Trent Reznor y Atticus Ross, dos maestros incombustibles, se unen al productor Alexander Ridha (Boys Noize) para gestar este proyecto bautizado como Nine Inch Noize. Todo comenzó con la colaboración de los tres en la banda sonora de "Challengers" y "Tron: Ares", lo que derivó en una gira conjunta que se coronó en el Coachella. A medias entre directo (su tracklist es idéntico al de Coachella), disco de estudio y de remezclas, logra esquivar la frialdad habitual de estos últimos para erigirse como un abrasivo falso directo abrasivo.
Este "Halo 38" destaca por sumergirte en su concepto sin rellenos, encajando sin calzador los golpes techno de Boys Noize dentro de la digitalidad industrial de NIN. Obviando la intro, el triplete de "Vessel", "She's Gone Away" y "Heresy" son trallazos incontestables de EBM y techno, ideales para romper clubes y festivales. También bien molones son esos dos únicos cortes ajenos a NIN en el disco: "Parasite" (del proyecto paralelo How To Destroy Angels) y "Memorabilia" (versión de otra versión de Soft Cell).
El equilibrio entre la bilis ácida del industrial y el sudor de la pista de baile es envidiable, aun a pesar de que la previsibilidad asome un poco el hocico en "Copy Of A", "Me, I'm Not" y "The Warning", y aunque la reimaginación new beat de "Closer" pueda generar cierta división. Con todo, el proyecto funciona aunque no te deje boquiabierto, a igual que funcionan "Came Back Haunted" y "As Alive As You Need Me To Be" como cierre de esta bacanal electro-industrial en la que Trent, Atticus y Alexander te encierran en su garito y te obligan a bailar a su ritmo los cuarenta y seis minutos que dura su función.
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