Más allá de la tormenta
ConciertosPrimavera Sound

Más allá de la tormenta

7 / 10
Joan S. Luna, Martín P. Corral, Mercè Gutiérrez y Don Disturbios — 08-06-2026
Fecha — 06 junio, 2026
Sala — Parc del Fòrum, Barcelona
Fotografía — Cedidas por la organización

Sería tremendamente injusto que el año que The Cure dieron unos de esos conciertos para el recuerdo, la presente edición del festival Primavera Sound pasara a la historia tan solo por lo acontecido en su jornada del jueves. Y aunque es cierto que la lluvia y, sobre todo, las fuertes rachas de viento provocaron la desbandada masiva de los asistentes y la suspensión de los conciertos de una Doja Cat que mostró su tristeza en redes; una Bad Gyal más bien resignada y unos Massive Attack de los que no tuvimos noticias, no es menos cierto que la organización, como no podía ser de otra forma, va a proceder a la devolución de las entradas del jueves. Y es que todos tenemos en la memoria recuerdos en los que el viento, enemigo de cualquier estructura efímera y colgante, ha provocado situaciones de franco peligro para el público. Por no hablar de la persona fallecida y los más de cuarenta heridos en el Medusa Festival de 2022. Así que, si la cancelación de tres de los artistas de mayor peso de la jornada fue dolorosa, más lo hubiera sido tener que lamentar a día de hoy pérdidas que sí son de verdad irreversibles.

Por lo demás, cabe decir que la presente edición del Primavera Sound ha supuesto la enésima reafirmación de un modelo que funciona a una escala a todas luces global. Y es que la cantidad de gentes venidas de todas partes del mundo se hizo, aunque resulte imposible de creer, más evidente que nunca. Público atraído por esa inigualable fórmula de macro-festival urbano junto al Mediterráneo, con un cartel capaz de combinar el evidente peso de grandes reclamos como: Gorillaz, The XX o los ya mencionados The Cure, con propuestas de aroma delicatessen orientadas a un público más veterano como Einstürzende Neubauten, Father John Misty, Slowdive, Texas Is The Reason o My Bloody Valentine, más la consabida batería de divas pop que este año tomaban caminos diversos que iba del mainstream de Addison Rae, Jade o PinkPantheress al carácter outsider –por diferentes motivos– de Ashnikko, Grace Ives, Amaarae, Gelli Haha o Cobrah, pasando por nombres consagrados en mayor o menor medida como los de Oklou, Marina, Peggy Gou o una Olivia Rodrigo que puso la guinda al festival, con esa actuación sorpresa en la que incluso estrenó tema junto a un Robert Smith, al que muchos imaginábamos ya cómodamente instalado en su casita de la costa sur de Inglaterra.

A todo ello, cabe sumarle el que el festival se haya atrevido a incluir en destacadas posiciones de su parrilla nombres de la escena del nuevo pop español como Guitarricadelafuente el miércoles, Ralphie Choo el viernes o rusowsky el sábado.

Y como es absolutamente imposible recoger absolutamente todas todo lo acontecido en el festival, nos vamos a centrar en aquellas actuaciones a las que sí pudimos acudir, siendo conscientes de que cada asistente al Primavera Sound, es capaz de hacer un recorrido inédito a través de sus múltiples propuestas. Así que este es nuestro resumen de cada uno de los días de las jornadas de pago por orden de aparición. Pero antes de entrar en materia, déjenme que muestre nuestro agradecimiento al personal de Fever por resguardarnos en su stand mientras esperábamos a que amainara la lluvia del primer día. Y ahora sí, vayamos al lío. Don Disturbios 

Geese - Foto de Christian Bertrand

Jueves, 4 de junio 

Cameron Winter (Auditorio del Fórum)
Que hubiera que acudir con una hora de antelación para asegurarte el acceso al Auditorio del Fórum, indica en buena medida que Cameron Winter se ha convertido en uno de los artistas del momento gracias al impacto que está logrando con sus Geese, banda con la que también actuó dos horas más tarde, bajo una intensa lluvia que, como ya sabéis a estas alturas, desataría el caos en el recinto. Y eso es algo que nadie de los presentes podía imaginar cuándo Cameron surgió de la oscuridad de un lateral, se dirigió al solitario piano de cola situado en el centro del escenario, y agarró la banqueta para golpear el suelo con ella repetidas veces para luego sentarse de espaldas al público. A partir de ahí se lanzó a interpretar temas de “Heavy Metal” (24), su único álbum en solitario, con una voz engolada de barítono y unos enfáticos acordes de piano que dotaron a sus canciones de una solemnidad inédita, muy alejada de cómo suenan en el álbum. Así que, paradójicamente, lo sorprendente de su actuación resultó, justo, en lo que no cabría esperar de un autor que ha convertido lo raruno en popular: que tuviera unas hechuras tan clásicas que casi rayaron el góspel en temas como la inicial “Try As I May”. Don Disturbios

Aiko el grupo (escenario Estrella Damm)
Tras su excelente concierto del año pasado en el diminuto escenario del Aperol Island Of Joy, era justicia poética que este año Aiko el grupo abrieran los principales, en concreto el Estrella Damm. El trío cántabro –junto con Elena (Vicente Calderón) de shego a la batería y un gigante bebé alienígena paseándose con una cámara–, como de costumbre, se caracterizó por el sudor, la euforia, los guitarrazos sin concesiones y las letras agresivas, comprometidas y generacionales. Nos adelantaron nuevos temas como “Oda a la muerte del amor” donde salieron amigos y familia a bailar con narices de pinocho –entre ellos la hermana de la vocalista, con quien comparte la formación Repion– y su más reciente single “el aWard es para:” con la que pudimos disfrutar de los primeros pogos de la edición. Su despedida bajo el grito de “Nos vemos en alguna salita”, en un momento histórico donde parecemos dejarlas de lado a pesar de su importancia para crear escenas, nos reconfirmó que el del 2026 fue uno de los mejores arranques de los últimos años. Martín P. Corral

