“Ahora sé que las canciones más políticas no son siempre las más explícitas”
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“Ahora sé que las canciones más políticas no son siempre las más explícitas”

Fran González — 23-07-2026
Fotografía — Archivo

El momento que Rostam Batmanglij ha elegido para reivindicar sus raíces iraníes en “American Stories” (Matsor Projects/Popstock!, 26) difícilmente podría ser más significativo.

El ex–Vampire Weekend pisa de puntillas el contexto sociopolítico presente, marcado por la tensión identitaria y el conflicto internacional, de la mano de un disco íntimo que alude a la memoria personal, a la pertenencia y al extraño dilema de sentirse parte de un país.

“Incluso antes de tener ninguna canción escrita, sabía que el título del disco debía llevar la palabra ‘American’ en él”, nos cuenta Rostam sobre la génesis de su tercer proyecto en solitario. “Para mí era importante dejarlo claro: soy estadounidense e hijo de inmigrantes. No solo he nacido en Estados Unidos, sino que además lo he hecho en Washington, D.C., la capital del país, lo que ha hecho que siempre haya tenido sentimientos encontrados hacia América. Así que este disco es el resultado de alguien que ha tomado conciencia de su relación con su propia identidad y su país y ahora trata de lidiar con todo ello”.

"Intento escribir temas que me recuerden que debo mantener la calma, incluso cuando es imposible”

En el elepé, Rostam se ha permitido ir más allá que nunca en lo que respecta a su reflexión más privada sobre inmigración, polarización, nacionalismo y acervo. Con una cálida sonrisa a través de la pantalla, sin embargo, nos advierte de la imposibilidad de separar el grano de la paja, incluso cuando su intención no era la de hacer un disco explícitamente político. “Siempre me ha interesado que mi música fuese atemporal, pero es muy difícil ignorar ciertas cosas que suceden en el mundo y que te atañen de forma tan directa mientras estás escribiendo canciones. Así que, aunque me preocupe que un tema se sienta demasiado propio de una época concreta o quede desfasado con el paso del tiempo, por naturaleza siempre voy a terminar escribiendo canciones que estén influidas por las cosas que suceden en el mundo, y, por supuesto este disco no es ajeno a la realidad que Irán y Estados Unidos viven actualmente”.

Claro que lejos de hacerlo desde el mero panfletismo, el artista ha preferido que sea la música la que hable por sí misma, poniendo por delante de su discurso una valiente confluencia entre la arquitectura rítmica del pop occidental y la tradición instrumental persa. “Intento que todos mis discos sean un punto de encuentro natural para mis filias particulares, y una que llevaba muchos años rondándome era la inclusión de la música iraní dentro de mi registro”, cuenta sobre la recurrente incorporación del saz, un instrumento de cuerda de tradición anatolia, cuyas melodías microtonales atraviesan gran parte del disco. “Por otro lado, también bebo mucho de Bob Dylan. Pasé una temporada obsesionado con esa afinación abierta en Mi que él tanto usa en ‘Blood on the Tracks’, así que, en lo musical, tenía claro que este trabajo debía sentirse inspirado por esas dos ideas, a priori tan dispares”.

El arrojo con el que Rostam aborda la mezcla de herencia y contemporaneidad es equivalente a la entereza con la que este aborda algunos temas tan delicados como el perdón (“Forgive Is To Know”) o la muerte (“The Road to Death”). “A medida que vas haciéndote mayor te das cuenta de que, cuando en tu vida y en el mundo en general se dan situaciones que te causan ansiedad, lo fácil es reaccionar como un niño que entra en pánico o como un padre moralista que intenta aleccionar a todos. No siempre lo consigo, pero desde hace años, y por supuesto, gracias a mi terapeuta, estoy logrando alcanzar ese punto medio, próximo al adulto consecuente que todos deseamos ser, obligándome a ser racional en situaciones que son irracionales. Las canciones que citas son ejemplos de esa batalla interna. Intento escribir temas que me recuerden que debo mantener la calma, incluso cuando es imposible”.

“American Stories”, por su parte, llega justo cuando se cumplen diez años de su salida de Vampire Weekend y unos meses después de que decidiera retrotraernos a sus inicios en la banda con la demo de “Campus”. Aprovechamos para ponernos un poco nostálgicos y preguntarle cómo ha vivido esta década de emancipación artística en la que no solo ha firmado tres discos con nombre propio, sino que también ha producido a gente tan destacada como Frank Ocean, HAIM, Clairo, Charli xcx y tantos otros. “Hace unas semanas le decía a Kareem Rahma en su show, ‘Subway Takes’, que escribir canciones no es, necesariamente, algo en lo que mejoras a medida que más lo practicas. Él no estuvo de acuerdo conmigo, y la verdad, ahora que lo pienso, definitivamente, en algunas cosas sí creo que he mejorado. Por ejemplo, en la capacidad de escribir canciones que invitan a la gente a entrar en mi mundo sin ser estas demasiado abstractas o alienantes. Al crecer en Washington, siempre he observado el mundo desde un prisma muy político. No había otra forma para mí de hacer frente a las cosas que veía y vivía, así que, por consecuencia, mi música tenía un sentido contestatario muy inherente. Ahora sé que las canciones más políticas no son siempre las más explícitas”.

 

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