“Sigue habiendo la esencia de una determinada manera de hacer las cosas”
Entrevistas / Mujeres

“Sigue habiendo la esencia de una determinada manera de hacer las cosas”

JC Peña — 09-06-2021
Fotógrafo — Alejandra Núñez

Un año después (¡y qué año!) el trío barcelonés Mujeres prolonga el éxito de su celebrado Siento muerte (Sonido Muchacho, 20). “Rock y amistad” es un EP con el que celebran lo que importa –como siempre han hecho– junto a Carolina Durante, Los Punsetes, Nueva Vulcano y Cariño.

Necesitamos empezar a ver la luz al final del túnel; Pol, Yago, Arnau y sus cómplices musicales se plantan frente a las vibraciones siniestras de unos meses aciagos en los que han tenido la suerte de tocar mucho más de lo esperado. Lo hacen con nueva ración de las melodías eufóricas que les han traído hasta aquí y un arrebatadora “Al final abrazos” en la que exploran terrenos insospechados.

Buen momento para repasar una carrera que se han trabajado a conciencia desde la humildad, el optimismo irreductible y, por supuesto, los escenarios. A pocos días de su actuación en el Tomavistas Extra de Madrid, nos hablan del EP y también de una trayectoria modélica cuyo primer hito fue ser grupo Demoscópico de Mondo Sonoro en 2008. Hoy recogen los frutos de cientos de conciertos (también en Estados Unidos), cinco álbumes y tres epés en los que la constancia ha dado sus frutos. Conectamos con Pol y Arnau, y Yago se incorpora al final.

Vuestro nuevo EP llega un año después de “Siento muerte”. ¿Cuál era la idea? ¿Ha sido la reacción natural al año que hemos vivido?
(Pol) Es una propuesta directa del sello. Le gusta que sigamos sacando cosas, y nos dice que si un año sacamos un elepé, es preferible que al siguiente saquemos algo distinto, como un siete pulgadas. Luis (Fernández) de Sonido Muchacho nos propuso hacer algunas colaboraciones. Primero teníamos en mente sacar un EP y que algún tema fuera colaborativo, pero poco a poco, como teníamos el concepto de “Rock y amistad” que ya habíamos utilizado en el insert de “Siento muerte”, en las redes y en alguna camiseta, dijimos: “Pues mira, para justificar un poco por qué empezamos a colaborar con gente, cogemos un eslogan que a la par nos sirve para reivindicar los espacios de la música en un momento en el que la pandemia lo ha cerrado todo y nos ha separado”.

“Un sentimiento importante” fue el punto de inflexión en muchas cosas”.

Ni mucho menos es vuestro primer trabajo en este formato: si no me equivoco, es el tercero. (Los anteriores son “Aquellos ojos” de 2014 y “Romance romántico” de 2019). ¿Por qué os sentís tan cómodos con el EP?
(Arnau) Nos gusta mucho porque te obliga a que todas las canciones sean guays. En un elepé siempre puedes decir: “Ah, esta está un poco más flojilla, o con esta he intentado probar tal cosa”. En cambio, en un siete pulgadas son cuatro temas, y tienes que intentar hacer todo lo posible por que sean canciones súper coreables. Tanto con “Romance romántico” como con este y “Aquellos ojos” intentas que todas las canciones sean lo más eufóricas posibles.
(Pol) También es un formato para probar un poco. Lanzamos “Aquellos ojos” como un islote dentro de nuestra discografía, que era en inglés, para probar todo en castellano. Fue una prueba para ver cómo nos manejábamos con el idioma, cómo transformábamos nuestra música. Salió bien. Ahora con este, tenemos una baladita. Nos gusta mucho el formato baladero, y de hecho tenemos muchas versiones de temas de discos, que hemos sacado en flexis u otros siete pulgadas. Aquí hemos probado a hacer una balada con Cariño, metiendo sintes y teclados, algo que nunca habíamos hecho tan directamente. Tampoco habíamos colaborado nunca con otros artistas.

Es la referencia número cien de Sonido Muchacho, lo cual es una bonita casualidad. Me pregunto qué ha implicado para vosotros estar en el sello en estos últimos años.
(Pol) Bueno, de hecho fue idea de Arnau: estábamos con Canadá. Fue una época en la que nos dejó un guitarrista (Martí). No es que se muriera, sino que se piró del grupo [risas].
(Arnau) Nos abandonó.
(Pol) Nos tuvimos que plantear qué hacer. Decidimos hacer el cambio de idioma y quedarnos como trío. Y nos planteamos hacer una renovación del planteamiento de la banda. Habíamos visto cómo Kokoshca, que son muy amigos nuestros, habían hecho una gira increíble con Sonido Muchacho y dijimos: “Joder, esto es lo que queremos”.
(Arnau) Es más, nosotros grabamos el disco y en principio lo íbamos a mandar a Canadá. Y a última hora dijimos: “Vamos a probar”. Y la verdad es que hemos notado un crecimiento bastante guay. En los conciertos de Madrid, que era una ciudad que poquito a poco iba creciendo, de repente empezó a venir muchísima gente. Se ha notado mucho con el tema de promo, que de repente tenías un montón de entrevistas.
(Pol) A nivel de prensa se ha notado mucho. Luis de Sonido muchacho mueve mucho las canciones para hacer sincros en series. No sólo ve la parte editorial, sino que mueve la música por otros lados. Y de hecho, en la pandemia, cuando todos los promotores se llevaban las manos a la cabeza preguntándose qué coño hacer, él fue de los primeros en buscarse espacios y hacer conciertos. Fue lo de Madrid Brillante y todo eso. Es una persona que lleva mucho tiempo currando en la industria y se nota. A nosotros nos ha ido muy bien y el grupo ha crecido gracias a eso. No tenemos ninguna duda.

