“Nunca antes del punk las mujeres habían tenido un acceso tan directo a hacer música popular”
Entrevistas / Vivien Goldman

“Nunca antes del punk las mujeres habían tenido un acceso tan directo a hacer música popular”

Oriol Rodríguez — 16-04-2020
Fotógrafo — Christoph Voy

Lo clamaba Kim Gordon en una de sus camisetas más icónicas, el punk lo inventaron las mujeres y no Inglaterra. Una proclama que nos recuerdan en la solapa de “La venganza de las punks” (Contra, 2020).

Estamos ante un libro fundamental y totalmente necesario en el que Vivien Goldman, una de las primeras firmas de mujer en el mundo de la prensa musical (además de música y la primera catedrática de estéticas del punk por la Universidad de Nueva York), realiza un recorrido en clave feminista por la historia del género.

¿Cómo entraste en contacto con el mundo del punk?
Cuando el punk irrumpió yo ya trabajaba como redactora en la revista Sounds (semanario musical que se publicó en el Reino Unido entre 1970 y 1991). Fue un momento de cambio muy distintivo y específico que todo el mundo en la redacción reconoció.

¿Eras la única mujer en la redacción?
Por aquel entonces había otra redactora en la revista, pero no estaba muy interesada en aquella nueva explosión sino que estaba obsesionada con las superestrellas y los supergrupos de la década de los sesenta que el punk se propuso derrocar. Más allá de Caroline Coon, que fue como una mentora para mí (ahora es activista y una artista visual muy aclamada) yo fui la única periodista mujer en el punk. O en mi caso, en la escena punk y reggae.

“Tuve momentos bastante difíciles con muchos de mis colegas hombres en la revista, que estaban decididos a mantener el rock and roll como un coto privado para machos”.

¿Qué implicó la explosión del punk para el movimiento feminista?
Ya trabajaba en la prensa musical antes del punk, así que fui plenamente consciente del efecto liberador que este movimiento tuvo en las mujeres, tanto como seguidoras, como artistas o como lo que fuera. Más allá de notables machos como The Stranglers, en general los músicos del punk, gente como Ian Dury, The Clash o Pistols, eran amigables con las mujeres. Sí que tuve momentos bastante difíciles con muchos de mis colegas hombres en la revista, que estaban decididos a mantener el rock and roll como un coto privado para machos. Ya siendo editora, recuerdo grandes peleas con “mis redactores” porque seguían insistiendo en que las mujeres no estaban interesadas en la música. Según ellos, las mujeres no comprábamos discos, y por esa misma regla de tres, por qué debíamos cubrir a grupos formados por mujeres. Ignoraban algo tan evidente como yo era la prueba viviente de que lo que decían era una estupidez. Lo único realmente cierto era que, por esa visión machirula, la revista estaba desperdiciando un mercado sin explotar de la mitad de la población. Con la irrupción del punk, las mujeres (principalmente las blancas) encontraron un espacio para explorar unos impulsos que anteriormente tan solo había podido canalizar siendo groupies. Fue así como, tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos, aparecieron mujeres y grupos de mujeres como Poly Styrene de X-Ray Spex, The Slits, The Raincoats, The Mo-dettes, Vi Subversa… A pesar de ser una subcultura subterránea, con los obstáculos sexistas habituales aún por combatir, nunca antes del punk las mujeres habían tenido un acceso tan directo a hacer música popular.

Y pese a todo, en el mundo de la música el camino hacia la plena igualdad aún sigue siendo largo.
Sí, todavía hay un largo camino por recorrer para lograr la igualdad en la mayoría de las esferas y en términos de roles tradicionalmente asumidos por los hombres. Solo hay que mirar la brecha salarial que existe entre géneros. Obviamente, el movimiento #MeToo ha sido un punto de inflexión, pero esta pandemia del Coronavirus que estamos sufriendo, ha sumido a toda la sociedad en el caos y en este momento es difícil decir si los triunfos que se han logrado recientemente continuarán (creo que lo harán) y de qué forma. En el pasado, hemos visto que los roles tradicionales de liderazgo patriarcal los han desempeñado brillantemente las mujeres. Dicho esto, no hay garantía de que las mujeres sean menos narcisistas y no pierdan la cabeza cuando lleguen al poder como han hecho muchos (¿la mayoría?) de los líderes masculinos. Pero hay esperanza.