Men I Trust (escenario Cupra)
Partamos de la base de que, para empezar, reconozco que, pese a su ya dilatada trayectoria, nunca he conectado excesivamente con los canadienses Men I Trust. Cuentan con muchos elementos para que les disfrute, pero con otros que nunca han conseguido traspasar mi epidermis. Dicho esto, también reconoceré que Emmanuelle Proulx tiene esa modesta e inexplicable magia que resulta difícil de describir. Los grises con los que les identifico en estudio se fueron convirtieron en una paleta de colores más amplia y, cuando sonó “In My Years”, creo que ya me tenían de su lado. La suya no será una de las grandes actuaciones del festival, pero por lo menos sirvió para que un descreído tipo de Barcelona hiciese las paces con ellos, si es que eso le importa a alguien. Joan S. Luna

Teo Lucadamo (escenario The Yard)
El rapero blanco llenó el escenario The Yard de barras sarcásticas y grooves rítmicos e hipnóticos para presentar algunos de los temas más destacados de sus distintas etapas. Con una peluca de motero y un móvil esperando ansioso que marcara las y cuarenta y cinco para comenzar, el concierto arrancó su microfone “Check” hasta que la pareja de Lucadamo, la carismática Bella Kanela, le robó el protagonismo en las interpretaciones de “Mc Bella Kanela” y la viral “SMP Bathroom Party”. La actriz no fue la única invitada, también imaginarios como cuando invitó a Tyler, The Creator a subirse al escenario. A destacar también que no cantó “Tercera Guerra Mundial”, focus track de su último álbum, probablemente por barras como “Tirando bombas en un puto festival/Prime Video te da el genocidio en 4k” siendo esta una de las marcas patrocinadoras del festival. Martín P. Corral

Ravyn Lenae (escenario Estrella Damm)
“R&B por y para los gays” fueron las palabras que usó mi acompañante para describir el concierto de Ravyn Lenae. Su primera vez en Barcelona –y la de su madre– estuvo marcada por las lluvias que añadieron un halo de epicidad a su directo en el último concierto –posible, que no programado– de la primera jornada del festival en los escenarios principales. Su voz fue, sin duda, la gran protagonista de la actuación, moviéndose entre notas con absoluta libertad sin perder calidez, demostrando por qué es considerada como embajadora del neosoul de la escena de Chicago. Más allá de los géneros ya mencionados, demostró su cultura musical y la permeabilidad a su identidad artística de géneros no tan esperados como los toques country de “Days” o el reggaetón de “Candy”. Martín P. Corral

Blood Orange (escenario Revolut)
Cabe decir que, pese a no ser ni el mejor de los espacios, ni la hora más adecuada para saborear una propuesta en la que cada detalle importa, debe paladearse y no pasar desapercibido, Dev Hynes nos hizo vibrar con canciones como “Best to You”, “Charcoal Baby”, “Champagne Coast”. También con esa versión de The Smiths, (“How Soon Is Now?”) con la que abrió un show que, cabe catalogar de solvente, aunque fuera por debajo de lo que en realidad merece alcanzar. Y eso es algo muy habitual en eventos del tamaño de un festival como este; que actuaciones que en otros eventos lucirían como si se trataran de un cabeza de cartel, aquí quedan relegadas a un segundo plano que acaba por contagiar la dinámica misma del show. Don Disturbios

Gara Durán (escenario Aperol Island of Joy)
Como canta en su último tema junto a Natalia Lacunza, el concierto de la canaria vive en mi mente como el recuerdo de “El placer de vivir”. Momentos antes de que el fórum se inundara, esta promesa del pop nacional nos deleitó con su armónico timbre entre baladas oníricas como “Robot” y “Kryptonita” e himnos para bailar desquiciado como “Sin pena ni gloria” o su gran hit y primer tema conocido de su próximo disco debut “Mi loco cowboy”. También cantó Gara Durán con su pareja Barry B el “Colgando en tus manos” de toda una generación que es “El lago de mi pena”, lleno de una sensibilidad que la caracteriza y eleva en directo a un aura de ángel caído, a ratos salvadora a ratos pecando de locura. Martín P. Corral

Geese (escenario Occident)
Muchas de las grandes actuaciones celebradas en este festival, y en cualquier otro, que se nos quedaron en la memoria para siempre son aquellas que relacionamos con esos momentos épicos que las distanciaron del pelotón de nombres de la parrilla. Y la de Geese en el Parc del Fòrum será una de ellas por los tiempos de los tiempos. Porque ver a Cameron Winter y los suyos enfrentándose a los elementos durante prácticamente todo su show en una muestra de respeto máximo por el público que, frente a ellos, se estaba empapando como pollitos bajo la tormenta supuso, precisamente, uno de esos momentos. Aunque, siendo francos, esa épica se podría haber quedado en anécdota de no ser por el magnetismo del que hicieron gala Geese sobre el encharcado escenario. Fueron apenas una docena de temas, los suficientes para que –al margen de su show en sala de la noche anterior– los estadounidenses convenciesen a los asistentes con una interpretación sin estridencias, sin excesos, pero sincera y cien por cien humana. Eso sí, cuando suenan sus mejores temas –“Getting Killed” o “Au Pays du Cocaine”, por citar un par– funciona incluso mejor. Joan S. Luna