“El truco es tocar todo el rato, insistir”.

De todas formas, tengo la impresión de que habéis vivido un crecimiento muy progresivo. La prensa siempre os ha tratado bien, pero también habéis tenido vuestros momentos complicados, como ese paso de cuarteto a trío. ¿Esas dificultades os han curtido, cómo lo veis ahora con cierta perspectiva?
(Pol) Ese momento fue vertiginoso porque nos planteamos incluso dejar el grupo, o, si seguíamos tocando, hacerlo bajo otro nombre. Hubo crisis fuerte. Pero también es cierto que, como tocábamos mucho, por algunas circunstancias de curro ya habíamos tocado como trío. Habíamos probado la fórmula de bajo, una guitarra y batería, y había funcionado. O sea, que teníamos la seguridad de que podía funcionar. Pero la verdad es que pasado ese umbral inicial de miedo, todo ha ido a mucho mejor. También piensa que somos un grupo que empezó desde un hype extraño con una maqueta en CD-R. Se movió en ciertos círculos en 2008 [ndr: en aquel momento les llevó a ser Demoscópicos de Mondo Sonoro] y hubo el típico boom que nos subió demasiado… Cuando sacamos el disco la gente estaba en plan de “a ver qué hacen estos”. Funcionó bastante bien, pero el segundo ya chocó con la crisis y toda la industria se fue a la mierda.

Eso os iba a preguntar: por qué cuando te ves en situaciones tan incómodas no tiras la toalla. Lo normal, lo que hace casi todo el mundo, es tirarla.
(Arnau) Bueno, porque estás con los colegas e intentas hacer broma de lo que te está pasando. Al final lo que te gusta es estar con tus amigos. Hay grupos que se forman quizá con la idea de vivir de esto, o petarlo, pero yo tuve mi primer grupo con Pol haciendo algo más punk o hardcore… Lo que quieres es tener una banda para estar con tus amigos y hacer canciones. Aunque no haya el caché que hay en otros lados, o las cosas te vayan mal, o no tengas repercusión, haces lo que te gusta hacer: canciones con tus amigos. Eso hace que veas cómo van cayendo grupos a tu alrededor y parece que, junto con Kokoshca, vamos esquivando las bombas del Mario Kart y tirando para delante.
(Pol) Pero aunque haya momentos difíciles, lo pasamos muy bien. En los peores momentos hemos viajado, hemos visto mil sitios, hemos coincidido con gente y siempre hemos pensado que hemos tenido mucha suerte. No todos los grupos pueden tocar tanto y estamos muy agradecidos de, aún en las peores condiciones, poder salir a tocar. Que te llamen, estar en festivales, en salas, ir por toda España, salir… Eso ya es una suerte.
(Arnau) Los momentos de crisis han sido dos horas de agobio. Luego te vas a comer y todo se suaviza. Es, también, relativizar y darle la importancia adecuada a lo que te está pasando.

Mirando un poco atrás, ¿“Un sentimiento importante” fue el punto de inflexión?
(Yago) Sí, en todo, en muchas cosas, además. Igual el preámbulo fue “Aquellos ojos”, que fue la primera canción en castellano, pero el cambio realmente fue allí. No sólo porque era el primer álbum en castellano, sino porque era el primero como trío y con Sonido Muchacho. Fue el punto de inflexión en muchas cosas.
(Arnau) Yo creo que el germen está en “Aquellos ojos”. Como no estaba en el grupo en aquella época lo puedo decir: vieron que se podía hacer una canción redonda en castellano que la gente, de repente, abrazaba.

“Un sentimiento importante” fue el punto de inflexión en muchas cosas”.

Supongo que en este último año apenas habréis podido rodar vuestro último trabajo. Tocáis en Tomavistas Madrid ahora, con las entradas vendidas y luego en el Vida Festival. ¿Cómo habéis llevado el parón del directo?
(Arnau) Parecía que no íbamos a tocar, porque se cayó la gira, pero, extrañamente, nos empezaron a llamar. Teníamos ganas y hemos visto que la gente tenía ganas de conciertos. Así que parecía que se iba a caer todo, pero al final hemos sido de los grupos que más hemos tocado.
(Pol) Si comparas con lo que tendríamos que haber tocado es una miseria, pero fue sorprendente que justo al salir del confinamiento, que era algo muy fuerte, hiciéramos en verano como ocho conciertos. Nos parecía dificilísimo. Y luego, por los circuitos donde hay teatros hemos seguido haciendo cosas. Parece increíble.

