Comencemos ubicando al lector. ¿Cómo, cuándo y por qué surgió este proyecto bautizado como Lima Negra?
Lima Negra nació entre noches de borrachera y días de resaca en Londres. Juan Carlos y yo nos mudamos a Reino Unido movidos por nuestro amor a las bandas británicas, y huyendo totalmente de nuestras raíces. Sin embargo, de forma paulatina, en las fiestas que hacíamos en casa (parecía un bar más que una casa, y siempre estábamos rodeados de personajes que llegaban a quedarse por la casa semanas, uno incluso estuvo dos años, y en ocasiones de ellos sólo conocíamos sus motes), comenzamos a poner música española y latina. Algo que era totalmente nuevo para nosotros. También se ligaba bastante. Por aquellas tierras, que suene “Bailarás con alegría” de Los Chichos a las cinco de la mañana con un buen ciego, puede ser algo extremadamente exótico. Todo eso nos hizo comenzar a escribir estas canciones, narrando de forma autobiográfica los eventos que vivíamos, los líos que íbamos capoteando con la mayor dignidad posible, dadas las circunstancias.
Antes del lanzamiento de vuestro primer álbum, vieron la luz de manera progresiva algunos singles. ¿Cómo fue la respuesta ante esos sencillos? ¿Os ayudaron a orientaros de cara a lo que buscabais para el formato largo?
Claro, antes de sacar el álbum, desde Montgrí y nosotros como banda, creímos acertado y necesario sacar unos primeros temas que sirvieran de introducción al mundo Lima Negra, como un pequeño saludo haciendo saber de nuestra existencia. Sentimos que han sido recibidos con mucho cariño, y ahora ya tocaba pasar a la siguiente fase y sacar “Peligros”. La verdad es que nos aburría un poco el hecho de ir sacando singles. Parece que la idea de que salga un álbum es algo que ves muy a lo lejos, pero aquí está. A veces hay que tener paciencia. Nosotros nunca la hemos tenido, para nada. Lo queremos todo, y lo queremos ahora.
“Empezamos a escribir para narrar aquellos líos que íbamos capoteando con la mayor dignidad posible”
El resultado es “Peligros”, un disco muy directo. Me refiero a que, a la segunda escucha, las canciones ya suenan familiares. ¿Cómo querías que luciera el álbum?
Pues era precisamente eso: hacer canciones que te hagan sentir que ya estaban contigo antes incluso de haberlas escuchado. Hablamos de forma muy humana, resaltamos la imperfección de nuestra forma de concebir el día a día, algo con lo que muchas personas se pueden sentir identificadas, pero que hoy en día quizá se esconda. Vivimos enseñando nuestra felicidad constante en redes, lo guapos que somos todos, y dando grandes discursos de moral en cuanto existe la oportunidad. Hemos intentado alejarnos de eso, lecciones las justas, vivencias todas, que sucedan cosas. Y, si no suceden, se provocan.
“Peligros” parte de parámetros clásicos para, a continuación, sonar muy actual. ¿Cómo habéis conjugado pasado y presente para dar forma al disco?
Eso es culpa total de Jose de Producciones Peligrosas, nuestro productor. Siempre nos insistió en el estudio que, a la hora de enfocar los temas, debíamos bajar a las raíces, mirar a los maestros: Celso Piña, Chavela Vargas, Triana Pura... y luego hacer sonar eso como algo fresco, también como algo difícil de clasificar en un género en concreto. Creo que el trabajo ha sido magnífico. Han sido muchísimas horas en el estudio, muchos viajes Londres-Granada, muchas sonrisas y también lágrimas. Como nos sucede en casi todo lo que hacemos, reinaba un caos absoluto que hizo que todo fuese perfecto.
¿De dónde ha venido la lírica de “Peligros”? ¿Dónde habéis encontrado la inspiración para las letras de estas canciones?
Como comentaba antes, los textos son autobiográficos: de nuestras pajas mentales y de los diferentes escenarios por los que nos movemos. Eso que decía Hemingway, te sientas delante de una máquina de escribir (en este caso una guitarra) y sangras. A veces cuesta o incomoda contar según qué cosas; o según a qué persona le estés escribiendo puedes abrir heridas que no están del todo curadas y te puedes quedar jodido un par de días, pero eso es precioso. Es un dolor muy bonito. “Barbarie en armonía” por ejemplo sale de un polémico voluntariado a Cuba con Caritas de mi pueblo en La Rioja, donde La Habana me absorbió. Descubrí los libros de Pedro Juan Gutiérrez e intenté replicar lo que en ellos sucede en ese Centro Habana salvaje, crudo y doloroso, pero a la vez lleno de color, baile y sonrisas. Nosotros estábamos acostumbrados a escribir siempre en inglés, y fue toda una revelación comenzar a hacerlo en nuestra lengua madre. Puedes ir más hondo, y es un proceso que estoy disfrutando muchísimo.
¿Ha habido alguna referencia específica que seguir de cara a componer vuestras propias composiciones? Parece evidente que la figura de Juan Perro está muy presente.