Oklou (escenario Cupra)
Lo siento por sus fans, pero el carisma de la francesa fue el mismo que el de una patata. Quizás en parte por la lluvia –su concierto fue el último antes del caos colectivo– aunque eso no quita que, para quien no la conociera y quisiera disfrutar de una promesa diferente del pop, no estuviera a la altura. Como fan de Lorde, su set se me quedo en un quiero y no puedo, aunque eso no signifique dejar de apreciar producciones tan bien trabajadas como las de su hit “harvest sky”, momento culmen del set en el que fusiona sintetizadores que evocan clásicos del eurodance con un drum and bass líquido y distorsionado. Su propuesta lo-fi futurista me resultó distópica como el futuro más inmediato, aunque en el magno hinchable de la Fever House encontré un oasis en el que resguardarme entre dj sets locales como Hello Sassy, Sofy Suars y Fillo Deportaberta. Martín P. Corral

Ralphie Choo - Foto de Gisela Jane

Viernes, 5 de junio 

Annahstasia (Auditorio del Fórum)
Es evidente que la incorporación del marco que ofrece el Auditorio del Fórum a la programación del festival es uno de esos aciertos que engrandecen el prestigio del Primavera y que, de paso, permiten ver propuestas que no lucirían de igual forma en otro escenario. Ese fue el caso de la delicada propuesta de Annahstasia, basada en la pulsión de las cuerdas de dos acústicas, un violonchelo, un arpa y un teclado/bajo de apoyo. Todo muy bien cuidado para elevar la peculiar voz de una artista que, si bien es cierto que todavía no es muy conocida en nuestro país, estoy seguro de que, poco a poco, va a ir forjándose un nombre gracias a actuaciones como la ofrecida el jueves a la hora de la siesta. Folk preciosista de los que eleva el espíritu, basado en la todavía corta carrera discográfica de una cantante que solo dispone de dos Ep’s , un largo y un disco ya en directo. Algo bastante inusual que demuestra la importancia que le da a este formato, tal y como pudimos comprobar de primera mano durante su actuación cuando, por culpa de un acople y una entrada a destiempo en uno de los temas, se permitió la licencia de parar y empezar de nuevo, en busca de esa perfección que siempre se le debe al público. D.D.

Las Petunias (escenario Port)
Lo mejor de llegar pronto al Primavera Sound es poder disfrutar de las mejores propuestas musicales de la contemporaneidad nacional sabiendo que siempre habrá alguna sorpresa por la oportunidad de tocar en tan emblemáticos escenarios. En el caso de Las Petunias, vimos al trío maquillado en honor a Robert Smith mientras interpretaban monumentales riffs a guitarra. Con más energía de lo habitual –que no es poco decir– y especial euforia en los temas “Tirant Lo Blanc” y “Marcelo Criminal”, ofrecieron uno de esos derroches que el Primavera Sound observa y eleva en sus próximas ediciones como sucede con Aiko el grupo. Además de ser la segunda jornada del Primavera Sound también era el aniversario del nacimiento de Lorca, a quien reivindicaron y dedicaron su clásico instantáneo “Poeta en NY”. Martín P. Corral

Somos La Herencia (escenario Occident)
Llegar corriendo al recinto del Parc del Fòrum para poder ver a Somos La Herencia y –tras dejar pasar varios tranvías más petados que una sala de conciertos en los noventa– llegar en los minutos finales con la banda sumergida en pleno éxtasis noise podría haber sido una decepción, pero empezar así una jornada fue una de las mejores cosas que podía pasarme. Empezar con ellos fue como cargar las baterías al cien por cien en un suspiro. Es posible, quizás el escenario fuese muy grande para ellos, pero eso no les hizo empequeñecerse en lo más mínimo. Joan S. Luna

NewDad (escenario Estrella Damm)
Los irlandeses pagaron el pato de tener que inaugurar uno de los escenarios que más sufrió las inclemencias del tiempo la noche anterior, y quizás por eso empezaron su actuación con más de veinte minutos de retraso, para tener que capear más tarde un corte de sonido durante su set que no le restó ni un ápice a su voluntarioso directo. Eran evidentes las ganas que tenían de comerse el escenario, y dejar constancia de que su paso por el festival no era el de asumir el papel de simple comparsa, y llenar así uno de los huecos mañaneros de la programación. Habrá por tanto que prestarles más atención en el futuro, a ver si son capaces de elevar el listón de sus canciones en pos de una mayor personalidad y granjearse el derecho a regresar con un mayor estatus. D.D.

Slowdive (escenario Revolut)
Muchas veces sucede que el recuerdo de una actuación en sala te agüe el disfrute de un directo en el marco de un festival. Pues bien, justo eso es lo que me sucedió con el concierto de Slowdive, que me puse a recordar su epatante paso por la Razzmatazz de Barcelona de hace tan solo dos años, y se me agravó la sensación de que, en esta ocasión, todo les jugaba en contra. Ni el tenue, ondulante y mal modulado sonido, ni el tamaño del escenario, favoreció una propuesta que, en mi opinión, no encaja bien del todo en este tipo de eventos. Situación que me hizo causar baja antes del final, con el objetivo de preservar inmaculado el recuerdo de esas anteriores veces. D.D.

