“No hay que claudicar nunca”
Entrevistas / Chucho

“No hay que claudicar nunca”

Fernando Fuentes — 30-05-2016
Fotógrafo — Gustaff Choos

Ladran, luego cabalgamos. Tras 12 años de hivernación el perruzo albaceteño regresa a la primera línea del mejor indie nacional, con la misma fiereza punk y dulzor pop que han tejido su leyenda de felicidad y rabia. “Los años Luz” (I*M Records) recuerda a los Chucho puros y primitivos, pero con más amor. Han sabido recuperar lo mejor de sí mismos, saborear su sabroso tuétano, dejando las sobras para el olvido. Hablamos con Fernando Alfaro, el máximo culpable de todo esto y de mucho más.

Aló Fernando, tras cuatro discos de Chucho -“78“, “Tejido de Felicidad“, “Los Diarios del Petróleo” y “Koniec“– ahora recibimos este “Los años Luz”, ¿por qué precisamente ahora, tras 13 años de silencio?
En realidad, yo no he estado en silencio. Tampoco Javi o Juan Carlos. Yo por mi parte he sacado tres discos en solitario y varios proyectos compartidos. “Los años luz” es la continuación de todo ello, el siguiente capítulo después de “Saint–Malo”, mi último álbum. De haberse publicado en otro momento, hace años, “Los años luz” no incluiría las canciones que incluye, porque las he compuesto en gran parte en el último año. Ese es su verdadero sentido, por eso sale precisamente ahora. También hay un componente de oportunidad: las circunstancias son las que mandan casi siempre en la vida, nosotros nadamos en el caos. Entonces, es ahora cuando este disco encontró su momento.

Sed y hambre sentía el Chucho en su escondite… ¿pero de qué realmente? ¿Qué es lo que venís a buscar ahora? ¿Dinero, más prestigio? ¿Es por vicio o pura devoción?
Sí, bueno, para nosotros hacer música es otra necesidad, como la sed, el hambre, etc. Ya sabes. Y pudimos comprobar, tocando otra vez juntos en la gira que hicimos en 2013, que nos apetecía mucho volver a hacer cosas los tres juntos. Cosas nuevas, nuevas aventuras. Creo que este grupo es un mundo de posibilidades. Y así decidimos grabar este nuevo disco, y seguir tocando. Y una vez aquí, el dinero viene después. Si te dedicas a ello, tampoco puedes vivir del aire.

” ‘Los años luz’ es un viaje a la locura, a los delitos, a los fantasmas y al amor”.

¿Es cierto que cuando os separasteis en 2003 ya se habló en aquel momento de que habría una vuelta?
No lo recuerdo bien. Pero supongo que dejamos una puerta abierta para ello. No recuerdo haber dado ningún portazo.

Hiciste renacer a Surfin Bichos –al menos de forma momentánea- y ahora a Chucho… ¿se te puede calificar, entre otras cosas, como un resucitador de viejas bandas gloriosas que nunca se debieron de ir?
Yo vengo tocando en mis conciertos en solitario, indistintamente, canciones de todo mi repertorio, de todas mis etapas: de Surfin’ Bichos, de Chucho o en solitario. Esas canciones están vivas, totalmente vigentes. Hace un par de años hice una gira por toda España tocando exclusivamente temas del disco que iba a publicar, “Saint–Malo”, combinados con todos los temas de mi primer disco, el primero que grabé con Surfin’ Bichos, “La luz en tus entrañas”, que cumplía 25 años. Fue una especie de celebración, y una especie de elipsis o salto mortal en el tiempo, porque obviaba todos los discos que hice entre esos dos. Pero funcionaba perfectamente el repertorio. Por eso digo que están vivas las canciones. En todos estos años, como decía, he alternado en mi repertorio material de todos mis discos. Entonces, como además conservaba una buena relación con mis congéneres, tanto de Surfin’ Bichos como de Chucho, era lógico querer tocar también aquellas canciones con ellos. En el caso de Chucho la cosa fue más lejos y decidimos reactivarnos como banda y publicar material nuevo.

¿Y no estás hasta los mismos tuétanos morenos de que la gente diga: “Sí Chucho son buenos pero no tan cojonudos como los Surfin. Ellos sí que eran jodidamente buenos”. ¿Cuánto crees que hay de verdad y de mito en esto?
Bueno, todos tendemos a mitificar el pasado. Sobre todo el pasado remoto. La adolescencia y tal. En muchos casos es cierto que el primero o primeros discos de un grupo o artista son con diferencia los mejores, el fogonazo. En otros casos, y creo que es mi caso también, esto no es así, y puedes estar produciendo buen material mucho tiempo después. Supongo que obedece al tipo de material que produces. Si es de maduración más lenta o algo así. Y supongo que depende también de tu propia estructura personal, y de tus motivaciones. En particular en lo referente a escribir, componer y tocar.

En este sentido una vez me dijiste que Surfin Bichos “son el grupo que todo el mundo dice conocer sin tener ni puta idea” y que con Chucho era diferente y que os sentíais en una especie de injusto olvido… ¿es por eso lo de este regreso? ¿Venís, sobre todo, a reivindicaros o de eso nada?
En su momento, cuando hicimos la gira de reunión en 2013, con el hashtag #chuchoperdido, sí que hubo un componente fuerte de reivindicación. Era como un “chucho perdido en el tiempo”, como dice la canción. Hicimos incluso una “precampaña”, antes de dar la noticia, en la que aparecían por la calle una serie de carteles de “chucho perdido”, con su foto del perro y sus referencias. Aún se pueden rastrear esas fotos en nuestro Facebook. En realidad, era más bien una sensación nuestra, esa sensación de olvido. Lo cierto es que Chucho y Surfin’ Bichos tuvieron en su época una repercusión muy parecida, tanto en críticas como en ventas y conciertos, cosa que pudimos comprobar de nuevo en nuestra gira de reunión de 2013.

Vamos al tajo, tocayo. ¿A quién se les apagan los años luz en esta vida extraña y rara?
A nadie en concreto. En una canción de “Saint–Malo” que se llama “La luna aplastada” aparece esa referencia a los años luz que se apagan, como esos días de fuerte vida feliz o desgraciada o intensa de la adolescencia, y habla también de cómo esos días se repiten luego una y otra vez, no como recuerdo, sino como nuevas aventuras. No hay que claudicar nunca.

Y ahora la mejor pregunta de la entrevista: ¿”Los Años Luz” es un álbum autoconsciente de su propia locura y fatal carácter terminal?
No sé. Yo creo que está lleno de esperanza. Sí, seguramente es una locura la esperanza. Seguramente está lleno de locura y asesinatos, pero también de amor.

Muchas canciones de este nuevo álbum recuerdan a los Chucho puros y primitivos, los de la primera etapa y, en cierto modo, la última… ¿era vuestra intención o simplemente las cosas han salido así?
En un primer momento ese era el carácter con que queríamos imprimir todo el disco. Una especie de perversión del rock, algo oscuro, blues. Algo muy del ADN del primer Chucho. Luego empecé a hacer otro tipo de canciones, más, no sé, luminosas. Y se empezó a abrir y abrir el abanico de sensaciones. Finalmente decidimos simplemente incluir las mejores canciones que había compuesto. Hacer el mejor disco posible. Y, sorprendentemente, funcionaba. Estas nuevas canciones les daban todavía más sentido a aquellas.

Tiempos nuevos, tiempos salvajes… ¿crees que de veras hay lugar para Chucho en el actual panorama del indie nacional?
Creo que sí. Lo veo todo bastante monocorde. Y deberíamos saludar todo lo que venga de aire fresco. Aunque lo generen tipos de 40 o 50 tacos.

Lo preguntaré de otra forma, ¿crees que este disco gustará a gente hasta el momento no conozca a Chucho? ¿Se ha pensado en ese nuevo público alguna vez mientras se grababa este álbum?
Eso no se piensa. Nosotros no, desde luego. La elección de Paco Loco como productor, si buscáramos ese rollo que antes llamábamos “comercial” y ahora llamaríamos “indie mainstream”, habría sido un contrasentido. Porque él no tiene eso en mente en ningún momento. Se mete dentro de la canción como el que se mete en una máquina del tiempo. Nosotros también. Por eso nos hemos entendido tanto. Lo mejor del asunto es que esa máquina del tiempo va también hacia el futuro. Quiero decir que, aunque manejábamos gran número de referencias de la historia de la música, todo se proyectaba al tiempo real, al presente. Creo que el disco suena muy moderno. Quizá el más moderno de Chucho.

Aprovechando, ¿puedes opinar sobre el indie patrio sin que se mosquee nadie y nos meta una querella a los dos?
Bueno. Según a qué nos refiramos. En el indie real hay cosas interesantes. Cosas de grupos nuevos y también de veteranos.

“Chucho y Surfin’ Bichos tuvieron en su época una repercusión muy parecida, tanto en críticas como en ventas y conciertos”.

