A principios de año vio la luz “Trident Wolf Eclipse” (Century Media, 18), el último disco de Watain y, de momento, una de las cumbres del metal extremo de 2018. Tras presentarlo en el Primavera Sound y el Leyendas del Rock, los suecos regresan en otoño a nuestros escenarios (14 y 15 de noviembre en Barcelona y Madrid). Hablamos con su líder Erik Danielsson sobre violencia, brujería y misticismo, y sobre mantener viva la tradición y la dignidad del black metal.

La publicación de “Trident Wolf Eclipse” coincide con vuestro veinte aniversario como banda. ¿Cómo te sientes y qué balance haces de esta aventura?
Veinte años ponen las cosas en perspectiva, obviamente. Seis álbumes, más de quinientos conciertos, muchas experiencias que han cambiado nuestras vidas a lo largo del camino… Formamos Watain cuando tenía dieciséis años, y hacer algo con tanta determinación y sin interrupción durante toda tu vida adulta deja una huella profunda en el alma. Me siento muy agradecido por haber sido bendecido con la resistencia y la fuerza para hacerlo, y por tener gente a mi lado que considero no solo compañeros de banda sino también hermanos. Watain es nuestro legado y nuestro proyecto de vida, nuestro sendero de guerra y nuestro templo.

“Watain es, en cierta medida, una banda que emplea una paleta bastante elaborada de simbología, filosofía y pensamiento religioso”.

Vuestro nuevo disco parece querer romper con la experimentación de “The Wild Hunt”, que alguna gente no entendió. Es mucho más violento y brutal. ¿Nació como una reacción a vuestro anterior álbum y a algunas de las opiniones que generó?
No puedo decir que haya sido una reacción a lo que dijo la gente sobre “The Wild Hunt”. Simplemente tuvimos ganas de hacer algo un poco más directo y al grano. Algo crudo y poderoso, como un ataque depredador. Sencillamente, era el momento adecuado para algo así. Cada proceso creativo es diferente y nunca sabes a dónde te llevará.

El artwork y el título del disco son muy poderosos. He leído que, precisamente, trata sobre conceptos como el poder. ¿Podrías explicarnos algo más sobre su significado?
“The Wild Hunt” se ocupó mucho de emociones oscuras como el dolor, la pérdida, las dificultades y la lucha. Se convirtió en un álbum muy pesado en ese sentido, una gran carga en nuestras espaldas. Así que “Trident Wolf Eclipse”trata más bien sobre superar esos patrones emocionales, liberarse y llegar a un lugar de empoderamiento, liberación y triunfo contundente.

El disco dura treinta y cuatro minutos y no hace prisioneros. Guardando las distancias, “Reign In Blood” de Slayer no supera la media hora. ¿Tuviste en mente algún álbum en particular?
Simplemente resultó así. Muchos de mis discos favoritos son bastante cortos y lo que teníamos que decir esta vez podía decirse en un período de tiempo bastante corto. A veces es así y a veces necesitas más. Teníamos cuatro canciones más escritas para el álbum que guardaremos para más adelante.

“Trident Wolf Eclipse” combina canciones muy extremas como “Ultra (Pandemoniac)” con algunas melodías más marcadas (“The Fire Of Power”). Es difícil explicar este equilibrio entre brutalidad, oscuridad y belleza…
Creo que el encuentro entre lo sagrado y lo profano, el salvaje y el sumo sacerdote, las mayores profundidades y los picos más altos, la calma total y el caos total, es donde Watain realmente prospera y se convierte en algo verdaderamente poderoso. En el crepúsculo, en el umbral. Ahí es donde sucede la magia.

En más de una ocasión habéis defendido el aquí y el ahora, pero, en general, parece muy difícil vivir el presente. Todo el mundo está preocupado por el futuro o limitado por su pasado. ¿Es esta defensa del presente una especie de rebelión contra las inercias de nuestra sociedad?
En cierto modo, sí. La mayoría de la gente parece tener muchas opiniones sobre esto y lo otro, hablan en voz alta y señalan con el dedo todo tipo de direcciones, se preocupan por el pasado y temen el futuro. Yo trato de estar un poco más presente y centrado en el momento que vivo ahora, y en si es el lugar correcto para mí. Por supuesto, no puedes ser ignorante y descuidado sobre la dirección hacia la que te diriges, pero creo que si eres consciente de quién eres y qué es lo que anhelas en este momento, el camino se vuelve más claro y tus sentidos, más agudos.

En una entrevista, hace ya algunos años, recuerdo que me contaste que vivías en una pequeña casa en el campo, en medio de la nada. ¿Consideras la experiencia del aislamiento necesaria para crear tu música? ¿Es algo necesario para comprender la naturaleza de las cosas?
Tengo un vínculo muy fuerte con la naturaleza, siempre lo tuve. Watain conlleva un tipo de vida en el que paso mucho tiempo entre personas, viajes, aeropuertos, ciudades, lugares, reuniones, llamadas telefónicas, noches salvajes, caos, violencia, ruido… Tener una casa cerca del desierto es crucial para mí, y es en el contraste entre esta vida salvaje en la carretera y el silencio contemplativo de la naturaleza donde encuentro la mayor inspiración. El hecho de que estos dos opuestos se encuentren dentro de mí y creen esta fricción mágica, promueve la creatividad.

Para algunos, el black metal vendría a representar la faceta intelectual del metal extremo, más allá del componente evasivo del death metal o la vertiente política del grindcore. Watain, por ejemplo, maneja una simbología compleja llena de referencias, pero al mismo tiempo parece algo natural. ¿Cómo lográis encajarlo todo?
No, no diría que el black metal deba ser intelectual en ese sentido. Watain es, en cierta medida, una banda que emplea una paleta bastante elaborada de simbología, filosofía y pensamiento religioso. Esa es solo la vía para expresarnos. Pero creo que la fuerza salvaje y predadora, la chispa diabólica, es más fundamental a la hora de definir el black metal, el fuego incontrolable que nos anima. Sin eso, no somos nada. Puedes leer mil libros sobre el diablo, pero si no has contemplado su reino o no has saltado al fuego, no puedes hablar de esas cosas con la honestidad y la pasión que el black metal requiere.

