La última gira de Rosendo llega a su fin este mes con los conciertos en Madrid  y Barcelona con sus entradas ya agotadas. Por sus escasas concesiones a la prensa intuimos (y esperamos) que seguirá grabando discos y quizás tocando de forma esporádica, pero en cualquier caso le rendimos merecido homenaje al maestro carabanchelero con esta selección de diez de los grandes momentos que su dilatada carrera musical le ha brindado.

Debut homónimo de Leño
Tras su paso como guitarrista por la orquesta Fresa (con la que llegaría a acompañar a Jeanette, la de “Soy rebelde”) y su salida de Ñu por la famosa bronca con José Carlos Molina, Rosendo Mercado creó su propio grupo en formato trío con él como cantante y guitarrista, Ramiro Penas como batería y Chiqui Mariscal como bajista. Cuenta la leyenda que Molina le dijo que sus canciones eran “un leño”, así que el nombre estaba servido. Tras grabar “Este Madrid” (todo un himno de amor-odio a su ciudad) y “Aprendiendo a escuchar” para el recopilatorio “Viva el rollo, Vol II. Rock del Manzanares”, en 1979 debutaban con su primer disco homónimo. A pesar de saltarse por completo las normas de la proporción, la portada es mítica por mostrar cómo Chiqui deja el grupo (no sin antes grabar sus partes) para ceder su lugar a Tony Urbano (que llegaría para quedarse grabando “El Tren”, oda al LSD compuesta por Rosendo y Molina de la que Ñu sacaría años después su propia versión). En plena grabación Rosendo tuvo que abandonar el estudio para ir corriendo al hospital: nacía su hijo Rodrigo. Dos partos en uno. Su disco más pesado, psicodélico y experimental, con sonidos cercanos a Black Sabbath y Led Zeppelin, largos desarrollos instrumentales y canciones de casi diez minutos, como la devastadora “Castigo” o la preciosista “La Nana”.

“Corre, corre”, despedida de Leño
“Más madera” (1080) descolocó a su público y hasta a ellos mismos, con una producción plagada de guitarras limpias y teclados que le daba un toque pop en un intento de hacer de ellos los “Police españoles”. Se quitaron el mal sabor de boca con el disco “En directo” (1981, con Teddy Bautista a los teclados y Luz Casal y Jaime Asúa de Alarma a los coros), e irían a Londres a grabar su cuarto y último álbum: “Corre, corre” (1982). Una producción mucho más correcta que les devolvía su característico sonido de trío guitarrero, fresco y contundente para un álbum plagado (como todos los demás) de himnos como “Sorprendente”, “La fina” o “Entre las cejas”. La decisión de disolver la banda ya estaba tomada y Rosendo le daba vueltas a cómo emprender su carrera en solitario cuando Miguel Ríos les embarcó en la gira “Rock de una noche de verano”, de la que años después extraerían el audio para el disco “Vivo’ 83” con su actuación en Barcelona el 6 de septiembre de aquel año. En octubre darían de forma gratuita su concierto de despedida en el Parque Oeste de Madrid. Moría el grupo, nacía la leyenda.

“Loco por incordiar”, debut en solitario
En 1985, tras algún problema discográfico, salía con RCA “Loco por incordiar”, su debut en solitario, donde montaría una formación de cuarteto acompañado de bajo, teclados y batería. Cortes como el que da título al disco, “Agradecido” o “Pan de higo” le darían éxito comercial y quedarían en su repertorio de forma perenne. El segundo, “Fuera de lugar” (1986, donde Chiqui Mariscal grabaría el bajo), no le reportaría tantas alegrías, a pesar de contener temazos como “El ganador”, “Aguanta el tipo”, “Navegando” o la sublime “Entonces, duerme”. Su relación con RCA se zanjaría con el tercero, “A las lombrices” (1987), con temas tan recordados como “En agua caliente”, “El asa del cubo”, “Por meter entre mis cosas la nariz” o “¿Qué me das?”. Rafa J. Vegas se incorporaría a las cuatro cuerdas en su banda hasta el día de hoy.

