Pasan los años y Rosendo Mercado sigue instalado en un lugar privilegiado, ese reservado a los que no dan nunca un paso atrás. Sus obras en los últimos tiempos no gozan de la repercusión de antaño, ciertamente, pero no por ello dejan de confirmarle una y otra vez como un intocable del rock hispano, inmune al desaliento y la mediocridad. Aun tiene fresco “El endémico embustero y el incauto pertinaz”, su nuevo disco. El 4 de octubre lo estará presentando en la sala grande del Razzmatazz en Barcelona.

Además, su nueva entrega discográfica, destaca por su bella presentación, así como por incluir los primeros flirteos del ex-Leño con el hip hop. Así lo ve el artista más célebre salido de Carabanchel. “La iniciativa fue de la compañía. Fueron escuchando temas y dijeron que podíamos hacer un libro. Ha sido un acierto, porque ha quedado precioso. Se venden muy pocos discos, por eso supongo que aplican fórmulas diferentes. La idea era hacer un libreto tipo fábula, poemas o como quieras llamarlo, a raíz de que además el título del disco suena casi medieval. Yo esperaba algo más estándar, pero me sorprendieron con este tipo de papel y estas tapas duras”. A pesar del léxico casi arcaico usado en el título, uno no puede evitar ver ahí un reflejo de la actualidad.

“El año anterior me lo tomé sabático en cuanto a directos y me di cuenta de que mi vida es tocar”

¿No será algún político el endémico embustero? Y el ciudadano que deposita su confianza en él, ¿no será él el incauto pertinaz? “Sí, por ahí van los tiros. En Madrid sobre todo hay un desquicie que dura años con la historia de que se miente y se miente. La mentira es cotidiana e inconscientemente he partido de ahí. Además de ‘La triste cagalera’, que fue uno de los primeros temas que escribí, hay otros como ‘Harto’ que van en la misma dirección. Van sobre el agobio de los que nos mandan, que nos tienen hartos ya con tanta tontería”. Musicalmente, y a pesar de mantener vivo el estilo característico de Rosendo, este disco sorprende por incorporar la inesperada colaboración de sus vecinos hip hoperos La Excepción. “Me llamaron ellos para colaborar en su disco, justo cuando nosotros empezábamos a grabar. Así que los tenía a mano… Había un tema con letra de mi hijo que era medio funky y pensé que les podía ir bien. Y así fue. En cuanto lo escucharon se liaron enseguida con él. El tema estaba acabado hasta donde empiezan ellos. Lo que hicieron fue añadir, porque sus parrafadas las escribieron ellos, claro. Siendo muy joven mi hijo escuchaba rap y rapeaba. Yo le veía haciendo sus historias y no era lo que más me llegaba ni lo que entendía, pero sí es cierto que gracias a él, más que el hip hop, lo que he conocido es el reggae. Ahora él tiene un grupo que hace reggae, funky, jazz y de todo un poco. Si he escuchado reggae en condiciones ha sido por él, porque el reggae que yo conocía era Police o los Clash, o sea que fíjate qué despiste llevaba”. Que Rosendo cite a Police nos lleva directamente al contraste que se observa entre su carrera y el pseudo revival ochentas que vivimos, con la vuelta de los de Sting, conciertos de reivindicación de la movida madrileña, etcétera. “Recuerdo Leño como una etapa fundamental de mi vida. Editamos el año pasado lo último que quedaba del grupo y se habló de si volvíamos, pero yo soy reacio. Police me gustaron mucho en su momento y me gustarían si los viera otra vez, pero no sé, creo que si un grupo nace con intención de durar, no tiene porqué separarse. Y si se separa y luego vuelve, ¿por qué lo hace? No creo que sea por dinero, porque esta gente por necesidad no lo hace. Así que no soy partidario de las vueltas, porque nunca es igual. Por hablar de lo más cercano, yo veo en DVD a Leño cuando lo dejamos, con veintitantos años, y me veo ahora, y sería impensable siquiera compararme con aquello. Somos los mismos, incluso habremos mejorado en el aspecto musical, pero el descaro y la energía que derrochábamos es irrepetible. También es cierto que yo he seguido con mi carrera en solitario sin parar en ningún momento, por lo que no veo la necesidad de volver allí”. En cualquier caso, y aunque sea sin Leño, reconforta saber que queda Rosendo para rato.“La ilusión no es la misma, porque ya conoces el tinglado y sabes que no es tan bonito como lo pintan, pero lo que me gusta es tocar y componer y el escenario es mi vida. El año anterior me lo tomé sabático en cuanto a directos y me di cuenta de que mi vida es tocar. Me he aburrido como nunca. Estaba deseando hacer el disco y empezar a trabajar ya. Mientras tenga energía y la maquinaria responda…”.