“Les da miedo que los jóvenes estén de acuerdo con nosotros”
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“Les da miedo que los jóvenes estén de acuerdo con nosotros”

Daniel Grandes — 14-04-2026
Fotografía — Archivo

Kneecap se han convertido en uno de los grupos más controvertidos de la actualidad. Provocadores y combativos, su discurso siempre incomoda. Y seguirá haciéndolo en “Fenian” (Heavenly/[PIAS], 26), el disco que finalmente se publicará el viernes 1 de mayo y que presentarán en Barcelona, Bilbao y Madrid.

(Puedes cosultar las fechas de la gira al final de esta entrevista).

Los cimientos de la industria musical, y me atrevería a decir de la propia actualidad, se han visto sacudidos por un terremoto irlandés llamado Kneecap. El trío de Belfast —formado por Mo Chara, Móglaí Bap y DJ Próvai— no solamente supone una de las voces más reivindicativas del hip-hop europeo de los últimos años, sino también el principal dolor de cabeza de todos aquellos que olvidan que no hay rap sin crítica al sistema. Sus canciones han sido censuradas por cadenas de radio y sus actuaciones, fuertemente criticadas por los sectores conservadores. Incluso uno de sus miembros, Mo Chara, fue acusado de delito de terrorismo. Esta entrevista con la banda se llevó a cabo dos días antes de que el tribunal británico desestimara los cargos contra el rapero y un mes antes de que vea la luz su nuevo disco, “Fenian”. Tras interpretarse a ellos mismos en un alucinógeno biopic que ya es historia del cine irlandés y demostrar en “Fine Art” (24) que se puede hacer la revolución en un pogo, Kneecap presentan un impredecible disco tan agresivo como empático, tan político como sensible.

Decir que “Fenian” es su disco más maduro podría parecer un poco cliché, pero ellos no parecen rechazar esa etiqueta. “Sin duda es un disco más serio y maduro, pero creo que, tras todo lo que hemos pasado este año, era imposible que no lo fuera”, explica Mo Chara. “Ahora somos un poco más maduros que hace dos años. Teníamos muchas ganas de volver al estudio y tomarnos un tiempo para reflexionar sobre todo lo que hemos vivido durante estos últimos meses”, añade Móglaí Bap. El nombre del disco hace referencia al término que se utilizaba en el folklore irlandés para referirse a los antiguos guerreros, pero que los colonos empezaron a usar de forma despectiva. “Nos llamaban fenians para hacernos sentir salvajes y atrasados, así que queríamos recuperar ese nombre y, desde él, hablar de problemáticas como la del genocidio”, aclara Móglaí, quien tiene muy claro que “el lenguaje también se utiliza para deshumanizar a los palestinos, para crear una narrativa en la que son considerados subhumanos o inferiores”. En “Fenian”, los miembros de Kneecap siguen siendo explícitamente políticos. Poner filtros a las injusticias no es algo que se planteen. De hecho, el único miedo durante el proceso de concepción del nuevo disco tuvo mucho más que ver con la autoexigencia artística que con cualquier cuestión ideológica. Mo Chara se sincera en ese sentido: “No creo que tuviéramos ningún miedo, pero sí sentíamos un poco de presión. Al fin y al cabo es evidente que existe el síndrome del segundo álbum y componer el segundo es siempre mucho más complicado que el primero”.

"No siempre vamos a saber todos los entresijos de todo"

En este nuevo proyecto la banda, acostumbrada a un estilo más casero de producción, recibe la ayuda de Dan Carey, habitual de artistas como Fontaines D.C., Wet Leg, Kae Tempest, Geese o Squid. La presencia del productor londinense aporta a “Fenian” una gran variedad de texturas y al grupo, una metodología de creación totalmente distinta a la que estaban acostumbrados. “Ha sido muy diferente. Dan hace todo de forma analógica. Crea todo con sintetizadores. Es muy práctico, muy manitas. Él estaba delante del ordenador y nosotros detrás de él, escribiendo sobre la marcha. Era como si las canciones se fueran escribiendo y produciendo al mismo tiempo”, explica Mo Chara. Kneecap y Dan Carey pasaron juntos siete semanas en Londres componiendo el disco, una experiencia que, según Móglaí Bap, estuvo llena de contrastes. “Durante esos meses de grabación tuvimos nuestro concierto en el Wembley Arena. Fue interesante salir del aislamiento del estudio y entrar en un ambiente totalmente contrario al aislamiento, mucho más conectado con los juicios, las cámaras y las noticias”. A modo de curiosidad, el rapero también comenta que los cánticos de “Free Mo Chara” entonados por el público de Wembley fueron utilizados en el tema “Carnival”. “Más que ser un obstáculo, utilizamos todos estos inconvenientes a nuestro favor”.

La música del trío de Belfast siempre ha estado estrechamente unida a la música electrónica –recientemente han trabajado con gente como Sub Focus o Paul Hartnoll de Orbital–, pero en “Fenian” este romance alcanza otra dimensión, encontrando en temas como “Big Bad Mo” acercamientos a subgéneros como el acid house. Mo Chara explica que “la música rave y dance tiene una historia muy importante en el norte”, hasta el punto que “muchos católicos y muchos protestantes probablemente nunca se habrían conocido, o nunca habrían estado con alguien de una comunidad diferente si no fuera por las raves, la electrónica y el éxtasis”. Las drogas y la música son esenciales para entender la historia de Belfast, pero también para comprender el sonido de Kneecap. “Si no estuviéramos hablando de drogas, estaríamos hablando de cerveza, la cual también es una parte fundamental de la música irlandesa. La gran mayoría de la música folk es sobre Guinness y whiskey”, bromea Móglaí Bap. La banda abraza esta tradición, pero también es consciente de los prejuicios que comporta. “Tengo la sensación de que cuando uno canta en irlandés, la gente suele relacionar tus canciones directamente con la fiesta y, por consecuencia, no te toma tan en serio. Así que para nosotros era muy importante crear algo con cierta calidad, para que el público no nos vea solamente como un grupo que canta en irlandés, sino como un grupo que también tiene algo que decir”, aclara Mo Chara.

