Tras siete años de buscarse la vida por separado, Auer y Stringfellow han unido fuerzas de nuevo para dar forma al que es su sexto álbum en estudio, “Every Kind Of Light” (Rykodisc/Naïve). Ahora falta ver si será el principio de una nueva era para la banda de Seattle que vuelve al club de los vivos con ilusiones renovadas.

La pareja musical formada por Jon Auer y Ken Stringfellow es lo más parecido a un matrimonio (les acompañan Darius Minwalla y Matt Harris). No congenian del todo, se odian a ratos, discuten, pero acaban comprendiendo que juntos no se está tan mal. Veremos lo que les dura la relación esta vez. “Hemos tenido nuestras diferencias, eso es evidente, además de cada uno ha seguido su propio camino. Siempre lo hemos hecho público, nunca lo ocultamos. Pero ¿en qué grupo no surgen divergencias? Tenemos caracteres muy diferentes. Jon es más tranquilo y cerebral y no se deja manipular y yo soy más enérgico e impetuoso, con lo que a veces hay que frenarme. Ahora nos hemos marcado unas normas y por eso el proceso creativo de este disco ha sido muy democrático”, apunta Ken Stringfellow, el polifacético artista que no conoce descansos o vacaciones.

“Ahora nos hemos marcado unas normas y por eso el proceso creativo de este disco ha sido muy democrático”

“Cuando inició cualquier actividad, me gusta empezar de cero y no parar hasta que acabo con ello. Me obsesiono, pero quedo satisfecho sobre todo cuando las canciones surgen de forma natural en el estudio. Escribir canciones de tres minutos puede parecer fácil, más aún si tienen la estructura habitual en el pop de verso y estribillo, pero requiere mucho trabajo. Puedes hacer canciones de media hora como las de John Coltrane y tendrás lugar para la improvisación, pero en los temas cortos debes ser mucho más preciso y es mucho más difícil acertar”. “Every Kind Of Light” no alcanza el nivel de sus dos obras magnas (“Frosting On The Beater” y “Amazing Disgrace”), pero tiene mejores canciones que el irregular “Success”, aunque con el disco que guarda más similitudes es con el delicado “Dear 23”. Pop oscuro, orquestado y, en este caso, incluso comprometido políticamente. “Prácticamente empalmé la grabación de ´Soft Commands´, mi disco en solitario, con éste. Nos propusimos escribir y grabar una pieza al día. Cumplimos con ese objetivo durante dos semanas y media, con lo que fue una explosión de energía creativa”. El retorno de The Posies va a obligar a Stringfellow a combinar las distintas actividades musicales de su apretada agenda: REM, Big Star… “No puedo tener la sensación de que soy un simple asalariado y necesito sentirme como un componente más. Necesito tener mi lugar, jugar mi papel. Al principio no conocía sus discos, pero ´Automatic For The People´ me sorprendió mucho, es jodidamente bueno. En cuanto al tío Al (en referencia a Alex Chilton, junto al que Auer y él han grabado el nuevo disco de Big Star), es un cabrón muy divertido. Tiene un jodido e irónico sentido del humor que no le impide ser muy exigente cuando trabajas con él. Además de un gran amigo es una especie de padrino musical para nosotros. Os vamos a sorprender a todos con el nuevo disco, aunque de momento mejor no dar demasiados detalles”.