¿Lo mejor que le ha pasado a la escena indie española en los últimos 40 años ha sido Peret? ¿Como ha sido eso de dedicarle un tema al maestro de la rumba catalana más pop?
Yo crecí con Peret. Es para mí un mito. La frescura y la potencia del pop. La religión y la política trataron de doblegarlo en sus últimos tiempos pero él fue un alma libre. Como esas plantas que crecen en todas direcciones.

Hacerse viejo es hacerse también más libre… ¿por fin ha hecho Chucho el disco que os ha dado la santa gana, de arriba a abajo y viceversa?
Siempre hicimos lo que nos dio la gana, para qué engañarnos. No le hacíamos ni puto caso a nadie. Puede que nos hubiera ido mejor de haberlo hecho. No sé. No me arrepiento. Pero siempre nos hemos dirigido a la gente, a cuanta más, mejor. Últimamente, parece que por fin se rompe el mito de la calidad intrínseca de los grupos “de culto”. Aunque quizá, en el típico movimiento pendular, se está ya dando carta de calidad y arte verdadero a lo contrario, sólo a aquello que llega al gran público. No tengo ganas de hacer un análisis histórico de todo esto, pero me da que ni una cosa ni la otra. A vivir, que son dos días.

Lo primero que llama la atención en estos actuales Chucho es su formación oficial de trío, en la que figuráis Fernando, Juan Carlos y Javi, ¿qué ha pasado con Emilio Abengoza y con Miguel Ángel Gascón??
En un momento determinado, durante la grabación, decidimos volver a la formación original de Chucho: Javi, Juan Carlos y yo. Lo que siempre ha sido el núcleo duro de Chucho. Así empezamos el grupo, así grabamos los primeros discos. Luego incorporamos a Miguel como segunda guitarra, a la altura de “Tejido de felicidad”. Y después incorporamos a Emilio como apoyo en los teclados. Pero tanto Juan Carlos, como Javi, han tenido siempre una participación muy activa en las grabaciones. De hecho ahora Juan Carlos se encarga finalmente de la guitarra solista. Es un guitarrista genial. En directo normalmente nos acompañan dos músicos de apoyo, al bajo y a los teclados.

¿Se ha tratado de separaciones amistosas?
Las separaciones han sido lo amistosas que uno puede esperar.

¿Es cierto que Emilio llegó a grabar los teclados en el estudio de Paco Loco, en el Puerto de Santa María?
Sí, tanto Emilio como Miguel grabaron teclados y guitarras, respectivamente. Pero ya decía antes que las canciones las he compuesto yo, como siempre. Y el centro de gravedad en lo que a decisiones musicales se refiere ha estado entre Juan Carlos, Javi, Paco como productor y yo, como autor. Por otro lado, por poner el ejemplo más cercano, en “Saint–Malo” grabaron guitarras y teclados músicos que luego no son los que me acompañan en directo. Todos están convenientemente acreditados en los discos, claro. Son grandes músicos.

Hilando, ¿y por qué habéis decidido grabar el disco allí, en el estudio de Paco Loco? ¿Qué ha aportado él al álbum?
Paco es el productor o ingeniero que más lejos llega grabando y mezclando rock en este país. Sabe exprimir el sonido de cada grupo, llevarlo lo más lejos sin dejar de ser el mismo. Yo jamás había trabajado con él, aunque sabía de su trabajo, claro. Ni siquiera nos conocíamos personalmente cuando hace tres o cuatro años coincidimos tocando en un festival y empezamos a hablar como si tal cosa. Mi novia, que nos vio, pensó que nos conocíamos desde niños. Ese entendimiento es el que ha habido entre Paco y Chucho toda la grabación. Y me parece súper interesante todo lo que aporta Paco en cuanto a sonido y en cuanto a aportaciones a arreglos y demás. No sólo compartíamos referencias musicales, también feeling.

Escuchando “Los Años Luz” parece como si el tiempo no hubiera pasado y fuera una continuación natural del “Koniec” de 2004 o el anterior y magistral “Diarios de Petróleo”… ¿recuperáis lo mejor dejando las sobras para el recuerdo?
Pues mira, yo lo veo tan diferente a aquellos discos… No sólo por el sonido. Creo que hay algo intrínseco en este disco que lo coloca en otro sitio, un poco como las flores atómicas de la portada, ahí en el espacio.

