Corazón en llamas
ConciertosBiffy Clyro

Corazón en llamas

8 / 10
David Sabaté — 22-07-2026
Empresa — BARTS Festival
Fecha — 20 julio, 2026
Sala — Poble Espanyol
Fotografía — Hara Amorós

Que Biffy Clyro poseen un directo imbatible no es ninguna novedad: hemos experimentado el cuerpo a cuerpo con ellos tanto en sala como en festival y, a día de hoy, nunca nos han fallado. Esta noche no fue menos, en una sudorosa Plaza Mayor del Poble Espanyol medio llena pero que se sintió como un estadio.

Los escoceses abrieron con “The Captain”, apuesta segura sobre el poder curativo del amor, épica pero lejos de la pomposidad, y la veloz “That Golden Rule”, pura explosión de adrenalina. Replicaron así el arranque de su popular “Only Revolutions”, dejando bien claras sus intenciones: salir a ganar por goleada. No hizo falta que llegara el verso “Somebody help me sing” para que la audiencia entera cantara todas y cada una de sus letras.

“Let's love death away” (“acabemos con la muerte con amor”), repitió Simon Neil al final de la pieza inaugural. Y a eso pareció entregarse el público, guiado por el ritmo contagioso de “Who’s Got a Match”, de su clásico “Puzzle”, y su estribillo repetido cual mantra: “I'm a fire and I'll burn burn burn tonight”. El fuego, figurado y casi literal, se notaba en la piel a más de treinta y cinco grados.

Con esta vibración propagándose por el caldeado ambiente, el grupo recorrió varios de sus discos desplegando su estilo de estilos, también conocido pero aún fresco, bebedor de fuentes diversas como el rock alternativo, el pop, el post-grunge o el progresivo. Una amalgama sonora capaz de transitar de la crudeza de Nirvana a los coros de Queen, las guitarras pesadas del metal y las baladas más íntimas.

Pero si hay algo fascinante en Biffy Clyro por encima de todo lo apuntado es su capacidad de reinvención, algo que la banda ha vuelto a demostrar tras superar una de sus crisis personales y creativas más profundas. El bache ha dejado por el camino, al menos en directo, al bajista James Johnston, pero ha cristalizado en un potente y luminoso “Futique”, del que sonaron “A Little Love”, “Goodbye” y una vigorosa “Hunting Season”. Podrían haber sonado muchas más.

Su último disco transpira experiencia y euforia; la misma que Simon como capitán de un barco con mayor tripulación de la habitual, incluyendo a bordo al guitarrista Mike Vennart (Oceansize) y a la nueva bajista Naomi Macleod, ambos rescatados de Empire State Bastard, proyecto paralelo de Neil, así como a dos violinistas. Un formato ampliado que sonó compenetrado aunque algo estático —a excepción del incombustible cantante y guitarrista— y que restó una pizca de magia a su tradicional alineación como power trio.

Objeciones mínimas, en cualquier caso, para un conjunto que fluye libre y a todo ritmo lejos de las convenciones. Lo demostraron de nuevo en “Living Is a Problem Because Everything Dies” y en la voluble “Cop Syrup”, dejando para el clímax arsenal pesado como “Mountains”, “Wolves of Winter” o las emotivas “Bubbles” y “Many of Horror”. Vello de punta. Y tras el vendaval de sensaciones, una reivindicación final: “We are Biffy fucking Clyro”. A estas alturas a nadie le cabe ya la menor duda.

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