Primer disco “Directo” en solitario
Su etapa con Twins se abriría con “Jugar al gua” (1988), donde haría sus primeras concesiones al reggae en “Del pulmón” (cosa que haría en numerosas canciones posteriores como “Bailando al aire” o “El alma se colma”), además de inmortalizar el imperecedero himno “Flojos de pantalón”. A Rosendo siempre le ha gustado registrar su repertorio en directo cada tres o cuatro discos para demostrar cómo se las gasta de verdad sobre un escenario, así que al año siguiente se puso manos a la obra, con un repertorio nutrido de sus cuatro LPs de estudio como solista más los inevitables cortes de Leño (que nunca faltaron en sus actuaciones). “Directo” se registró en la Sala Jácara de Madrid el 13 de octubre de 1989. La edición original (doble casete y doble vinilo) contenía un total de veinte cortes, cinco por cara. También se grabó en vídeo, publicándose en un VHS que contenía solo catorce (se suprimirían “El asa del cubo”, “Voluntad pasiva”, “El ganador”, “Por meter entre mis cosas la nariz”, “Jugar al gua” y “Fuera de lugar”). Para la edición en CD digital se quitarían cuatro: “Cosita”, “El ganador”, “Bajo cuerda” y “Fuera de lugar”. La posterior edición en DVD contiene los mismos cortes que el VHS. El contenido original era éste:

Manifiesta Deprimente
Pan De Higo
El Asa Del Cubo
¿Qué Me Das?
Cosita
…Y Dale!
Obstáculo Impertinente
Flojos De Pantalón
Voluntad Pasiva
Sorprendente (Leño)
¡Qué Desilusión! (Leño)
El Ganador
Por Meter Entre Mis Cosas La Nariz
Jugar Al Gua
Agradecido
Navegando
Del Pulmón
Loco Por Incordiar
Bajo Cuerda
Fuera De Lugar

“Agradecidos… Rosendo”, el disco tributo
Como a tantos músicos que triunfaron en los ochenta, los noventa no le trataron demasiado bien a Rosendo. Twins fue absorbida por DRO (que en 1993 sería absorbida a su vez por Warner), compañía con la que ha seguido hasta la actualidad. Con “Deja que les diga que no!” (1991) se pondría por primera vez en manos de Eugenio Muñoz en la producción, colaboración que se ha mantenido hasta nuestros días. Le siguió “La tortuga” (1992), que no convenció demasiado al carabanchelero, y es que salvo “Majete” (que tuvo cierto éxito comercial) rara vez incluye temas de este disco en sus directos. “Para mal o para bien” (1994) está plagado de cortes tan reseñables como “De qué vas?” (dedicada a la complicada edad que atravesaba su hijo Rodrigo), “Hasta de perfil” (instrumentada por Celtas Cortos, a quienes devolvería el favor tocándose con ellos “Tranquilo majete” en su disco en directo, “Nos vemos en los bares”, de 1997), “Puedo ser más eficaz”, “A la sombra de una mentira” o “Lo que tú y yo sabemos” (versión de Antonio Vega, quien años más tarde se marcaría la versión de “Sin solución” en el tributo a Leño poco antes de su prematura muerte). “Listos para la reconversión” (1996) se caracteriza por dos motivos: la temática del tema insignia versaría sobre la situación política del país (aquel año ganó el Partido Popular de Aznar las elecciones), cosa que repetiría en casi todos los trabajos posteriores, y le abandonarían dos músicos que llevaban años en su banda: el teclista Gustavo Di Nóbile y el batería Miguel Ángel Jiménez.