Ethel Cain (escenario Estrella Damm)
Al repetir Ethel Cain tanto espacio como franja horaria respecto a su actuación de Primavera Sound 2024 y apenas haberla escuchado desde entonces, esperaba un poco lo mismo: una actuación fuera de lugar por hora y espacio. Los conciertos de la floridana se celebran bajo ese halo de ritual, de misa negra que no funciona en un main stage a plena luz del sol. Sin embargo, esta vez tornó el paradigma haciendo de la misa blanca, y del dolor contenido, luz que se escapa de las grietas. El set empezó con la canción que cerrara su última actuación en el festival, “American Teenager”, y su voz entre delicada y rota lució más gracias a una instrumentación más densa y cercana al shoegaze en algunos cortes. Temas como “Ptolomea” –que recordó a la Florence Welch más chamánica–y el himno de pop alternativo “Crush” desataron la euforia del público y “A House In Nebraska”, canción de cierre, las lágrimas. Martín P. Corral

Einstürzende Neubauten (Auditori del Fórum)
Sin duda, uno de esos conciertos que resultaba uno de los tapados del festival, destinado a satisfacer los paladares melómanos más exquisitos. Y así fue. Con un lleno en el Auditori hasta la bandera y una expectación digna de su leyenda, salieron los de Blixa Bargeld a dejar constancia de que a la hora de modular el crescendo y engrandecer los silencios son absolutamente únicos. Además, su directo sirvió también para constatar que la baja de su anterior y mítico bajista Alexandre Hacke, está muy bien cubierta por Josefine Lukschy que más allá de encargarse al igual que Alexandre de iniciar la cuenta atrás a la hora de dar inicio los temas, le otorgó una textura vocal inédita al grupo que le da una nueva dimensión bastante interesante. Sin embargo, su actuación transcurrió por derroteros más calmados que en anteriores visitas a nuestros escenarios, sin olvidarse eso sí, de hacer el habitual despliegue de chatarrería instrumental varia para disfrute y embelese de todos sus fans. Don Disturbios

Texas Is The Reason (escenario Schwarzkopf)
Reconozco que los críticos solemos hablar de leyendas de tal o cual género con una ligereza que, en ocasiones, provoca dudas, pero es que, joder, Texas Is The Reason lo son. Un álbum y un epé que han pasado a la historia del emocore y que justifican por si solos la presencia del Garret Klahn y los suyos en el Primavera Sound. Sin Norman Brannon en la formación, Texas Is The Reason pierden matices –en las voces y en las guitarras, más simples sin él– pero mantienen su atractivo. Suenan más noventas y más rock alternativo de lo que nos pareció a mediados de, precisamente, los noventa, algo que no importa porque, cuando las cosas se hacen bien y desde el corazón ya merecen la pena. Y es que solamente hace falta ver cómo lo disfrutaron Scott Winegard –bajista– y Chris Daly –batería– y cómo le agradecieron al público la entrega compartida para poder decir que el emocore era, y sigue siendo, esto. Justicia poética lo llaman. Joan S. Luna

Ralphie Choo (escenario Cupra)
Si como explicaba antes, el recuerdo del concierto en sala de Slowdive les jugó en contra a la hora de valorar su actuación en el Primavera, con Ralphie Choo me sucedió todo lo contrario. Sin duda el formato festivalero, que le obligó a condensar todos sus incontestables hits en una hora trepidante, logró que su bolo fuera una autentica máquina culona que nos aplastó de placer a todos los asistentes. Si a eso le sumamos que no tuvo que echar mano de esos incómodos pre-grabados para dar voz a los invitados, y pudo contar con el apoyo en directo de, por ejemplo, un rusowsky que ayudó a engrandecer y mucho el bolo, pues tenemos una de esas actuaciones que perdurarán en el recuerdo y que, además, sirvió para evaluar cuantos éramos los locales este año en el festival. Si hace tan solo un par de meses no salí muy convencido de su actuación en el Sant Jordi Club, en esta ocasión todo, la banda, la puesta en escena, el sonido y el propio Ralphie me resultó incontestable. D.D.

Addison Rae (escenario Revolut)
Muy grata sorpresa la de Addison Rae en un Primavera Sound en el que la selección de divas poco parecía captar mi atención de primeras. Encarnando el espíritu de la Britney Spears -–a quien sampleó en “I got it bad”– más popular y polémica, la exTikToker (quien lo diría tras ver el show) llenó el escenario Revolut de carisma, coreografías, hits y sensualidad. Tres cambios de vestuario se sucedieron en las dos primeras canciones hasta quedarse en ropa interior durante la mayor parte del concierto, donde jugó constantemente con su feminidad y lo que se espera o no de ella. Sus temas sonaron bajo las remezclas de productores como Arca o George Daniel con energía suficiente como para acabar lanzándose a los brazos de su público. En el momento final con “Fame is a Gun” era majestuoso verla fumar impasible mientras la locura de sus fans no parecía disiparse, hasta acabar por diluirse entre la lluvia de pétalos rosas que marcó el cierre. Martín P. Corral

Water From Your Eyes (escenario Port)
Water From Your Eyes volvían al festival dos ediciones después de su anterior visita. Y volvieron a dejarme con la sensación de que, en contra de lo que ocurre con otras formaciones, siempre serán mejores en estudio que en concierto. No diré que sus canciones, en su traslación al directo en formato cuarteto, no funcionen, pero pierden algo intangible que es precisamente lo que les hace interesantes en disco. Joan S. Luna

Role Model (escenario Occident)
Mientras la gran mayoría de los asistentes se dirigían al que resultó ser, y de largo, el mejor bolo del festival, obviamente me refiero a The Cure, los más jovencitos, en su mayoría chicas, se encaminaron a disfrutar del edulcorado country-pop de Role Model. Una de esas estrellas estadounidenses que atesoran más de diez millones de oyentes en Spotify que, sin embargo, no resulta tan conocido por estos lares. Y fue por eso que mostró en su show justo lo que se esperaba de él: ofrecer la antítesis al rock oscuro de los ingleses, en base a melodías melosas sólidamente interpretadas por una banda muy solvente y con el telón de fondo de la típica feria sureña en la que no pueden faltar esos coches que se destrozan entre sí en medio del barro. Un sabor muy yanqui que, no pasará de la mera anécdota en el cartel de un festival que, a veces, nos deja muy descolocados con propuestas tan evidentemente mainstream. D.D.