¿Cuál creéis que es el rasgo diferenciador de vuestra música para que hayáis movido a cada vez más público?
(Arnau) Yo, personalmente, creo que el truco es tocar todo el rato. Insistir.
(Pol) Eso es algo aprendido de Nueva Vulcano, que decían: mira, te vas a un sitio, te haces una gira, te vas por Galicia, y el primer año te vienen diez personas, pero a la siguiente, te vienen treinta y luego, cien. Y esto es lo que hemos hecho nosotros, ir machacando los sitios, alternándolos con flirteos con festivales y movidas más tochas, evidentemente, pero sin olvidar nunca salas más pequeñas y tocar la puerta de sitios en los que nunca te llaman para ir alimentando una base de fans.
(Arnau) Somos un grupo de salas. Vamos a no sé dónde y pilla Albacete de camino. ¿Dónde podemos tocar? ¿Con quién contactamos? “Oye, pero vais a taquilla”. Da igual, encantados.
(Pol) Y la música que hacemos es muy festiva, muy de invitar al baile y al pogo. Todo esto anima a la gente. Y creo que el cambio de idioma nos triplicó la posibilidad de seguir tocando y que nos viniera a ver más gente. Fue fundamental.

Pero musicalmente, ¿vuestra idea es condensar en tres minutos la canción pop ideal, más allá de etiquetas, géneros y comparaciones? Al principio se insistía en relacionaros con el garaje, ahora es con el pop sesentero.
(Pol) Yo diría que tal cual.
(Arnau) Tampoco lo pensamos mucho. Somos un grupo que, cuando ensayamos, lo hacemos durante muchas horas, y es lo que va saliendo. Al final, hay veces que es tan fácil como venir de hacer temas muy rápidos y hacer algo más lento. No nos planteamos muchas cosas a la hora de componer.
(Pol) Sí, bueno, pero la melodía es fundamental para el grupo. Las letras vienen después, pero queremos hacer canciones pop distintivas y es verdad que el garaje ya queda lejos. Tenemos algunas cosas herederas de eso y de power pop, pero hace mucho tiempo que lo que hacemos es pop. Enérgico y un poco rápido a veces, pero buscamos canciones pop.

Con el parón del directo –relativo para vosotros–, ¿habéis tenido tiempo de hacer un balance de lo que habéis conseguido en todos estos años? ¿De qué estáis más orgullosos?
(Yago) De seguir. Es muy complicado, realmente, si lo piensas bien. Estar tantos años dando guerra como independientes sin dedicarnos a ello profesionalmente… Yo creo que dentro de poquito pasaremos a formar parte de un club en el que tampoco hay tanta gente. Por mi parte estoy orgulloso de ver que sigue habiendo una cierta esencia de hacer las cosas, y de no haber creído que uno tenía que actualizarse o seguir determinadas tendencias. Cuando empezamos sí que era un sonido que reconocíamos y nos encantaba, pero luego creo que el grupo ha tirado mucho por su lado. Yo me siento muy orgulloso de eso. Y luego, de los círculos de confianza que te acabas encontrando. Es una cosa que me encanta. Cuando vamos a Valencia y te encuentras con tu gente, con la que has hecho conciertos tanto tiempo, y ves que hay esos nexos, desde un sitio donde ir a comer hasta una tienda a la que ir a comprar algo… Todos esos círculos culturales que envuelven la música son para nosotros muy importantes. Es de lo más rico que me llevo de todos estos años, aparte de las experiencias y de todo lo que nos ha dado la música. Haber contribuido al tejido cultural pero haberlo vivido tan desde dentro me parece brutal.
(Arnau) Yo algo de lo que me siento orgulloso es de no habernos convertido en un grupo de esos en los que cada uno en la furgoneta está haciendo una cosa. No paramos de hablar todo el rato desde que salimos del local hasta que llegamos al sitio, aunque luego no tengamos ni voz para cantar. Y después de tocar nos gusta salir de fiesta. Tenemos ganas de estar juntos y aparte, hemos aprendido a tocar y a grabar. Todos, desde un nivel básico, hemos aprendido a saber lo que queremos cuando grabamos.
(Pol) Hay un punto de felicidad que es cuando dejas de perder dinero al girar: cuando la banda te puede pagar un fin de semana. Salir un fin de semana con tus colegas con todo pagado te da tranquilidad y felicidad. Dices: Coño, esto me lo está dando el grupo. Has creado algo que es más grande que la unión de tres personas, te das cuenta de que existes, y es bonito.

 

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