En 1997, los grupos que estaban pegando fuerte en el panorama estatal decidieron rendirle homenaje en el disco tributo “Agradecidos… Rosendo”. Desde deudores directos de su rock urbano como Extremoduro o Barricada a las cabezas más visibles del punk rock kalimotxero como Reincidentes y Porretas pasando por Ska-P (en plena cresta de la ola de “El vals del obrero”) y la escena madrileña representada por Los Enemigos (memorable su “Entonces, duerme” abriendo el disco con los aullidos de su perro) o Los Ronaldos. Siniestro Total bordaron su visión de “De qué vas?” con el toque de armónica, Mamá Ladilla llevaron a su terreno demencial “Los de siempre” sin ponerse ni colorados, Buenas Noches Rose regalarían a sus seguidores la rareza que supone su visión hardrockera de “Del pulmón”, y Los Canallas cerrarían el disco con una entrañable adaptación de “Hasta de perfil” de acertados arreglos de acordeón. Gracias a este disco, las nuevas generaciones roqueras descubrieron de dónde habían mamado esos grupos que tanto les gustaban y sumarían sus voces a las de sus padres y/o hermanos mayores a la hora de ir a corear aquellos temas en los bolos de Mercado.

Directo en la Cárcel de Carabanchel
Aquel 1997, por su parte, Rosendo aceptaría el reto de componer una banda sonora para la película “Dame algo” de Héctor Carré, con pequeños y numerosos cortes instrumentales, una revisión del “¡Qué desilusión!” de Leño y “Siempre hay una historia” como único tema que incorporaría a su repertorio. Tras la desbandada, Rafa J. Vegas permaneció fiel a su lado, y la tercera pata del banco sería Mariano Montero a la batería. Renunció a los teclados, regresando al formato de trío con ambos músicos cubriéndole las espaldas hasta el día de hoy. Mercado cambió momentáneamente su habitual Fender Stratocaster por una Gibson Les Paul y entró de nuevo al estudio para registrar “A tientas y barrancas” (1998). Abría con una introducción instrumental que recordaba a “Castigo”, dejando claro su vuelta a los orígenes de guitarra-bajo-batería, y quedaban para la posteridad canciones como la pegadiza “Vaya ejemplar de primavera” o el reggae de “Bailando al aire”.

Entre los tres readaptaron el repertorio directo al formato de trío, y en plena gira de presentación les plantearon una propuesta a la que no pudieron negarse: tocar en la Cárcel de Carabanchel, cerrada un año atrás, antes de su demolición. El histórico concierto tuvo lugar el 26 de marzo de 1999, y aunque en un principio iba a ser gratuito, la expectativa que levantó llevó finalmente a cobrar entrada para evitar la masificación. Los “tres Rosendos” prepararon una veintena de temas (contando la introducción de “A tientas y barrancas”, que no fue incluida posteriormente en el audio del disco) con lo más granado del repertorio del carabanchelero hasta el momento y dos concesiones a Leño: “Cucarachas” (“seguramente más de uno os vais a sentir mayores cuando oigáis el tema que vamos a tocar ahora”, afirmaría para presentarla) y “La fina” (que cerraría como bis). Pero sin duda el momento más épico de la velada fue cuando Luz Casal salió a cantar “A la sombra de una mentira”, dotando a la balada de una ternura irrepetible. La grabación se publicó bajo el título “Siempre hay una historia… en directo” como LP aquel mismo año, y en 2002 se editaría el vídeo en formato DVD con una selección de dieciséis canciones. Éxito de ventas donde las nuevas generaciones descubrirían sus éxitos más emblemáticos tocados esta vez por él mismo.