Amaarae (escenario Cupra)
Su actuación en Primavera Sound 2024 contó con una gran producción y bailarines. Esta vez no le hizo falta más que dos ventiladores y una peluca larguísima para alzarse como una de las mejores actuaciones de la segunda jornada, y por qué no decirlo, de todo el festival. Amaarae nos puso en movimiento entre Detroit club y beats de house sudafricano como una precuela perfecta al club de Skrillex y KI/KI. Hits tristes como “SAD GIRLZ LUV UR MONEY” nos dirigieron hacia la perfección con otros más rítmicos como “Angels in Tibet” gracias a un elemento común e implacable: el groove para mover el culo. Martín P. Corral

The Cure (escenario Estrella Damm)
¿Qué se puede decir de la actuación de The Cure sin caer en la hipérbole? ¿Qué estuvo a la altura de la que ofrecieron hace más de tres años en el Palau Sant Jordi de Barcelona?. Eso como mínimo. La única diferencia es que en aquella ocasión los disfruté desde la comodidad de la grada, mientras que en el Primavera los disfruté desde la incomodidad del extenso prado artificial de Mordor. Pero incluso así, eso le dio al concierto una dimensión inédita para mí: la de observar la comunión entre los presentes, ante lo que se dice un clásico, ahora sí, incontestable. Pero ahora que lo pienso, también hubo otra novedad con respecto su anterior gira, y es la inclusión del joven Eden Gallup como músico de apoyo en sustitución de Perry Bamonte. Uno de esas cuadraturas del círculo familiar al ser Eden hijo de Simon Gallup y ahijado del propio Robert Smith. Así que todo queda en casa. Al igual que queda la magnífica labor de Roger O’Donnell a los teclados y en especial del gran Reeves Gabrels a la guitarra. Todo eso unido a la excelente forma vocal de un Robert Smith que se vuelve mucho más terrenal y próximo a cada año que pasa, y a una batería de clásicos capaz de cubrir sin apenas altibajos las dos horas y media de épica actuación. D.D.

Jade (escenario Occident)
Uno de los conciertos pop más enérgicos del festival. Ni la mejor voz, producción, ni coreografía, pero sí el mayor de los carismas. También la mayor de las nostalgias para los que fuimos niños y adolescentes la pasada década con el medley de Little Mix, donde sonaron temas que igual llevábamos años sin cantar pero que recordamos con la frescura de la que todavía gozan, por ejemplo, los hits de Rihanna. Entre ellos, destacar “Shout Out To My Ex” y “Reggaeton Lento”, del que pocos recordábamos su colaboración con el efímero fenómeno de 2016 CNCO. Tampoco faltaron temas de su álbum, “THAT’S SHOWBYZ BABY!”, en el que el pop se encuentra con lo orquestal, oscuro y electrónico. Si te gusta una diva de masas, definitivamente este era tu slot. Martín P. Corral

Skrillex (escenario Revolut)
Sonny Moore, es decir, Skrillex, volvía al Primavera Sound y curiosamente con su sesión más latina en el año con más público internacional de la historia del festival. Como de costumbre, Skrillex ofreció una de esas sesiones bailables ahora sí, ahora no; dubstepera ahora sí, ahora no; mainstream ahora sí, ahora no; inspiradas ahora sí, ahora no. Pero no hubo decepciones, claro está, porque cuando le has visto pinchar ya en muchas ocasiones sabes qué es lo que le gusta ofrecer y cómo lo ofrece, con lo bueno y lo malo que eso pueda conllevar. Abrió el set con “Soma”, el tema que también abre su último trabajo –al que le da título– y fue paseándose por pedazos de temas propios y ajenos más en el ahora que en el ayer –aunque cayeron “Where Are Ü Now” y “Make It Bun Dem”–. No faltaron ni la pirotecnia ni las luces increíbles, pero si esperabas escuchar “Ruffneck” o “Bangarang” es posible que el que estuviese en el lugar equivocado fueses tú. Joan S. Luna

Raya Diplomática (escenario Port)
¿Por qué un grupo sin apenas oyentes ni recorrido acaba por protagonizar un slot destacado del festival? Pues esta vez no fue por la calidad de su música, sino por la fama y carisma de sus miembros, y eso que quien escribe esto estuvo berreando todos los temas desde la primera fila. Es válido que una figura clave de la cultura pop contemporánea como es Javier Calvo, además de actualidad tras recibir hace menos de un mes una de las ovaciones más largas de la historia de Cannes, cante, aunque no se le conozca por ello igual que pasó con la actuación de Cara Delevingne. El problema reside en la falta de profesionalidad y novedad, haciendo exactamente los mismos comentarios entre tema y tema que en la edición del pasado 2025. El tabaco fue el leitmotiv de este excéntrico concierto con menos química entre sus integrantes que de costumbre, cuyos magreos se sintieron forzados. La energía recordó a ese halo de leyenda rock pasada y venida a menos, en mi cabeza reminiscencia directa a Josetxo del mítico grupo navarro Los Bichos. Destacar también la presencia de Rufo en el concierto, perro-robot bautizado por Marco (El Buen Hijo) en directo. Martín P. Corral