“Esto es un error” abre con una sintonía que me es muy familiar… ¿es la cabecera de de Thames TV Productions de los años 80, verdad? ¿La que precedía a “Benny Hill”, “Un hombre en casa”, “Los Roper”, etc.? ¿A qué viene esto?
Sí, lo es. Fue una ocurrencia o más bien un suceso de la grabación. Juan Carlos estaba grabando esa guitarra y le vino a la mente esa sintonía y… !para adentro! Así funcionan las cosas con Paco. Porque claro, la metimos porque tenía todo el sentido, ¿verdad?

Este “Los Años Luz” en absoluto es un error… ¿pero y si lo hubiera sido? ¿Qué hubiera supuesto en la fascinante historia sonora de Chucho? ¿Nada, verdad?
Ese era el juego que Javi quería jugar cuando propuso empezar el disco con esa canción. Evidentemente no es un error, y si lo fuera sería uno de esos errores imparables que por eso no son errores.

“Flores sobre el estiércol” es para mí el mejor tema del disco, apabullante, psycho-billy, surfinero y fronterizo, pero también es un oasis pop en medio de la sucia polvareda, ¿A quién le pides su calor, Fernando?
Todo el mundo dice que suena como flamenco carcelario. Para el sonido del arreglo de teclado pensábamos en Camela. Es también muy afterpunk. Luego, el estribillo es mucho más pop, más claro y brillante. Esa combinación da miedo.

“Nadie es inocente”, entre otros temas, retrotrae a los Chucho más intensos, oscuros, peligrosos y punkarras. En la línea de aquellas primigenias “Mi anestesia”, “Ángel Inseminador” o “3 filas de dientes” que mordían desde las entrañas. ¿Son canciones hermanas bastardas?
Es una historia negra a ritmo de psycho R&B primitivo. Muy Chucho, sí. A mí cuando la tocamos se me erizan todos los pelos del cuerpo.

Ese tema suena como una dentellada dentro de una colección de canciones en las que algunas muestran un tono calmado, muy pop, amable y luminoso; casi más cercano al “Tejido de felicidad” de 1999… ¿en ese equilibrio está el gusto?
Bueno, ya te comentaba antes la razón de por qué este disco es precisamente así. Un disco que diga la verdad de lo que yo soy y de lo que Chucho es ahora mismo, tiene que ser este disco. Ahí está todo. El mejor disco que podíamos hacer ahora mismo. Y por cierto: no eres el primero que establece un paralelismo entre “Tejido de felicidad” y “Los años luz”.

“Un inmenso placer” es la nueva “Revolución”de este 2016 y la suave nana “Cosas Hermosas” es, posiblemente, la canción más pop que recuerdo vuestra o la naifísima y hasta mediterránea “Oso Bipolar” y la deliciosa y nostálgica “Las Chicas del Calendario”… ¿el chucho fiero y desalmado sabe ser un perrete feliz cuando le viene en gana y conviene?
En esas canciones que comentas está agazapado en el fondo ese chucho fiero también. Es que ya te decía que está lleno de amor.

De todas formas que nadie se confíe, ¿no? ¿Sigues sin hacer canciones totalmente felices porque serían mentira?
A mí hay canciones en el pop que reflejan un estado de felicidad total y que me dan miedo.

Algunos de estos temas felices parecen, más que de Chucho, del Fernando Alfaro en solitario. Podrían haber formado parte de tu “Saint-Malo” sin problemas… ¿qué comparten ambos discos y proyectos?
La mayoría de las canciones de “Los años luz” las compuse y escribí justo después de “Saint–Malo”. Es normal que haya continuidad porque aquel es el paso lógico tras este. De todas formas hay una diferencia de concepto entre uno y otro disco. “Saint-Malo” habla más de viajes, del tiempo y del amor. “Los años luz” es un viaje a la locura, a los delitos, a los fantasmas y al amor.

“Creo que el disco suena muy moderno. Quizá el más moderno de Chucho”.

“Fuego Fatuo” y “Los Rayos” son de los pocos temas que hacen referencias religiosas abiertas y directas… ¿es un sitio al que te gusta regresar de vez en cuando?
Ni me había dado cuenta. Supongo que el tema religioso forma parte de nuestra memoria genética y cultural y aparece, más o menos deforme, de vez en cuando.

“Banderas Negras” es bronca, trabada, oscura, kafkiana, tétrica, parece un réquiem… ¿hacia donde vamos caminando de victoria en victoria hasta la gran hostia final? ¿Vivimos inmersos en una especie de derrota permanente e interminable?
Es una canción de esperanza, un himno. Habla de luchar siempre contra la derrota interminable. Lo que la hace menos derrota.

