Óscar Mulero -DJ y productor conocido, admirado y respetado aquí y allende nuestras fronteras por su technazo vigoroso, maquinal y acerado, de pelo en pecho y pescuezo tatuado- en este disco vuelve a sumergirse en esas estancias experimentales, mentales e idemeras que tanto le ponen, motivan y cargan las pilas. “Perfect Peace (Semantica, 18) es su nuevo álbum, y lo presenta –entre otras fechas– este viernes 13 de abril en la sala Razzmatazz de Barcelona.

“Perfect Peace” es tu nuevo álbum tras “Muscle & Mind” (15), pero quizá ahonda más en la línea general de aquel sorprendente Grey Fades To Green” (11) o Biosfera” (13). Álbumes como “Perfect Peace”, ¿qué te aportan a nivel profesional, además de reafirmarte como músico de electrónica y no solo de techno?
La verdad es que para mí es una necesidad, y una motivación, afrontar proyectos nuevos tras estar tantos años en el mundo del baile. Esto me aporta mucho, hacer cosas distintas para mí es importante. Me ayuda a cargar las pilas.

Ir mucho más allá del ya legendario y fundamental Mulero -para muchos el mejor productor y DJ de techno de España y de lejos- es algo que siempre te ha estimulado y ocupado… ¿y obsesionado?
No me obsesiona, pero parte de esa misma necesidad de la que te hablaba antes. No seguir bajo ese estigma de “DJ de techno” y que me vean más como músico, es algo que me apetece mucho tras veinte largos años de carrera dedicados al baile.

“No seguir bajo ese estigma de “DJ de techno” y que me vean más como músico, es algo que me apetece mucho tras veinte largos años de carrera dedicados al baile”

Lo que es evidente es que tu vertiente más IDM, sensitiva y ambiental parece acaparar cada vez más tu atención y horas de trabajo. ¿Es dónde te sientes más a gusto trabajando ahora o lo sigues compartiendo al cincuenta con el techno de alto octanaje?
Sí se comparte, totalmente. Quizá no sea un cincuenta por ciento, pero casi. Cuando tengo la oportunidad de hacer trabajos largos, como en el caso de este álbum, puedo dedicarle algo más de tiempo a la vertiente no tan techno. No obstante, los maxis sí que siguen precisando buena parte de mi tiempo en estudio.

Y si algún día tuvieras que elegir entre lo conceptual y lo físico…¿con qué te quedarías?
Buffff, esta es la pregunta del millón (risas). Quizá a la hora de presentarlo en directo y trasladarlo a actuaciones me gusta muchísimo el tema de pinchar. De toda la vida. Si tuviera que escoger solamente una de las dos, sin más remedio, me quedaría con las sesiones de techno.

Hemos llegado a un punto en el que el techno ha evolucionado a sonidos menos agresivos, más minimalistas y con menos BPM’s. Ya que la música la consideramos cíclica, ¿crees que podrías volver de forma natural al punto de partida? ¿Dentro de unos años volveremos a ver a Mulero repartiendo estopa a 140 beats por minuto?
(Risas) La verdad es que esos son BMP’S muy noventeros (más risas). Yo sigo pensando, como tú, que la música de baile es algo cíclico. Que el techno de ahora sea con pocos elementos tampoco es algo novedoso, en el 96 ya se hacía así. Ahora han cambiado las herramientas de producción, claro, pero la esencia y su alma sigue siendo la misma.

Sabemos que te gusta mucho hacer trabajo largos y así poder desarrollar la parte más emocional, la emotividad: cómo te sientes, lo que ocurre a tu alrededor y eso se nota en un álbum en el que campa lo introspectivo y abstracto…¿qué siente y padece el Mulero de este “Perfect Peace”?
En este disco he disfrutado de mucha tranquilidad a la hora de producir. Me he encontrado muy a gusto y eso me lo ha provocado el no pensar -y no sentir la presión- en que la música que estaba creando no tenía que sonar -y ser consumida- a las tres de la mañana en la pista de baile. Y eso se le nota al disco y a mí. Liberado y calmado.

¿Este nuevo disco refleja, con honestidad total, lo que eres a día de hoy?
Sí, independientemente de su resultado en la calle estoy muy contento -desde lo técnico y el sonido- de cómo ha quedado; sobre todo teniendo en cuenta el punto de partida que me planteé para él. He conseguido hacer algo que no tuviera nada que ver con el baile y sé que eso planteará algunas reticencias entre el público que le gusta más mi lado más físico. También sé que habrá gente a la que esto le pueda interesar más que mis trabajos anteriores.

¿Por qué debemos considerar que “Perfect Peace’ es un paso adelante más en tu carrera?
Yo diría que es un paso más, ni hacia adelante, ni atrás. Es un trabajo que parte desde una motivación especial y desde una libertad plena.

¿Estamos ante el Mulero que mejor produce -léase, trabaja en estudio- de su propia historia?
Esta es una pregunta más para vosotros, para los periodistas y la gente que sigue desde hace años mi trabajo. Ahora me divierto mucho produciendo y estoy muy cómodo haciendo canciones sin presión, libremente.

Bien, entiendo… ¿Qué nivel de satisfacción te ha producido este álbum?
Mucho, en todos los sentidos, sobre todo a nivel técnico. Aunque una vez que ha salido el disco piensas en cosas que podrías haber hecho de otra forma… siempre hay cosas que podrían salir mejor. Es difícil estar satisfecho al cien por cien.

