Tras el éxito rotundo, el año pasado, del nuevo festival Catalunya Triomfant, que superó todas las expectativas, tan solo era cuestión de tiempo que se anunciara una segunda edición. Tampoco había muchas dudas de quienes la encabezarían. Si en aquella ocasión fueron Vidres a la Sang, los headliners de esta secuela debían ser Foscor, veteranos coetáneos de los primeros y, como aquellos, un nombre imprescindible para entender el metal extremo en Catalunya.
Abrieron la jornada Thanatopraxy, trío de grindcore bien ejecutado, con atuendos de carnicero de lo más acertados y no pocas proclamas políticas que se repetirían a lo largo de todo el día.
Les siguieron Amargor, proyecto individual de black metal crudo y veloz con letras patrióticas y anticolonialistas; una one-man band en toda regla en la que su único miembro, corpsepaint impecable, despachó blastbeats de batería y gritos desgarrados como si el mundo estuviera a punto de extinguirse. "Puta Espanya, visca Catalunya lliure!", vociferó en una breve pausa. Ya en el clímax se le sumó al micrófono David Rodríguez, cantante de Sotabosc, en un dueto de black clásico y rotundo.
Falç de Fetillera pusieron la nota distintiva de la noche con su ritual doom inspirado en la brujería medieval de tierras catalanas. Su propuesta incluyó danzas tribales, antorchas led que simularon fuego en una teatral y epatante apuesta escénica, incienso y arreglos dark folk guiados por la rocosa base rítmica de Marta Moreno e Ivan Ruiz, cubiertos por túnicas moradas. Fiar, cantante de Foscor, se les sumó en un tema, y Moreno alternó cantos con el recital de versos ancestrales. "La victòria és la calma eterna", sentenció.
Angoixa protagonizaron uno de los mejores conciertos de la cita. Con cuatro discos publicados en apenas doce años, su descarga death metal resultó brutal, con autoridad técnica, numerosos cambios de ritmo y un dominio absoluto, tanto instrumental como del escenario, acompañado por los mayores pogos del festival.
Foscor salieron exultantes, con una presencia y confianza como solo las bandas con un legado similar al suyo pueden desprender. Majestuosos y crudos a partes iguales, optaron por un repertorio centrado en sus primeros discos de black y death metal, con temas que hacía tiempo que no presenciábamos en directo. "Bona nit Barcelona, bona nit Catalunya", exclamó el siempre cercano y comunicativo Fiar. "És un plaer i un orgull veure tantes cares conegudes aquí, en comunitat". Abordaron puntualmente otros registros más melódicos de su trayectoria reciente mientras se sucedían sus distintos logos proyectados en el telón de fondo. "Estem celebrant els 25 anys com a banda, i és un privilegi i un orgull fer-ho en plena Diada", añadió. Un orgullo también fue ver al hijo adolescente del guitarrista Falke empuñar el bajo en un par de temas, liberando a Fiar de las cuatro cuerdas y permitiéndole centrarse en líneas vocales más complejas. Y en la recta final, clásicos del género de aquí y de más allá como "Al cor de la boscúria". Una banda vigente y necesaria.
Remataron la jornada Vrademargk, death metal con pedigrí desde Terrassa con un directo intenso y buenas tablas. El colofón perfecto para una segunda edición que corrobora el buen estado de salud pasado, presente y futuro del género y de una escena local poderosa.

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