Crítica de 'Fenian', el esperado nuevo álbum de Kneecap
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Crítica de 'Fenian', el esperado nuevo álbum de Kneecap

8 / 10
Marcos Gendre — 07-05-2026
Empresa — Heavenly Records/Pias
Género — Rap

Paso a paso, prosigue el destilado progresivo de Kneecap hacia formas menos old school, enriqueciendo su paleta sonora con nuevos sabores en una fórmula que, desde el primer corte de su tercer álbum, deja claro que ahora mismo es permeable a una integración trip-hop de tonos dream-pop, tal que en “Éire go Deo”, y de que salgan bien parados en el intento o de armar un refinado afrobeat en “Carnival” como si lo llevaran haciendo toda la vida.

Pero que nadie se piense que, más allá de una mayor ambición en sus necesidades expresivas instrumentales, se han enfundado las pistolas para la ocasión. Ni mucho menos. En este sentido, ahí reluce la reivindicativa “Palestine”, con la presencia del MC palestino Fawzi, y una tónica general rítmica que suena a la versión irlandesa de Run The Jewels. Poca Broma. Así sucede en pildorazos de flow irresistible como “Smugglers & Scholars”, cortes que subrayan la intención del trío por no bajar ni ápice la guardia ante el desolador contexto social de hoy en día.

Aun así, este “Fenian” también aporta nuevas vías expresivas líricas a través de gemas como “Irish Goodbye”, cierre por todo lo Crítica de 'alto en un corte en el que Móglaí Ba exorciza el dolor de convivir con el recuerdo del suicidio de su madre, acaecido en 2020. Para ello, se hace acompañar por el infeccioso spoken-word de Kae Tempest, en el que podemos considerar pináculo de Kneecap hasta el momento.

Pero “Fenian” contiene más razones para ser considerado un triunfo total. Una macedonia estilística en la que tanto se envuelven en las matemáticas punk de Prodigy en “Liars Tale” y, sobre todo en los breakbeats anfetamínicos de “Headcase”, como nos recuerdan que, ante todo, estamos ante un modélico híbrido de hip-hop y grime, del cual “Big Bad Mo” quizás sea el ejemplo más elocuente.

Sea cual sea la deriva tomada, la pulsión digital está cada vez más presente en un trabajo que derrocha frescura por los cuatro costados, sin inventar nada nuevo, sino simplemente (y aquí está lo difícil) sumando flexibilidad en un tratado hip-hop que, cuanto más caleidoscópico es, más suena a Kneecap.

 

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