Hay muchísimas: Juan Perro es una de ellas, como bien dices, pero me costaría nombrar alguna específica. Creo que, a pesar de esos guiños, incluso al reggaetón (nunca digas de este agua no beberé…), están muy presentes nuestros orígenes, el rock’n’roll. Bandas como The Tremeloes o Echo & The Bunnymen han estado siempre tan presentes en nuestra vida que, incluso si hubiésemos intentado quitar su presencia de nuestra música, nos hubiese resultado imposible. Hacer Lima Negra nos ha ayudado también a quitarnos prejuicios que teníamos sobre géneros como lo urbano. Hemos roto nuestra zona de confort y cuando haces eso pasan cosas chulas.
Lima Negra sois, ante todo, Javier Sola y Juan Carlos Ruiz. ¿Qué más músicos han pasado por este debut y os han ayudado a darle forma?
No nos han ayudado a darle forma ¡le han dado la forma! [risas]. Como nos dijo Gonzalo de Discos Bora Bora: ‘Vosotros aparecisteis aquí con cuatro notas escritas en un papelillo de fumar y os vais con un tremendo álbum’. La verdad es que hemos tenido una suerte increíble de haber podido seducir a músicos tan increíbles. Son un gran número los que han aportado su granito de arena en estas diez canciones que hacen ‘Peligros’, y voy a aprovechar para nombrar a todos, y mandarles un besazo muy fuerte: Edu Espín (guitarra flamenca), Luis Miguel Jimenez (batería), Ahinara Egea (bajo y voces), Popi González (percusiones y voces), Ramón Fandila (mandola y cuatro venezolano), Francesco Antonio Buffone (guitarra eléctrica), Antonio Arias (voces, bajo y guembri), Julia Fandila (violines), Jimmy García (trompeta), Carlos Ligero (saxofón), Valentín García (trombón), Zeke Olmo (percusiones), Sr. Olmo (guitarra acústica), José Antonio Sanchez (guitarra, coros, bajo), Miguelito Pérez (contrabajo), Natalia Martín (coros), María Vallejo (viola y violines).
Venís de una ciudad con mucha tradición musical como es Granada. ¿Qué tal es la actual escena cultural de la ciudad?
La oferta cultural que tiene esta ciudad es acojonante. Constantemente hay eventos de muy buena calidad. Desde que vivo aquí me he metido en el mundillo del tango, hago (o intento) mis pinitos bailando. El otro día fui a un concierto de “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi y las de Piazzolla música clásica y tango. Fue algo magnífico. También hay unos ciclos de cine, además gratuitos, que molan muchísimo. Y de conciertos, qué te voy a contar. Granada es una parada obligada en cualquier gira. Eso es algo de lo que más nos atrajo a la hora de decidir vivir aquí. Por otro lado, es una ciudad muy peligrosa, salimos casi cada día, y eso claramente tiene sus consecuencias...
¿Cómo os manejáis y cómo repartís el tiempo entre Lima Negra y vuestro proyecto original, The Gulps (con el que, por cierto, no paráis de girar)?
Ahí está la cosa. El problema no son la cantidad de proyectos en los que uno esté metido, el problema son las resacas. Si te portas bien hay tiempo para todo. Si nos pasamos de gamberros, no hay tiempo para nada. Lo mismo pasa con las giras: como la líes la primera noche, se puede convertir en la experiencia más traumática y odiada de tu vida. Cuando hicimos la gira europea con Happy Mondays fui relativamente bueno y tengo recuerdos muy bonitos.
¿Cómo conseguís cambiar el chip de un proyecto al otro? ¿Cómo hacéis pasa pasar, con naturalidad, de los ritmos latinos de Lima Negra al hedonismo indie-pop de The Gulps? A priori, son dos mundos muy alejados.
Te juro que es algo super natural. El espíritu rocanrol nunca cambia, y sigue siendo música, y son nuestras canciones. Quizá técnicamente hablando pueda parecer algo muy distinto, pero nosotros lo vivimos como seguir haciendo lo que hemos hecho siempre: hacer canciones, grabarlas y tocar conciertos...
Una curiosidad: ¿Qué opina Alan McGee, vuestro mánager en The Gulps, de la música que hacéis con Lima Negra?
Le importa una mierda [risas]. No, él está muy contento de que estemos felices. No es la música que él escucha, pero siempre nos dice que lo que más le importa es ver que nos está yendo bien, y que podemos contar siempre con su ayuda en cualquier proyecto en el que nos metamos. Es un tipo maravilloso y nos quiere mucho.
¿Hay ya gira prevista para presentar las canciones de “Peligros”? ¿Cómo son los conciertos de Lima Negra y qué formato lleváis en directo?
Si, hay conciertos ya programados [24 abril, Hangar 48; Madrid, y 28 mayo, Sala Vol; Barcelona]. Estamos trabajando muy duro en cómo plantear el directo. Nosotros queremos llevar una super banda, a lo Buena Vista Social Club, con toda la peña en el escenario, pero a veces es complicado ¡No cabemos en una furgoneta de nueve, así que Juan y yo tenemos que ir en el maletero!

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.