¿Si funciona, para qué arreglarlo? Hay discos que reinventan. Otros, reafirman. “Es un dolor inexplicable”, el nuevo largo de los barceloneses Mujeres, es de los segundos. Yago, Pol y Arnau, emblemas de la escena de guitarras en la capital catalana (porque las guitarras, aunque quieran engañaros diciendo lo contrario, también existen en Barcelona) llevan casi dos décadas demostrando que su fórmula —pop-punk-garaje de alta combustión, canciones de dos minutos y estribillos que se clavan— no necesita mutar para seguir siendo efectiva.
Tras el desvío más expansivo de “Desde flores y entrañas” (Sonido Muchacho, 2023), aquí hay una voluntad clara de síntesis: diez temas, treinta y tres minutos. All killers, no fillers. Un “grandes éxitos inéditos” en el que todo suena familiar, pero revalorizado y revitalizado. Más escorado hacia el pop y rebosante de melodías pluscuamperfectas (ecuación a la que sumar una producción que ha logrado que todo suene bombástico), puede que sea (seguro que es) su mejor trabajo. Solo hace falta escuchar su tríada inicial: “Alucinante”, “Caen imperios” (su nueva “Un sentimiento importante”) y “Después destello” para cerciorarlo. Los siete temas restantes son igual de adictivos.
Un disco inmediato, pero con un poso que perdura, el de ese dolor inexplicable que delata su incomodidad y rechazo a (en lo general) una sociedad y un sistema, (en lo particular) una industria y una escena, cada vez más pendientes de métricas, algoritmos y dinámicas mercantilistas. Mujeres no hacen proclamas, pero practican política desde la acción y la resistencia cotidiana (editan en físico, cuidan las tiendas...). Por ello es un disco que no solo suena, sino que existe. Porque el rock es amistad y siempre es mucho mejor con gente. Y si de fondo suena “Es un dolor inexplicable”, mejor.
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