La Audiencia Nacional acaba de condenar al rapero catalán Pablo Hasel a dos años y un día de cárcel y 24.300 euros de multa.

La condena, como por desgracia viene siendo habitual, es por “enaltecimiento del terrorismo con agravante de reincidencia e injurias y calumnias contra la Corona y las instituciones del Estado”, todo ello a raíz de varios tweets y un vídeo de YouTube. Ya había sido condenado por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo en 2014 a dos años de cárcel por varios versos de sus canciones, por lo que estaríamos hablando de cuatro años y, como el propio Pablo explicaba, “otro de pena-multa”. Cinco años en la cárcel, si el Supremo ratifica esta nueva condena.

Cómo no, es imposible desligar esta condena de las recientes a Valtonyc tres años y medio de cárcel ratificados por el Supremo– o los doce raperos de La Insurgencia condenados a dos años y un día. Y no hace falta un estudio muy detenido para ver una tendencia regresiva en términos de libertad de expresión, especialmente -o casi exclusivamente- cuando la crítica parte de posiciones de izquierdas. La realidad es que la mayor parte de juicios y condenas de la Audiencia Nacional, heredera del Tribunal de Orden Público franquista, se dirigen hoy en día hacia raperos y tuiteros. Precisamente en nuestro número de marzo, que acaba de salir a la calle, hemos publicado una columna de opinión acerca de estas condenas recientes.

Os dejamos los tweets con los que Pablo Hasel ha explicado su posición tras la condena de hoy: