Hace unos meses revolucionaron la escena británica con “Atlantis To Interzone”, su particular combinación de rock bailable y electrónica de garrafa. Ahora, meses después y tras dejar atrás la etiqueta que se les quiso aplicar (new rave), vuelven con su esperadísimo primer larga duración, “Myths Of The Near Future” (Universal), menos bailable de lo que esperábamos, sí, pero mucho más rico e inteligente.

Perfectos desconocidos hace apenas unos meses, Jamie Reynolds (voces, bajo), Simon Taylor (voces, guitarra) y James Righton (voces, teclados), es decir, Klaxons, se han convertido gracias a tres singles en uno de los grupos más arrolladores de la temporada pasada en el Reino Unido y uno de los pocos nuevos nombres británicos que aportan novedades a una escena que se estaba preocupando cada día más por sonar cien por cien británica y por reivindicar su acento y su cultura como si les fuese la vida en ello. Y aunque no había nada malo en esa reivindicación, es bien cierto que la saturación acaba agotando. No vayan tampoco a creerse que Klaxons han dado con una fórmula inédita (sus referentes irán apareciendo a lo largo de este texto), pero sepan que son unos maestros del reciclaje, de la rítmica desbordante y unos auténticos maestros en convertir en cool lo uncool.

“Tenemos una idea muy clara de cómo queremos sonar y no tiene nada que ver con modas”

Reivindican la cultura acid house británica de principios de los noventa (sus conciertos se abren con una relectura del clásico “The Bouncer” de Kicks Like A Mule); solamente tienen buenas palabras para el gabber y el hardcore (eléctronico, claro); admiran a Paul Oakenfold; están hartos de los ochenta; consideran que el dance rock mola; sus composiciones evidencian que The Rapture pueden combinarse con el sonido Madchester; se atreven a cortar a la mitad su mayor hit single hasta la fecha con un quiebro de caderas que ya querrían para si los desaparecidos Test Icicles; visten –vestían- ropa deportiva fluorescente diseñada por Cassette Playa; disfrutan de lo lindo con las luces estroboscópicas y los lásers de colores chillones; le birlan algunos trucos efectivos a las tan vilipendiadas bandas de grebo de los noventa como Pop Will Eat Itself o Ned’s Atomic Dustbin, incluso, cuando las aguas se calman, se acercan a TV On The Radio sin darse cuenta. Y claro, bromearon una vez con que lo suyo era “new rave”. El comentario de Reynolds les convirtió en avanzadilla de un movimiento del que, casi cuando llega a nuestro país, nadie quiere oír hablar. Pero vayamos por partes, que me da que les estoy mareando con tanta palabrería.

“Empezamos a creer en esto al ver tocar en directo a grupos como Liars o Les Georges Leningrad”