“Ahora creo mucho en este tipo de canciones hechas con muy pocos elementos, texturizados y partiendo de desarrollos más largos, tanto cuando hago techno como en canciones de álbumes como este”

Aquí parece que, como ya pasó en “Muscle & Mind”, has trabajado con menos
elementos, desarrollando cortes menos complicados -sin tantas pistas- pero buscando una profundidad en esa menor cantidad de elementos. ¿Va a ser esta una constante en tu sonido futuro?
Es difícil saber qué tipo de temas voy a hacer en un futuro. Ahora creo mucho en este tipo de canciones hechas con muy pocos elementos, texturizados y partiendo de desarrollos más largos, tanto cuando hago techno como en canciones de álbumes como este. Es aquí donde ahora me encuentro más a gusto.

Destacar un solo pasaje de un disco conceptual es de mal gusto, pero ¿cuál es tu tema favorito del álbum y por qué?
Esto es muy complicado para mí, me costaría mucho trabajo y me llevaría demasiado tiempo. Después de tantos meses trabajando en el disco pasan muchas cosas con los temas, a medida que va pasando el tiempo, y algunos ya tienen dos años, vas cambiando de opinión respecto a los mismos. No lo sé, quizá me quedaría con “Finality Of Performance”, pero también hay transiciones que también me han resultado muy interesantes.

Sí, en el disco hay diferentes temas brevísimos que funcionan como interludios…
Sí, se trata de temas que no llegan ni a los tres minutos, son como pasajes, segmentos. Me apetecía hacer canciones pequeñas transiciones entre temas y la experiencia nueva cumple bien su función.

En las once canciones -que sustancian “Perfect Peace”- te desenvuelves entre pads, melodías, percusiones filtradas, bleeps, industrialismo, cadencias armónicas, arpegios sintéticos, drones y ritmos que parecen buscar conmover más que cualquier otra cosa. ¿Estamos en lo cierto?
Sí, a la hora de comprar música -de cualquier tipo- siempre busco que transmita, que emocione. La creatividad va muy ligada al estado de ánimo, ese nexo es muy grande y directo, y en cualquier área artística.

¿Por qué lo publicas en el sello Semantica -de Svreca- y no en Pole o incluso en Warm-Up, tus dos discográficas?
La primera razón es que no quería sacarlo en mis sellos, por el rollo musical que tienen. Quería una discográfica que tocara material como el de este disco -no enfocado solamente al techno- y Semantica era ideal para ello por su bagaje y porque publican tanto cosas de baile como más experimentales. Además, tengo muy buena relación con Enrique. Hace un trabajo maravilloso y estoy muy contento con la decisión que tomé y su desarrollo.

Hace unos días te vimos en una sesión Boiler Room en Bélgica, en la que solo pinchaste EBM y la gente, tus fans y los que no lo son, enloquecieron literalmente en las redes sociales y con razón. Fue una sesión memorable. Se te vio disfrutar mucho, ¿verdad?
Sí, lo pasé muy bien, pinchar esos temas que ponía al principio, en los festivales y clubs en el 89, 90 y 91, fue un gran disfrute. Muy divertido, tanto en la selección como en la sesión. Ha habido gente que me ha escrito diciéndome que no sabía que hacía esto tan punk (risas). ¡Lo hacía con veinte tacos! Son mis raíces y lo disfruté muchísimo.

¿Podremos verte en España próximamente haciendo algo parecido?
Claro, ya se ha hecho alguna vez en noches dedicadas a la EBM en Madrid, así que sería genial repetir, ¿por qué no? Me chifla salirme del registro habitual y sigo comprando este tipo de material.

“Para este año habrá un disco doble de techno que publicará un sello belga”

Y perdona, pero me lo piden buena parte de las “juventudes muleristas”: ¿Para cuándo un nuevo álbum de techno tipo “Black Propaganda”?
Diles que ya se harán mayores (risas), que ya cumplirán los cuarenta y cinco (más risas). Fuera de bromas, puedes decirles -en exclusiva- que para este año habrá un disco doble de techno que publicará un sello belga.

¿Qué piensas del giro hacia el “techno underground” -como le llaman ellos mismos- de un sello como Suara?
La verdad es que no estoy muy puesto en esto. No te podría decir. Siempre y cuando sea música interesante, que podamos pinchar y disfrutar, me parece estupendísimo. Es un buen síntoma de que el techno underground sigue vivo y coleando.

¿De qué salud goza Pole Group en este 2018? ¿Da vértigo estar considerados como uno de los mejores sellos de techno del mundo?
Creo que, de alguna manera, estamos en el punto de mira y en una posición de privilegio en la escena internacional, y eso me alegra tras seis años de mucho trabajo. Me satisface muchísimo.

Finalmente, ¿qué nos puedes contar de tu trabajo como productor para Fasenuova y Territoire?
Es algo en lo que estoy cada vez adentrándome más y me apetece mucho. Producir para otra gente es algo que me ha atraído desde siempre. En breve voy a mezclar otro disco más pop-rock. Me gusta mucho trabajar con guitarras, baterías, etc. Es más trabajo para mí, pero cuando me lo permiten las sesiones y los viajes me gusta dedicarle tiempo. Me llegan de forma frecuente propuestas interesantes.

La propina necesaria Óscar. ¿Cómo ves la actual escena del techno en España?
Veo un contraste brutal. Por un lado, está la escena de artistas nacionales -maravillosa, rica y en crecimiento- y por otra la de clubes, que está en constante retroceso. Ahora hay menos circuito que nunca. Salvo Madrid y Barcelona, y algunas salas del sur de España, no hay dónde pinchar. Cualquiera de los chicos de Pole ven muy reducidas sus posibilidades. No es como antes.