¿Cómo ha sido tocar una vez más junto a unas leyendas como Mayhem?
Fue genial, jaja. Conocemos a esos tipos de hace muchos años y hemos realizado ya cuatro tours juntos. Siempre es increíble ir de gira con alguien que conoces y con quien compartes un respeto mutuo. Mayhem fue crucial para nosotros cuando empezamos con Watain. No puedo decir cuánto nos inspiraron, tenían todos estos ingredientes que formaban la banda perfecta de black metal: misterio, crimen, satanismo, muerte, violencia, incendio provocado, ideas revolucionarias y, sobre todo, música y letras que fueron completamente únicas e inigualables. ¿Qué más se puede pedir?

Se suele afirmar que Watain es la única banda después de la gran ola noruega capaz de emular sus grandes logros. ¿Cómo te sientes al respecto?
Es muy halagador. Siempre me siento honrado cuando la gente habla así de nuestro trabajo. Personalmente, nunca he estado muy interesado en definir la música según el país del que provenga. La gente se obsesiona con Noruega pero, personalmente, en mi colección tengo tantos grandes discos de Noruega como de Checoslovaquia, Brasil, Australia o Italia. El único país que siempre los ha superado a todos cuando se trata de metal es Suecia (risas).

Hay algunas voces que consideran el black metal algo limitado a los primeros noventa, relacionado con el “Inner Circle”. Dicen que todo lo que vino después no es Black Metal, sino imagen y marketing. ¿Qué le dirías a esta gente?
Puedo entenderlo completamente y, si esa gente hubiera sido parte del movimiento en ese momento, respetaría su opinión. La pregunta es ¿qué puedes hacer al respecto? Porque admitir la derrota no es algo muy noble. Con Watain hacemos todo lo que podemos para preservar la dignidad de la tradición del black metal y evitar que sea tomada por charlatanes e hipócritas. Mantener el black metal lleno de armas, brujería y hombres lobo… que nunca se rinda a la influencia de la cultura mainstream pacifista.

Con la perspectiva, ¿qué piensas sobre la quema de iglesias y los disturbios violentos que ocurrieron en Noruega en los noventa?
Creo que sucedieron por una causa justa y los veo como un bello ejemplo de la potencia del black metal.

¿Has hablado alguna vez con Varg Vikernes?
No, nunca he hablado con Varg, ver sus vídeos en YouTube es suficiente (risas). Parece muy preocupado por cuestiones políticas, el pensamiento racial, etcétera, y personalmente no estoy muy interesado en esos temas, estoy más metido en el metal, el satanismo, el desierto…

¿Cuál fue la primera banda de black metal que escuchaste? ¿Qué sentiste?
El primer black metal que escuché fue”Under The Sign Of The Black Mark” de Bathory. Pero no fue una experiencia totalmente aislada, estaba descubriendo muchas de esas bandas al mismo tiempo, a través de un amigo mayor. Pero sí, para mí fue como si me concedieran una visión de otro mundo, algo subterráneo, prohibido, sin ley y muy peligroso… Pasar de Ozzy y Metallica a eso era natural, pero también muy radical. Cambió mi vida para siempre.

Tocas la batería en otra banda, No Future, con gente de In Solitude… ¿Qué nos puedes contar sobre ello? ¿Funciona como una vía de escape respecto a Watain?
No Future es una banda compuesta por miembros de Reveal e In Solitude. Ellos la formaron y la convirtieron en lo que es, yo me uní más tarde a la batería cuando querían empezar a tocar en vivo. Su música es oscura y emocionalmente violenta, pero a kilómetros de distancia de Watain. Si tengo que compararla con algo, suena más como el último álbum de In Solitude, Sister, pero no hay reglas en No Future y, como su nombre implica, realmente no tenemos en cuenta cuáles deberían ser nuestros siguientes pasos. Las cosas simplemente suceden, y dos de ellas fueron, curiosamente, dos conciertos memorables en Madrid, organizados por la buena gente de Holy Cuervo.

Vuestros conciertos son una experiencia difícil de describir, un lugar donde las puertas de Watain se abren completamente y suceden cosas. En el documental “The Death And Resurrection Show” de Killing Joke se describe una experiencia sobrenatural en el escenario, donde todo empieza a moverse y a sonar a cámara lenta. ¿Alguna vez has experimentado algo similar, extraño o que te haya producido miedo?
No puedo decir que haya tenido la misma experiencia, pero te puedo asegurar que cuando subo al escenario estoy en un estado alternativo de conciencia. Por supuesto, esto está subrayado por el hecho de que, como Killing Joke o al menos Coleman, tenemos un enfoque mágico de nuestro trabajo, lo consideramos, en cierta medida, como una comunión con lo Divino. Cuando estás rodeado de cabezas cercenadas, sigilos infernales, plumas de fuego, incienso y sangre podrida, por supuesto que algo te afecta. Es un estado caótico del ser, algo que he llegado a relacionar mucho con la liminalidad; no estás aquí, ni allí, pero aún estás consciente. Es como estar en trance, en lugar de un trance real en el que uno está subordinado. En ese estado se produce un torrente de emociones más primarias provocadas por la música, la reacción de la multitud, la adrenalina de saber que eres parte de algo extremadamente poderoso. Diría que hay tanto quietud como fuego, y es en algún lugar entre ambos donde me expreso en el escenario.