“Vemos la música como un canal para mantenerte crítico y despierto”
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“Vemos la música como un canal para mantenerte crítico y despierto”

Raúl Julián — 19-09-2026
Fotografía — Archivo

VETA, la dupla afincada en Madrid y formada por Carlos Toronado (PAL) y su pareja Ana Galletero (Travolta, Joaquín Pascual), publica “Doble negación” (Batir/Repetidor, 26), un magnífico disco que se mueve con (mucha) intensidad entre pasajes enfurecidos y cierta esperanza como filosofía vital.

“Doble negación” es el segundo disco de VETA, la banda formada por Carlos Toronado y Ana Galletero. El álbum puntúa como continuación del dúo afincado en Madrid, tras aquel disco homónimo que viera a luz en 2021. “Creo que la principal diferencia radica en la composición. En este disco las canciones las hemos hecho de forma más reposada y hemos elegido mejor los textos, los sonidos, las estructuras, etcétera. Con el primero fue más estresado todo. Por lo demás, el rollo es el mismo”, explica Carlos, antes de que Ana complemente la respuesta. “Y también el sonido, porque en el primero hicimos prácticamente todo nosotros y este, al poder contar con Dany Richter en la mezcla y el mastering, tiene un acabado mejor”.

“El optimismo no conoce la desesperación ni lo negativo; tampoco permite la crítica”

“Doble negación” podría catalogarse, en cualquier caso, como un disco de alma ardorosa y maneras explícitas. Carlos vuelve a lanzarse en la respuesta. “La primera canción que hicimos para este disco fue ‘Contrapaso’, en pandemia y con la idea de generar esperanza... porque si nos metemos todos en depresión, ya no hay nada que hacer. Estuvimos leyendo a Ernst Bloch y su idea de que la esperanza es algo que se aprende y se trabaja parecía fundamental para combatir esa ideología que se está instalando y consiste en pensar que no hay alternativa; que el desastre y el colapso es el único destino. Esa ideología mantiene el sistema, habiendo motivado un estado de consumo depresivo permanente. Hay que tratar de darle la vuelta”. Ana lo reafirma. “Negar dos veces es como afirmar, pero afirmas después de haber pasado por negar. Retomando lo anterior, se trata de negar las cosas como están actualmente, pero también negando el optimismo ingenuo. La esperanza funciona como esa doble negación. El optimismo no conoce la desesperación ni lo negativo Y no permite la crítica, por eso es otra forma de legitimar el orden de cosas existente”.

Las canciones de “Doble negación” se mueven entre post-punk, indie-rock grueso y realista, y ramalazos de krautrock y electrónica. “No es un proceso muy consciente. Vamos buscando y cuando algo nos resuena, sentimos que es el camino y tiramos por allí. Imagino que se acerca a lo que más tenemos asimilado de forma inconsciente y con lo que más nos identificamos”, afirma Ana. Otra de las destacadas cualidades de VETA son sus arrolladoras letras, algo que también destacaba en PAL, formación en la que Carlos ejercía como guitarrista y vocalista. “Dedicamos mucho a encontrar los textos adecuados. Nos han inspirado lecturas de ciencia ficción y filosofía: Kim Stanley Robinson, Ursula K. Le Guin, Octavia Butler, Franco Bifo Berardi, Paul B. Preciado o CCRU”. Un listado de nombres que Ana completa con: “Margaret Atwood, Donna Haraway, Jorge Riechman o Marina Garcés”. El resultado es un baile hipnótico y adictivo, apuntalado sobre anti-himnos cargados de mala baba como “Contrapaso”, “Espectros” o “Telecuerpos”, conformando esa secuencia que supone el hilo argumental del álbum y lo cruza de principio a fin. “Es curioso, porque la secuencia inicial corresponde al orden en el que fueron apareciendo los temas. Para la segunda parte, ya hubo que elaborarlo más. Hicimos varios descartes y tuvimos que componer algunas cosas más que encajaran con lo que ya que había sin incidir demasiado en lo mismo”. Se trata también un disco inquietante, incluso apocalíptico por momentos. O, dicho de otro modo, vigente y muy acorde a los tiempos que vivimos. “Ciertamente, y de alguna manera, nuestras canciones reflejan lo que acontece o sensaciones e ideas que vienen de lo que estamos viviendo. Pero queremos mirar por esa rendija en la que entra luz, para no quedarnos en el catastrofismo”, afirma Ana. “No nos sale hacer una música evasiva y al margen del presente. También vemos la música como un canal para mantenerte crítico y despierto, no como un mero entretenimiento, sino también como vía para compartir una manera de sentir y pensar. La propia supervivencia sin el otro no tiene sentido. La salida o es colectiva o no lo es”.

VETA es la propuesta de dos músicos de cierta veteranía, por lo que resulta interesante cuestionarles acerca de dónde creen que encaja su sonido actual. “En los márgenes, como siempre… [risas], pero estamos contentos porque cada vez se suma más gente y con la peña que viene a los bolos se genera una energía bastante guapa. Quizá echamos de menos tocar más. Pero hemos girado mucho por espacios autogestionados y es mucho más gratificante que el ‘circuito de salas’ convencional”. Un tema, el de los conciertos, que sirve también para cerrar la entrevista, afrontando un tema con el que Carlos va de cara. “Son buenísimos… [risas]. No, en serio, son muy intensos y divertidos. Bastante bailables”. Por su parte, Ana tiene la última palabra. “Os animamos a venir el 24 de octubre a Siroco (o a otras fechas que podéis ver por nuestros canales). Y también a haceros con un vinilo… [risas]. Por cierto, con un arte increíble de Clara Iris”. Créanselos, porque el caso es que no mienten. En nada.

 

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