Sé que personalmente y también como marca de la casa de Great Canyon, los ambientes son muy importantes en las producciones pero, personalmente, te prefiero con menos atmósferas, más desnuda ¿no te sientes cómoda en esos terrenos?
Al contrario. Me gustan las producciones desnudas, sin rellenos innecesarios, y precisamente me parece muy interesante combinar eso con la presencia de atmósferas. Con efectos y sintetizadores hemos podido ampliar mucho las posibilidades a nivel de sonido y fortalecer las dinámicas. No es que me sienta incómoda con una producción más seca, pero ahora mismo me interesan más estos registros.

Cuando alguien me dice que Marta Delmont se parece a Joana Serrat yo tengo clara la respuesta. ¿Cuál es la tuya?
Entré en el mundillo de la mano de Joana, produjo mi primer disco y hemos trabajado juntas innumerables veces a lo largo de estos años, así que es natural (y un honor) que se me vincule a ella, pero, desde el máximo aprecio hacia su trabajo, creo que en “Landlords” queda claro que somos personas con formas de crear y mundos interiores muy diferentes.

¿Qué discos o artistas dirías que te han influido en la grabación de este “Landlords”?
Trabajando con Bernie Sánchez como productor, está casi prohibido que aparezcan nombres de referentes durante la grabación, y creo que eso ha sido clave para desarrollar la personalidad propia del proyecto. Sí que hemos tenido presentes las atmósferas de The War On Drugs o las composiciones de Dylan en “Blood On The Tracks” –sucesiones de acordes sin una estructura pop–, pero hemos evitado apoyarnos demasiado en referentes.

Las letras vuelven a combinar temas personales, aparentemente, con otras cosas más genéricas, más sobre el entorno. ¿Buscas ese equilibrio?
Para mí, la narrativa de este disco ha cobrado más sentido ahora que ha pasado tiempo y lo puedo entender desde la distancia. Hay canciones puramente introspectivas y otras que incluso tienen cierto carácter político, pero lo que prevalece es la manera en que vivía ese momento. Está más enfocado a entender la forma en que pienso y siento que a explicar una realidad.

¿Quiénes son esos señores de la tierra?
Todo en el disco está muy ligado al concepto de la “Mansión del Rock”, el estudio donde grabamos “Landlords”, que existió durante un mes. Resumidamente: Bernie tuvo la idea de convertir la casa de mis padres en un estudio profesional mientras ellos estaban de vacaciones. La casa estaba llena de gente grabando sus proyectos cada día, salieron de allí casi diez discos, y en cierta manera fuimos los “caseros” o los “terratenientes” de esa locura. Fue una experiencia que me marcó muchísimo y está muy presente en las letras.

Y para presentarlo, ¿qué?
Estamos trabajando muchísimo en los directos. Tengo la suerte de contar con una banda muy implicada en el proyecto. Son personas y músicos increíbles y, gracias a ellos, cada día disfruto más encima del escenario. Respetamos mucho la producción de las canciones en el directo, cuidando los arreglos y las dinámicas, y también incluimos alguna canción de “Silver Blaze” reinterpretada en un registro más acorde con el repertorio de “Landlords”.