Viv Albertine, Chrissie Hynde, Kim Gordon, Carrie Brownstein… Todas ellas son grandes referentes femeninos del punk que han publicado libros recientemente.
No todos, pero he leído algunos de ellos. Cada uno tiene sus encantos y perspectiva. Fue bonito que Chrissie me mencionara en el suyo: solía pasarse mucho por mi casa cuando intentaba hacerse un hueco en el mundo de la música. Es genial que haya surgido toda esta ola de voces femeninas que ha permitido que mi libro sea una realidad. Un libro como “La venganza de las punks” habría sido prácticamente impensable hasta el reciente cambio de paradigma pro-mujer. Y no deberíamos olvidarnos de Patti Smith, que ha alcanzado un nivel literario muy alto con su serie de memorias.

¿Cuáles son tus artistas femeninas favoritas actualmente?
Me gusta Billie Eilish, es muy punk, y con su hermano ha proyectado un nuevo paradigma para la feminidad. Pink y Lady Gaga han hecho un buen trabajo convirtiéndose en grandes estrellas pero a la vez manteniendo una actitud punk. Y respeto a Beyoncé y Solange, especialmente por su orgullosa hermandad. Hay tantas. Si nos adentramos en África, destacaría a Rokia Traoré. Y luego está Mabel, a la que, por supuesto, tengo que amar y la amo. De acuerdo, la conozco desde que nació ya que soy muy amiga de sus padres (es la hija de Neneh Cherry y Cameron McVey), pero ha aportado clase y descaro a su escena. Una de mis artistas favoritas es la jamaicana Tanya Stephens, de la que hablo en el libro. Ahora mismo está publicando un tema al día a través de las plataformas de streaming. Lo mismo que Aram y Dunia de Dubistry, con quien suelo actuar. Estos días, desde su estudio en Washington DC, han estado publicando una canción diaria en Instagram como Quarantunes, con Dunia cantando y tocando ukelele y Aram en el bajo doble. Me ha encantado. Por último, últimamente he estado escuchado mucho a Astrud Gilberto. Es muy relajante, además de haber sido desde siempre una inspiración vocal para mí.

¿El rap, el trap y las música urbanas son para las nuevas generaciones de chicas lo que el punk supuso para la tuya?
¡Tú lo has dicho! Pero diría que la capacidad de poder hacer música tu sola en tu habitación ha sido el mayor movimiento liberador desde el punk.

¿En qué estás trabajando actualmente?
Estoy en Jamaica desde enero, completando un proyecto en el que vengo trabajando desde hace tiempo: un libro retrospectivo de la obra del artista nigeriano Lemi Ghariokwu, principalmente conocido por el diseño de las portadas de los discos del padre del afrobeat, Fela Kuti. Estoy colaborando con un editor rebelde de Los Ángeles especializado en libros de arte independiente, Hat And Beard Press. En un principio, la idea era publicar el libro este otoño para coincidir con las exposiciones que se iban a hacer con el trabajo de Lemi en Europa y América. Ya veremos qué sucede, pero estoy acabándolo de todos modos, porque antes o después sucederá. Además, hace unos días entregué a mi agente el borrador, posiblemente el definitivo, de una novela en la que he estado trabajado durante varios años.

Vaya, que pese a las circunstancias no paras.
Probablemente, si la realidad no nos ha frito el cerebro, este es un período en el que los artistas de todo el mundo estamos terminando muchos de los proyectos en los que hemos venido trabajando desde hace tiempo. Tengo una expresión propia: “La creación es resistencia”. Creo sinceramente que si un artista logra trasladar su cerebro lejos de los horrores y controlar la angustia y el dolor, no solo generará una nueva obra, sino que muy probablemente el proceso sea terapéutico.

Va, más proyectos.
Recientemente realicé los audiolibros tanto de “La venganza de las punks” como de mi libro de 2006 sobre Bob Marley, “The Book Of Exodus: The Making And Meaning Of Bob Marley And The Wailers’ Album Of The Century”. Leer los libros fue una emoción enorme. Era algo que quería hacer desde hace tiempo y lo acabé consiguiendo en cuestión de semanas. Pero lo más sorprendente sea muy probablemente el disco que publiqué, si tenemos en cuenta que no había editado nada oficialmente desde los ochenta.

¿Te refieres a “Resolutionary”?
Sí, un álbum recopilatorio de mis viejos temas que apareció en 2016. Ese disco cambió muchas cosas. Y veo que no soy la única, ya que también han salido trabajos similares de mujeres de las que no había escuchado nada en mucho tiempo. Pero vaya, todo esto es menor en comparación con lo que estamos viviendo a nivel global actualmente, una crisis literalmente sin precedentes. Aunque, en este sentido, creo que en circunstancias como las de ahora las she-punks tienen ventaja, ya que se manejan mejor en entornos de crisis, y esta es una de las más grandes de todos los tiempos. Las she-punks, por definición, deben ser resistentes y tenaces. Incluso cuando los tiempos son inimaginablemente difíciles, los punks aprovechan cualquier oportunidad para reírse. Incluso para reírse del destino.

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