Calle Rosendo en Leganés
El nuevo milenio no pudo empezar mejor para Rosendo, que inauguraría una calle con su nombre en el municipio madrileño de Leganés. El 4 de octubre del año 2000 se acercaría a descubrir la placa, ubicada en el recinto ferial junto a la que meses atrás, el 22 de marzo, habían inaugurado AC/DC. Alérgico como es a este tipo de saraos, afirmaría: “No puedo decir nada más que gracias. Estas cosas sólo pasan una vez en la vida, y si pasan. Me siento avergonzado, orgulloso y contento”. En un intento de que la placa en cuestión no fuese robada, como ya había ocurrido repetidas veces con la de los roqueros australianos, el ayuntamiento repartió entre los asistentes pequeñas reproducciones que Mercado se dedicó a firmar. Fue en balde, ya que fue sustraída el mismo día (a pesar de estar en lo alto de un mástil de unos cinco metros de altura) y repuesta posteriormente. La celebración se remató con la correspondiente actuación en dicho recinto dos días después.

Revival de Leño
Mientras no dejaba de recorrerse la piel de toro, Rosendo continuó publicando discos a lo largo de toda la década, seguidos ya por públicos de todas las edades: “Canciones para normales y mero dementes” (2001), “Veo, veo… mamoneo!!” (2002), “Lo malo es… ni darse cuenta” (2005), “El endémico embustero y el incauto pertinaz” (2007), “A veces cuesta llegar al estribillo” (2010)… Entretanto, su discográfica lanzó “Salud y buenos alimentos” (2004), una caja para coleccionistas compuesta por dos CD recopilatorios, uno más de rarezas y un DVD que recogía videoclips varios y un concierto grabado en México. En 2006 recibiría la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, que aceptaría y recogería con su habitual vergüenza y sencillez.

Paralelamente, la leyenda de Leño no paró de crecer. El trío hizo caso omiso a una posible vuelta que habría sido de lo más lucrativa para convertirse en grupo de culto, pero no pararon ni los reconocimientos ni las publicaciones de material “nuevo”. En 1997 se lanzó “Maneras de vivir (Todos los grandes éxitos)”, recopilatorio de veinte canciones que solo ofrecía la versión de estudio de “Maneras de vivir” y el tema perdido “Aprendiendo a escuchar” como material inédito. En el año 2000 la SGAE les otorgó el premio al mejor autor de rock por “La fina”, recogido por Tony y Ramiro. En 2006 se lanzó “Vivo ‘83”, el mencionado disco en directo de su última gira, cuyo CD venía acompañado por un DVD en el que se recogían videoclips, imágenes de archivo y entrevistas a la banda. En 2010 llegó el inevitable disco tributo, y es que como tal y ellos dijeron, “antes de que lo hagan otros mejor lo hacemos nosotros”. “Bajo la corteza: 26 canciones de Leño” recogía en dos CDs las versiones perpetradas por sus artistas más allegados y un DVD que mostraba el proceso de grabación del trabajo. La magia llegó el día de su presentación, el 18 de febrero de aquel año, en un pequeño concierto en la madrileña Sala Caracol reservado a prensa, amigos y grupos partícipes. Por el escenario fueron desfilando muchos de los participantes en el tributo: La Leñera, Maneras de vivir, El bardo, Garage Jack, Boikot, Más madera, Salida nula, Dwomo, Burning… Mientras tanto, todo el mundo se hacía la misma pregunta: “¿Subirán Leño a tocar?”. El momento en el que Rosendo, Tony y Ramiro salieron juntos al escenario después de 27 años se quedó grabado en las retinas de los privilegiados que estuvieron allí aquella noche. El resto, habremos de conformarnos con la grabación impecable que el equipo de La Noche Tuerta (programa del canal televisivo Tele-K, que ya se había encargado del reportaje del DVD) recogió del evento. Cinco canciones volvieron a ser interpretadas por el trío (más o menos las mismas que Rosendo ha seguido tocando en solitario): “La fina”, “¡Qué desilusión!”, “Maneras de vivir” (acompañados de Miguel Ríos y su guitarrista), “El tren” y “Sorprendente”. Volvieron sin volver, sin anunciarlo y sin sacar tajada, alimentando aún más la leyenda. Todo el revival leñero se remató en 2013 con la publicación del libro “Maneras de vivir. Leño y el origen del rock urbano”, biografía oral escrita como no podía ser de otra manera por Kike Turrón y Kike Babas donde se repasaba minuciosamente la historia de la banda. El 24 de abril se presentó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde recibirían una placa de reconocimiento por haber vendido más de 500.000 copias a lo largo de su carrera, y que supondría el último acto público con los tres “leños” juntos. La editorial Impresión Arte vio cómo se vendían todas las copias, y este mismo año ha salido al mercado una reedición impresa por BAO Bilbao Ediciones.