KI/KI (escenario Cupra)
Tras dejar el listón peligrosamente alto con su actuación en Primavera Sound 2024, la neerlandesa regresó al festival demostrando por qué se ha convertido en una de las figuras más relevantes del techno contemporáneo. Lejos de los sets más complacientes o pensados para acumular vídeos en redes sociales, KI/KI volvió a apostar por una sesión intensa, rápida y progresiva donde la construcción de tensión fue tan importante como los momentos de liberación. Su selección musical transitó entre distintas corrientes del techno europeo contemporáneo con especial protagonismo para los sonidos más trance y hard dance, géneros que lleva años reivindicando y acercando a nuevas audiencias. Sin caer en la nostalgia fácil, supo recuperar parte del espíritu de aquellas escenas noventeras para reinterpretarlo desde una sensibilidad plenamente actual. El resultado fue un set capaz de conectar con veteranos de la electrónica y con un público mucho más joven que probablemente haya descubierto estos sonidos gracias a artistas como ella. Martín P. Corral

Einstürzende Neubauten - Foto Gisela Jane

Sábado, 6 de junio

These New Puritans (escenario Auditori)
These New Puritans son unos auténticos perros verdes en sentido positivo. En el buen sentido, en el mejor sentido, en el mejor sentido imaginable. A Jack y George Barnett, el post-punk se les quedó corto primero y el art rock después. Hasta que llegaron a una suerte de choque de trenes entre el post-rock experimental, la neo-clásica y lo industrial. Todas ellas son etiquetas que suelen asociarse a su propuesta y, por una vez, todas ellas están y todas ellas se combinan. Su puesta en escena ha mutado mucho desde los tiempos de “Hidden” (10) –y una inmensidad desde los inicios con “Beat Pyramid” (08)–, pero les ha llevado a un lugar entre universos en el que pueden ir de “Bells”, “We Want War” o “Industrial Love Song” –sin Caroline Polachek, claro– y que nada te haga salir ni por un instante de un concierto que es pura magia de principio a fin. Joan S. Luna

Rebe (escenario The Yard)
En un Primavera Sound 2026 en el que cada diva parecía buscar su lugar desde un prisma único y diferencial, Rebe realmente se alzó con ese valor. Sobre el escenario se mueve como un pájaro y canta con una cadencia que hipnotiza, su estilo recargado recuerda en lo estético a propuestas como Effie, pero su alternativo, trash y underground, bebe del mayor de los mainstreams en España cuando no se diferenciaba entre main o less stream. Hablo de Marisol, Cecilia y las divas de los setenta que configuran parte de una personalidad que sin duda su inquietud lleva hasta nuevos –y de apariencia imposibles– paradigmas. “yo te llevo conmigo al cielo” o “Mándame una señal” acompasaron nuestros pasos a su coqueteo ambiental mientras que temas como “Brilla el sol” y “Sobre tu ventana” nos abrieron el apetito por escuchar su esperado tercer disco previsto para este año. Martín P. Corral

The Sophs (escenario Port)
Lo bueno de llegar a la actuación de The Sophs sin haber visto ninguna imagen de sus directos, pero con el disco muy disfrutado “Goldstar”, publicado hace apenas tres meses– es vivir por primera vez una suerte de disociación entre lo que esperabas encontrarte y lo que te encuentras. Y que lo segundo gane por goleada. Sobre el escenario, The Sophs son un sexteto con pinta de familia disfuncional, pero que comparte un afecto que va más allá de los lazos de sangre. Como debe ser, los californianos vibran con sus propias canciones y, lo mejor de todo, consiguen que todos lo hagamos con ellos. Fue empezar su concierto y que no quedase nadie que no se sumase a la fiesta. Más indie rock que en disco y también más festivos, si primero fueron sorpresa en estudio, ahora son sorpresa en directo. A propósito, Ethan Ramon, su vocalista, y Diego Ibáñez de Carolina Durante deberían actuar juntos, aunque solamente sea una vez en la vida. Joan S. Luna

Natalia Lacunza (escenario The Levi’s Plaza)
Debido a la escasa media hora que tuvo para introducirnos en su aura dreamy de energía creciente hasta el contundente y final “SABES QUÉ???”, la pamplonica Natalia Lacunza relegó sus clásicos a “Nunca Llega 05” para promocionar su nuevo disco. Un trabajo cercano gracias a una voz aterciopelada que nos hace llegar hasta muy dentro mediante ondas lo-fi y edm de bpm’s moderados en temas como “NOKIA” o “Faber Castell”. Su presencia hipnótica también ayudó en la creación de una atmósfera de resurrección para quienes llegamos sin saber cómo aguantaríamos hasta el cierre de Peggy Gou y necesitábamos llorar bailando para quedar vacíos y preparados para el gran salto final. Martín P. Corral

Big Thief (escenario Estrella Damm)
Para los más fieles seguidores de una banda, el único aspecto positivo de que deban acortar su set a la hora de duración es que, si son inteligentes, elegirán un listado de canciones que vaya directo la yugular, que saque su versión más afilada y festivalera y que se dejen para sus actuaciones en sala su versión más arty o raruna. Y eso es justo lo que hicieron los estadounidenses Big Thief: Echar mano de la tradición más folk-rock de su cancionero, encarnada por el legado que hay en su ADN de clásicos como Neil Young y sus Crazy Horse o Bob Dylan con The Band. De esa guisa nos dejaron a todos tiritando con uno de los mejores bolos del festival. Pura clase y empaque que tuvo en temas como “Not”, “Vampire Empire” o la inédita “Beautiful World” sus momentos más álgidos. Lo que se dice simple y llanamente de traca. Don Disturbios

