Dos más uno
Conciertos / En Órbita Festival

Dos más uno

8 / 10
Arturo García — 31-05-2018
Empresa — La Máquina de Escribir
Fecha — 12 mayo, 2018
Sala — Fermasa (Feria de muestra de Armilla)
Fotógrafo — JM Grimaldi / Javier Rosa

El Festival En Órbita ya ha encontrado su espacio, tanto en el calendario, como cita primaveral del indie patrio en la ciudad que lo parió, como en la ubicación, un recinto ampliado para desahogo de grandes y pequeños. La apuesta familiar de la cita granadina ha sido uno de los aciertos de esta tercera edición que ha sumado experiencia de las dos anteriores para anotar tres puntos en una sola jugada.

En una jornada soleada la puertas se abrían con quince minuntos de adelanto sobre el horario previsto. Aún así el público se apalancó tomando cañas en el centro de Granada y llegó un par de horas tarde. Ballena tuvieron que poner al tiempo buena cara con apenas un centenar de personas andurreando hacia el escenario principal. Miguel Rueda hizo los honores de cortar la cinta y dar la bienvenida con esa maravillosa andanada de pop costumbrista que contiene su debut Navarone. Desde Trío Pedernal hasta Portugal pasando por Lolalé para terminar con esa sesión de Aerobic Cristal ante la mirada atenta de unos pocos fans, algunos a hombros de sus padres. El reloj de sol que simula la chimenea de Fermasa marcaba las tres de la tarde, hora canina, Perro sobre el escenario. Que buenos son, oigo a mi derecha, ya el público merodeaba la mesa de sonido. Y sí, buenos para sacar adelante un repertorio que sin un pogo y con las claras del día no es lo mismo. No se tomaron el bolo como una prueba de sonido, por la noche actuaban en la Farándula de Algeciras, si no que trufaron el set de clásicos de ayer y hoy abriendo con Ediciones Reptiliano y cerrando con La Reina de Inglaterra, chasquerrearon sobre tópicos granadinos y luego se les vió en la carpa de kids departiendo con la chavalería. Son como niños.

No terminaban de llegar la nubes ni el público y Belako ya estaban en el escenario. Antes un paseo por la nueva zona de restauración y descanso, un gran espacio donde aparcó esa colorida caravana de foodtrucks. Perfecto lugar de desoconexión -y tanto, Ricky Martin sonando en algún puesto de hamburguesas gourmet-.  El sol sorteaba la cornisa del Escenario Cervezas Alhambra y los de Munguía con ese look primaveral con el que han recibido el nuevo disco. Más de lo nuevo, su flamante “Render Me Numb, Trivial Violence”, y es que Over The Edge ya es acogida como Sea Of Confusion o por lo menos uno tiene la sensación de haberla escuchado cien veces antes. Cuestión de magnetismo. Terminando Belako la entrada del festival pasó del goteo a la riada. Y a puerta gayola se colocaron La M.O.D.A. para absorver toda la energía de los que llegaban frescos. De eso saben. Siempre hacia arriba, los burgaleses son una exaltación. Lo mismo seguidores de Lapido que de Sidonie todos confluyeron a esa manifestación en favor de los Héroes del Sábado. La fiesta empezaba y Lapido no iba a ser ese convidado de piedra refugio de sus seguidores. La banda aprovechó la luz de media tarde para despertar El Alma Dormida con un sonido crujiente, crepuscular, con La versión oficial de una banda magna y electrizante como nunca. Brillante Cuando por fin, final de un bolo que encandiló a propios y extraños. Repetían Viva Suecia, y su fórmula se repite comentaban algunos, pero está tan bien hecha, de una forma tan solidaria que aunque los hayas visto cada fin de semana en el último año, te sigue sorprendiendo ese contratiempo de El nudo y la esperanza. La secuencia de actos se repitió en Granada, bueno el confetti en Bien por tí saltó unos cuantos segundos después, pero de eso no se dio cuenta nadie.

El guión a partir de ahora en el escenario principal estaba escrito. Si uno quería salirse de la órbita sin abandonar el recinto el escenario “Satélite” nos brindó propuestas en la plataforma de lanzamiento como Dreyma. El dúo formado por Cris y Mel ya hacen confluir en directo esa chispa performativa con una propuesta que va ganando oficio. Para esto último le precedieron tripulaciones con galones para surcar el espacio exterior como Margaux y Martina Karsch. De vuelta al escenario grande, nos soplan que Lori Meyers están en la carpa Kids haciendo las delicias de los pequeños que les agasajaron con sus guitarras de cartón y sus pinturas de guerra. Para no perderse las caras de unos y otros. El show de Sidonie marcaba el pico de audiencia. Nadando entre la marabunta te encontrabas a Marc a hombros y el Festival En Órbita colgaba el cartel de sold out al grito de “Estáis aquí”.

Uno de los momentos más esperados, sobre todo por el granadidismo, era ver de nuevo en acción a Mama Baker, una de las formaciones seminales de la escena granadina que hoy conocemos. El escenario “Satélite” casi eclipsa al principal, en cuerpo no sé, pero en alma seguro. Veinte años no son nada para Dani que agarró su inseparable pandereta para quedarse con los trozos en el primer arreón. Pletórico. Sobre todo de verse rodeado de sus compañeros: Tacho, los hermanos Haro y en especial Antonio que al final pudo estar ahí, en ese satélite lunar. Oxidado, Pablo o Cuando te vi fueron consumiendo su voz pero no la llama de una banda que no fue flor de un día.

Solamente quedaba la duda de si Lori Meyers tenían en mente celebrar los 20 años de manera especial, no tenemos tiempo, me confiesa Noni antes de saltar al escenario -la autoridad fue inflexible con el horario, las 1,30h.-. Y así fue, el mismo Noni se quejó públicamente y para que le escucharan los vecinos sobre esa difícil conciliación entre una Granada y otra. La que duerme y la que vela, eso sí depende del día. Luces de Neón, segundo corte de casi veinte en un concierto cegador, tampoco se cansa uno de admirar el despliegue audiovisual de los lojeños. La banda viajaba en el tiempo en un set list que casaba Cuando brille el Sol con Tokio ya no nos quiere. Pasado y presente de una banda sin altibajos, que ha sabido sortear cada obstáculo, incluso cuando de pronto, la escalera con la que Noni debía acceder al público y que había estropeado el plano a los fotógrafos durante todo el festival desapareciera. No todo estaba escrito. Y menos la traca final de ElyElla que siempre llegan con la maleta llena de sorpresas en modo de tracks rompesuelas o artificios que saltan por los aires para dibujar esa constelación que por mayo se puede divisar en el cielo de Granada.

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