Klaxons debutaron discográficamente con el inquietante tema “Gravity’s Rainbow”, del que publicaron quinientas copias en vinilo de siete pulgadas y con portada diseñada a mano una por una. Ha pasado poco más de un año y, tres singles más tarde, su álbum “Myths Of The Near Future” nos llega vía major. “Somos exactamente los mismos tipos que publicamos ese single. Ahora estamos en Universal. Tenemos control total sobre nuestra música, sobre el arte final de nuestro disco, sobre la imagen, sobre todo… Tu mismo me decías que no había sido fácil conseguir los singles en tu país, así que eso ya no será un problema. Lo más importante para nosotros es que hemos conseguido acabar un álbum y que ahora mucha más gente podrá escucharnos. Hacemos música precisamente para eso”, me comenta Simon Taylor desde el otro lado de una línea telefónica. Se acaba de levantar dice, pero no le preocupa siempre que sea para hablar sobre su música. Le resulta curioso hablar con un medio español en lugar de su compañero James Righton. “James sabe hablar bastante español y le apasiona vuestro país. No debería decírtelo, pero una española le rompió el corazón (risas). Quizás James sí recordaría su concierto en Barcelona de hace unos meses (“lo siento, no recuerdo haber estado allí, así que supongo que fue una buena noche (risas)), aunque aún sean unos desconocidos en España. “Hemos actuado en muchos países, pero fundamentalmente somos conocidos en Inglaterra y en Francia. En Francia tenemos muchísimos fans”. Cierto, debe ser porque allí saber apreciar al grupo más allí de la etiqueta de nuevo hype. Y la verdad, hacen bien. Resulta cansino escuchar a todos aquellos que dudan de absolutamente todos los grupos que surgen de las Islas Británicas, incluso cuando tienen tanto que ofrecer como Klaxons. ¿Es que acaso no han escuchado “Golden Skanks”, “Magick”, “Gravity’s Rainbow”, “Atlantis To Interzone”, “4 Horsemen Of 2012” o cualquier otra composición suya? “Siempre hemos intentado tener nuestra propia personalidad y por eso no resulta tan sencillo compararnos con lo que está saliendo ahora por ahí. Tenemos una idea muy clara de cómo queremos sonar y no tiene nada que ver con modas o corrientes musicales. Se trata de tres tipos diferentes juntando sus ideas y llevándolas a cabo. Tres tipos con sus gustos y sus influencias distintas, tres tipos luchando por buscar un camino en común”. ¿Aunque, cómo considerar uno más a un grupo que toma su nombre de uno de los puntos del Manifiesto Futurista de Marinetti? Que se inspira en William S. Burroughs para escribir la letra de “Atlantis To Interzone”, que rinde tributo al maestro del ocultismo Aleister Crowley en “Magick” o que salpica su cancionero de referencias a la literatura de ciencia ficción de JG Ballard o a la patafísica de Alfred Jarry. “Para nosotros la fantasía y las tierras extrañas que se esconden dentro de la mente humana son muy importantes. Es posible que la gente siga hablando de new rave, de drogas o de fiesta, pero para nosotros sólo son unos elementos más de un conjunto en el que los libros son muy importantes. Todos esos referentes son parte de nuestra música y nos preocupan o nos guían mucho más que las modas o los gustos de la gente en cada momento”, apunta. “Obviamente, es mejor si quien nos escucha puede descifrar esas claves o si sabe de qué estamos hablando, pero no pretendemos ser presuntuosos o intentar adoctrinar a nadie. Nuestro universo es así y no podemos cambiar de ninguna forma, aunque por otro lado nos gustaría que hubiera quien se interesase por los nombres que nos inspiran. Habrá a quién no le guste eso, pero a nosotros nos parece una forma de dotar de mayor profundidad a nuestra música pop, de que nuestras canciones tengan más capas de lo que pueda parecer a primera vista”. ¿Y qué tal si hablamos de música? Una de las mayores sorpresas que se plantean a partir de la atenta escucha de “Myths Of The Near Future” es descubrir que el conjunto es mucho más calmado de lo que hacían presagiar sus singles, sobre todo los más brutos y bailables. Qué quieren que les diga, su combinación de calma y despiporre me tiene absorto y sus melodías me resultan francamente atractivas. Klaxons dibujan, de momento y como antes les decía, los primeros trazos de algo que podría llegar a considerarse personalidad propia. A propósito, lo produce James Ford (Simian Mobile Disco), pero voy a librarles de los típicos comentarios sobre productores y todo aquello de si se trata de un miembro más del grupo. “Supongo que sería presuntuoso decir que aportamos algo nuevo a la escena inglesa. Nunca hemos sido grandes fans de la música británica, aunque haya artistas muy interesantes, y sobre todo no buscamos reivindicar los sonidos y la tradición como han estado haciendo muchos grupos durante los últimos años. Klaxons buscamos crear una música más universal, canciones que fluyan por el espacio y que hablen sobre la vida, sobre el universo, sobre lo que se esconde incluso en las partes oscuras del mundo. Por eso nuestro disco no es tan bailable como mucha gente esperaba. Somos un grupo de pop que intenta hacer pop, no rock ni música de baile. Buscamos escapar de los tópicos y hablar de cómo vivimos nuestras vidas en todas sus dimensiones. El problema principal ha sido que, en nuestro país y durante muchos años, se ha asociado ser coo