Touché Amoré (escenario Schwarzkopf)
Jeremy Bolm nos recordó que había pasado más de una década desde la anterior visita de Touché Amoré al festival. Y una década es precisamente el tiempo que ha pasado desde que publicasen “Stage Four”, motivo de esta gira de celebración. Por eso lo interpretaron de cabo a rabo, interpretando todas sus canciones en el orden original y, lo más importante, con una energía que no ha decaído lo más mínimo desde aquellos días y con una solidez que se ha incrementado notablemente desde entonces. Ojalá verlos acabar, pero la dictadura horaria de los shows de Mordor me sacó del escenario con nombre de productos capilares antes de tiempo. Joan S. Luna

rusowsky (escenario Cupra)
Si la noche anterior a Ralphie Choo lo disfrutamos desde el minuto uno y sin ningún altibajo a lo largo de todo su show, no sucedió lo mismo con el set de rusowsky. Un concierto en el que utilizó ese formato que viene siendo habitual en su directo, y en el que se deja acompañar por una docena de músicos sobre el escenario, ataviados todos con esos ya clásicos monos de color blanco, gafas de sol más peluca, en lo que viene a ser una extensión clónica de nuestro protagonista. De esa guisa podemos decir que su set fue de menos a más y que en su segunda mitad acabó por convencerme del todo con la inclusión de temas tan certeros como ”Malibi”, “Gata”, BBY Romeo” o “Valentino”. Un póquer final con el que resulta casi imposible dejar un mal sabor de boca. D.D.

Olivia Rodrigo (escenario Occident)
El mejor concierto del festival fue para este autor el de <strong>Olivia Rodrigo. En parte por hits reconocibles para todo aquel que haya escuchado la radio el último lustro como “Drivers Licence” o “deja vu” y por otra parte por la epicidad de la sorpresa, cabeza de cartel insuperable para todo el público pop y más mainstream al que poco le importa lo que tengan que tocar Gorillaz o My Bloody Valentine. La sorpresa de su actuación contaba con una sorpresa todavía mayor para las biblias del pop, y es que la californiana estrenó su primera colaboración con nada menos que Robert Smith, vocalista de The Cure. A menos de una semana del lanzamiento de su tercer trabajo discográfico, el directo heredó la súbita energía del set de Charli XCX en Primavera 2024 cuando presentó “BRAT” con el mismo preludio que la californiana. Con respecto a la gira de presentación de su anterior trabajo “GUTS”, en la que ya se hablaba de ella como cantante pop “seria” o “de verdad” –a diferencia de compañeras de escena como Katy Perry o Sabrina Carpenter en constante desprestigio– no lograba simpatizar con la referencia hasta ahora. Su energía contenida y dominio de sus canciones, lo que quiere hacer con ellas y hasta dónde, me han hecho ver más allá. Allí donde antes veía a un producto (uno buenísimo, pero de alma de Hollywood) ahora veo a una estrella que brilla con luz propia. Martín P. Corral

My Bloody Valentine (escenario Estrella Damm)
Lo de programar seguidos a My Bloody Valentine y The XX tiene su guasa. Y la tiene porque ambas formaciones han hecho que su sonido sea toda una referencia a un sinfín de propuestas, pero con más de dos décadas de separación entre ambas. Años más que suficientes para pasar de las guitarras saturadas por un perfeccionista del sonido como Kevin Shields, a los beats electrónicos y las melodías envolventes de un perfeccionista del sonido como Jamie xx. En la particular batalla, personalmente voy a dar a The XX como vencedores tan solo por puntos. Y es que el bolo de My Bloody Valentine, apoyado por unos grandes visuales, logró generar esa bola de energía e intensidad que es justo lo que se espera de ellos. Una potencia que te hace olvidar que sean la banda más guadianesca y vaga del panorama actual y que hayan transcurrido siete años desde su última gira. Con actuaciones como la del sábado por la noche se lo perdonamos todo. Incluso no saber qué demonios hacen con tanto tiempo libre. D.D.

The XX (escenario Revolut)
Todavía recuerdo la primera vez que vi a los británicos The XX sobre el escenario. Se les veía tímidos, apocados y jóvenes. Romy, Oliver y Jamie apenas tenían veinte años y su álbum de debut –en 2009– se había convertido en uno de mis discos favoritos de aquellos tiempos. Les entrevisté aquel mismo día y, sorpresa, se les veía tímidos, apocados y jóvenes. Una elipsis temporal nos lleva a 2026, con dos discos como banda por el camino y lanzamientos en solitario de cada uno de los tres, y conciertos periódicos en el festival. Y, tachán, The XX son unas auténticas estrellas del pop. Se desenvuelven en el escenario con una soltura increíble, juegan con sus posiciones y con la audiencia, entrelazan una batería de grandes éxitos del grupo (desde “Crystalized” a “On Hold”, pasando por “Islands” o “I Dare You”) con hits de sus carreras paralelas (“Loud Places”, “Enjoy Your Life”, “GMT” y otras), todo perfectamente planificado, llevando el concierto de la sutileza melancólica a la exaltación bailable sin que apenas nos demos cuenta. Una de esas exaltaciones que te llevan a querer abrazar a cualquier desconocido o desconocida que tengas cerca. Han crecido ante nuestros ojos y han crecido tanto que podemos sentirnos afortunados de eso precisamente, de que haber podido verlo. Joan S. Luna