Esas referencias existencialistas -tan tuyas- parecen haber desembocado en cosas mucho más mundano y, con perdón, hasta cotidiano… ¿a qué se debe este cambio en la profundidad de las letras? ¿Son fantasmas de adolescencia albaceteña que ya no caben en estos nuevos Chucho?
No hay nada más profundo que lo cotidiano. Eso lo sabemos desde John Cheever hasta, ya que lo mencionabas, Kafka.

Siempre se ha considerado que en Chucho musicalmente hablando “mandaban lo mismo” Fernando Alfaro que Juan Carlos Rodríguez o Javi Milla, ¿era así? ¿Lo sigue siendo ahora?
Yo compongo las canciones y escribo las letras pero su criterio es para mí fundamental. Y su aportación musical también.

Ambos son dos músicos gigantes… ¿se podría entender Chucho sin ellos? ¿Y sin ti?
Creo que no. Si mi ego hubiera estado descontrolado, puede que en algún momento hubiera decidido, como han hecho y hacen otros, seguir el proyecto yo solo con el nombre, tocando con otra gente. Igual que podría haberlo hecho con Surfin’ Bichos. Pero menos mal que no. Hubiera sido un error, por todo lo que he explicado antes. Los grupos son un entramado de relaciones personales y anímicas, además de laboratorios de creación. Y hay que respetar eso. Aunque a veces, precisamente para preservarlo, tengas que tomar decisiones difíciles como prescindir de gente tan cercana. Cosa que siempre hemos decidido por unanimidad, dicho sea de paso.

¿Cómo os habéis organizado el trabajo compositivo, ensayos, etc. desde la distancia?
Yo llevaba las canciones, las grababa con guitarra acústica y voz, en directo, con una claqueta, y se las enviábamos a cada uno para que las fuera asumiendo y trabajando. Luego nos juntábamos algunos, grabábamos demos y volvíamos a enviarlas a todos. Finalmente hicimos unos días de ensayos justo antes de ir a grabar al Puerto de Santa María. Allí, por supuesto, las canciones volvían a sufrir un proceso de transformación.

¿Seguirás siendo el que escribe siempre los temas en Chucho o esa tendencia ahora podría cambiar?
No lo sé. No estoy cerrado a que Juan Carlos o Javi traigan canciones. Seguramente sería buena idea. Son muy buenos haciéndolas. Pero Chucho desde el principio se montó sobre mis canciones y su sapiencia y savoir faire, y creo que ellos mismos lo verían un poco raro. O quizá no, no lo sé.

¿Qué temas de este álbum están hechos para hacer daño y cuáles para curar?
Es que las dos cosas son lo mismo en último extremo. Las buenas canciones te han de remover por dentro.

Cuando volvisteis al ruedo, en la gira de hace dos años, os notamos mucho más radicales y libres que nunca; muy desgarrados, puros y hasta punks… ¿este “Los Años Luz” sonará más fuerte en directo o los temas serán tocados tal y como suenan en el álbum? ¿Cómo ha ido recibiendo los fans estos nuevos temas que ya habéis tocado en vuestros recientes conciertos? ¿Cómo casan con el repertorio anterior?
El directo siempre es más fuerte, juegan distintos factores que en una grabación. La energía, la inmediatez, incluso la improvisación. Pero básicamente suenan como en el álbum, claro. Y el repertorio, con la mayoría del disco nuevo combinado con nuestros hits de todos los tiempos, funciona como un cañón.

Dicen que al buen pan se arrima el perro… ¿se puede vivir ahora de los bolos y de la venta de discos, como hace 13 años?
Hay que trabajar más a cambio de menos dinero. Como en la mayoría de trabajos, vamos.

Fernando, se te ve en plena forma, hasta feliz, con perdón. ¿De qué forma ha influido en este nuevo álbum de regreso de Chucho que tú estés saludable, enamorado y tu nueva vida en Barcelona?
Estoy viviendo los años luz, eso está claro (Risas). Hay una etapa muy clara que empieza con mi segundo disco en solitario “La vida es extraña y rara”, sigue con “Saint–Malo” y continúa ahora con este “Los años luz” de Chucho. Estoy on fire, nene.

Finalmente y con permiso, ahora que ya sabemos que los milagros existen: ¿Pueden los fans de los Surfin Bichos -y por ende de Chucho, de Fernando Alfaro en solitario y hasta de Mercromina– soñar algún día con nuevos temas?
Temas nuevos no lo sé, pero alguien le dijo a alguien que estaba pensando en proponernos un concierto -o más- de celebración de los 25 años de “Hermanos carnales”, tocando el disco entero, en algún gran festival. Ya veremos.

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