Llenazos en Las Ventas
Volviendo a la carrera en solitario de nuestro héroe, en los últimos años ha conseguido llenar en dos ocasiones la Plaza de Las Ventas. La primera fue el 26 de septiembre de 2008, con el último concierto de la gira conjunta que hizo junto a Barricada y Aurora Beltrán, “Otra noche sin dormir”, en la que tras defender sus diferentes repertorios por separado, salían todos al final en plan súper grupo para tocar la traca final. Casi el mismo día pero seis años después, el 27 de septiembre de 2014, celebró en plena gira de presentación de “Vergüenza torera” un concierto conmemorativo de sus 40 años sobre la carretera. Los momentos de las colaboraciones fueron los más celebrados: el aclamado Kutxi Romero defendió “Muela la muela”, su hijo Rodrigo (encargado de telonearle para la ocasión) cantó “A remar”, Luz Casal con su peluca azul clavó el himno leñero “Entre las cejas”, El Drogas (como Kutxi) tuvo el detalle de escoger un tema de su último trabajo como era “Vergüenza torera”, Fito Cabrales prestó su voz y su guitarra a la sublime versión de “Flojos de pantalón”, y Miguel Ríos (con despiste en la letra incluido) cantó “Agradecido”, rematando la faena con un “Maneras de vivir” rodeado de todos a la vez. No obstante, el momento más emotivo, el que hizo brotar las lágrimas, fue cuando Mercado apareció solo con su guitarra clásica para tocar “Se acabó”, aquella pieza instrumental que cerraba el primer disco de Leño. Mientras sonaban sus arpegios se proyectaron las imágenes de los dos bajistas que habían quedado por el camino: Chiqui Mariscal (fallecido en 2008) y Tony Urbano (fallecido en agosto de 2014, tan solo un mes atrás). Después se supo que el plan inicial de Rosendo era haber subido de nuevo a Tony y Ramiro para cerrar el concierto con Leño de nuevo tocando “Maneras de vivir”, pero con la desaparición de Urbano las posibles reuniones del legendario trío se esfumaron para siempre. Ambos conciertos se editaron posteriormente en doble CD y DVD.

Gira de despedida
“De escalde y trinchera” (2017) es, hasta el momento (Rosendo afirma que grabar, seguirá grabando), su último disco de estudio hasta la fecha. En sus declaraciones a la prensa la palabra jubilación aparecía con cada vez más frecuencia, y es que a sus 64 años lleva ya unos cuantos peinando canas en su melena plateada. La carretera pesa mucho, y con los pies que nunca levantó del suelo anunció que en 2018 haría la que sería su última gira: “Mi tiempo, señorías…”, recordando las palabras de aquel tema del “Para mal o para bien”. Su último tour (que no significa sus últimos conciertos) le ha llevado por toda la península y llega a su fin el 20 de diciembre en el Palacio de los deportes de Madrid y el 22 y 23 en el Sant Jordi Club de Barcelona. Allí defenderá de nuevo lo más granado de su repertorio en unas citas que, toda la pinta tienen, quedarán inmortalizadas también en CD y DVD. Después se comerá el turrón bien a gusto, con la satisfacción en sus espaldas del trabajo bien hecho. Más que merecido descanso para este guerrero del rock, nuestro artista preferido, quien, recordemos, es “el único Mercado fiable”. ¡Salud y buenos alimentos!