Marina (escenario Occident)
Entre tantas princesas del pop más contemporáneo y outsider, aquella a quien conociéramos como Marina and The Diamonds por 2009 ofreció la única actuación de la pasada edición digna de una reina de este género. La artista galesa presentó su último álbum “Princess Of Power” y repasó algunos de sus mayores hits aunque con considerables ausencias en el setlist como “Oh No!” o “How To Be A Heartbreaker”. Su concierto desató la locura del público quien le dedicó en varias ocasiones desde el comienzo el famoso cántico de “Y guapa, y reina” y es que no es para menos. Su timbre, delicado y preciosista, estuvo impecable. Su presencia, contenida y elegante –vestida de novia de cabeza a pies–, arrolladora. La “Primadonna”, muchas veces obviada en la historia del pop reciente, demostró que lo que le convierte en una auténtica diva no es lo mucho o poco que se hable de ella, sino sus letras comprometidas, las tablas de casi media vida en los escenarios y lasatmósferas oníricas capaces de crear cada vez que entona una nota. Martín P. Corral

Knocked Loose (escenario Cupra)
Los estadounidenses Knocked Loose se han convertido en uno de los nombres fundamentales de la escena metalcore del momento, aunque ya “A Different Shade Of Blue” (19) nos advirtió de una patada en plena cara de que la cosa iba muy en serio. Pero la diferencia es abismal entre la primera vez que los vi sobre un escenario y esta segunda. Sonaron como una apisonadora. Una hora de concierto en la no hubo descanso –lo suyo es auténtico horror vacui; apenas cinco segundos sin sonido de guitarras en todo el show–, un riff noqueador tras otro, un alarido constante de Bryan Garris, una base rítmica que quita la respiración y una excitación que fluye desde el escenario que reclama constantemente la participación del público –lo que deriva en circle pits, walls of death y locura desatada, claro–. No soy amigo del masoquismo, pero Knocked Loose consiguieron a base de “Blinding Faith”, “Mistakes Like Fractures”, “Hive Mind” o “Suffocate” encajarnos una serie inmisericorde de jabs, uppers y crochets que nos dejaron el cuerpo hecho trizas, la cabeza abotargada, pero el espíritu exultante. Joan S. Luna

Gorillaz (escenario Estrella Damm)
Antes de tomar el escenario, Gorillaz invitaron a Aarab –hijo del preso palestino Marwan Barghouti– a que leyese un manifiesto –que inicialmente debía anteceder al concierto de Massive Attack que no pudo celebrarse– para reclamar la libertad de su padre tras muchísimos años en prisiones israelíes. Tras dejar unos minutos para la reflexión, Damon Albarn y los suyos salieron a escena respaldados por las mejores proyecciones de su carrera con “The Mountain”, la canción que da título a su nuevo disco. A partir de ahí fueron combinando la espiritualidad de este último trabajo con perlas seleccionadas de su repertorio –¿alguien imagina un concierto de Gorillaz sin “Dirty Harry”, “Feel Good Inc.” o “Clint Eastwood”?–, lo que supuso subidas y bajadas que deslucieron algo el conjunto, hasta que los invitados empezaron a aparecer y la cosa ya no decayó: Moonchild Sanelly –una jefa, como ya sabíamos–, Little Simz –quien debutó por primera vez en España precisamente en un show de Gorillaz en el Sónar hace una eternidad–, Yaslin Bey y Kara Jackson. Mercè Gutiérrez

Kneecap (escenario Occident)
Corriendo desde Gorillaz para llegar a Kneecap. Uno de esos casos en los que su paso por sala dejó tan buen sabor de boca que, desgraciadamente, acaba lastrando la eficacia y el peso de la actuación del grupo en uno de los escenarios grandes –o medianos– de esta edición. Por momentos dio la sensación de que se les quedó algo grande, que el formato de su show merece espacios cerrados o más reducidos, en los que estemos todos y todas bien amontonados –exactamente como ocurrió con Joey Valence & Brae pocas horas antes. Que no se me malinterprete, su actuación no estuvo nada mal, pero dejó en correcto lo que esperábamos sobresaliente. Es posible que tuviera que ver con que el público que les estaba viendo no era el que estaba empezando a disfrutar de la noche, sino el que ya la estaba acabando, y ese cansancio pudo también restar. Empezaron calmados, replicando el inicio de “FENIAN” (26) con la introducción “Éire go Deo” y la oscura “Smugglers & Scholars”, para empezar la fiesta minutos más tarde cuando Grian Chatten dejó la zona VIP para subirse al escenario con ellos no solamente para reivindicar el orgullo irlandés, sino también interpretar con ellos aquel vacilón “Better Way to Live” de “Fine Art” (24), su primer álbum. La próxima, de nuevo en sala. Mercè Gutiérrez

Peggy Gou (escenario Cupra)
Sin querer desmerecer a una mujer que ha estado años luchando por ocupar un espacio –más que merecido– en la escena house internacional, la actuación de la surcoreana no fue capaz de mantener la energía ni el bpm de las actuaciones de las que veníamos –Kneecap, Knocked Loose, Ninajirachi…–. Tampoco su autenticidad, siendo el concierto perfecto para la parte del público que venía al festival a hacer una foto para redes frente al amanecer. Más allá del ritmo flojo, la mezcla era inconexa y digna de un auténtico atrápalo-todo con mucha ambición, pero pobre en la práctica. Tras la revolución y sazón de KI/KI y sobre todo Yousuke Yukimatsu en los cierres de las pasadas noches, la actuación de la creadora del “Nanana” sigue dando pie a la leyenda negra de los malos cierres del festival desde la despedida de DJ Coco. Destacar también que, tras el cierre abrupto de 2025 de Danny L. Harle que terminó antes de tiempo por la gente en el escenario bailando frente a él, este año la mesa de mezclas se colocó sobre una plataforma para evitarlo. Martín P. Corral

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