"Es un momento muy sombrío, pero también un gran momento para ser empático con el otro”

Sin duda, Kneecap tienen muchísimo que decir, y lo dicen en “Fenian” sin ningún tipo de metáfora. El mundo está lleno de violencia y no señalarla iría en contra de la propia naturaleza de la banda. Mo Chara lo tiene clarísimo: “Entiendo que la gente nos haga preguntas políticas. Es parte de estar vivo en este momento. No podría vivir conmigo mismo sabiendo que nos subimos a un escenario todos los días como si nada, como si estuviera bien que haya poblaciones que se mueren de hambre o que ahora Estados Unidos bombardee a ciento ochenta y cinco jóvenes en un colegio en Irán, usando armas de Israel. No siempre vamos a ser perfectos en todos los temas políticos, no siempre vamos a saber todos los entresijos de todo. Pero creo que basta con ser humano”.

Una semana antes de tener una charla con ellos, Kneecap organizaron una proyección en Belfast de la película “La voz de Hind” de Kaouther Ben Hania, basada en la historia real de una niña palestina asesinada por las Fuerzas de Defensa de Israel. Mientras escuchaba “Fenian”, pensé mucho en esa película y en su forma terriblemente explícita de mostrar los estragos del genocidio. Dice la escritora Isabella Hammad que los países occidentales necesitan tener una epifanía sobre Palestina. Me pregunto si quienes nos dedicamos a la cultura tenemos la responsabilidad de invocar esas epifanías y, por supuesto, se lo pregunto a los miembros de Kneecap. DJ Próvaí, con su icónica balaclava irlandesa puesta, habla por primera vez en toda la entrevista. “Creo que el principal objetivo del arte es ser desafiante. Tiene que mostrar a la sociedad lo que realmente está sucediendo. Tiene que ser el verdadero enemigo del sistema. El arte es poder expresarte. Para la gente palestina es una vía de escape en este momento tan espantoso. Supongo que el arte es poder crear en una época de tanta destrucción”.

Quizás el sistema esté tan obsesionado por criminalizar la música de Kneecap porque quiere intentar convencernos de que lo que hacen es destruir, cuando quizás no haya un grupo más constructivo que este a día de hoy. Le pregunto a Mo Chara si alguna vez le ha costado salir al escenario sabiendo que hay un genocidio ocurriendo, a lo que me responde que, efectivamente, a veces “no es fácil lidiar con eso, pero si los palestinos pueden despertarse cada día y seguir teniendo esperanza, nosotros también podemos seguir adelante”. Puede que haya pocos mensajes más importantes para cualquier artista (o simplemente persona) que el que deja Mo Chara cuando me recordó que “ni de coña somos los mejores portavoces del mundo ni nada por el estilo, pero hacemos lo que podemos. Solamente somos tres chicos del norte de Irlanda que no han estudiado política ni nada por el estilo”, añadiendo que “es un momento muy sombrío, pero también un gran momento para ser empático con el otro”. Móglaí Bap subraya la importancia de actuaciones como la de Kneecap en Coachella: “Necesitamos bandas que apoyen a Palestina en los festivales y que la bandera de Palestina esté en las visuales de los artistas. Supongo que ese es el resumen de todo, que les da miedo que los jóvenes que van a Coachella estén de acuerdo con nosotros”.

Parece un glitch del sistema que la banda más antisistema del panorama actual esté tocando en los escenarios más importantes del planeta, y no puedo evitar preguntarme cómo gestionan la posibilidad de que haya gente de derechas escuchando su música en estos macrofestivales. “Durante todo el festival estuvimos con gente. Nos sentamos con ellos, charlamos y compartimos muchos momentos. Había muy buen ambiente. La carpa en la que tocamos empezó y acabó llena. Eso es lo importante. Prefiero quedarme con eso. Supongo que nunca ha pasado que alguien de derechas nos escuche, así que de momento no me preocupa”, responde Móglaí Bap. Seguro que Kneecap prefiere pensar en aquellas personas que van a escuchar música en irlandés por primera vez gracias a su nuevo disco, así que les pregunto por otras recomendaciones para aquellos que quieran profundizar un poco más en el idioma. Me dan tres nombres: Súil Amháin (un rapero amigo del grupo que, según Móglaí Bap, “tiene un irlandés precioso”), Clann Mhic Ruairí (una banda para aquellos que busquen aproximarse a una música más tradicional) y Wolfe Tones (eso sí, recomiendan específicamente sus canciones en irlandés).

El irlandés y las lenguas minoritarias

Sabiendo la importancia que el irlandés tiene para Kneecap, parecía evidente que tocar estos últimos años en Cataluña y País Vasco tuviese que ser una experiencia especial para el grupo. “Estar en Barcelona y Bilbo nos ha ayudado a comprender y confirmar lo que se cuenta en nuestra película. La historia de la lengua irlandesa es una historia internacional de descolonización y todos compartimos esta historia. Por eso estos lugares nos inspiran muchísimo. Quizás porque su música y su cultura son muy vibrantes. Es bonito tener la oportunidad de conocer a gente de estos países y llevarnos parte de esa inspiración a casa”, confiesa Móglaí Bap. En su película, hay una escena en la que, para convencer a sus compañeros de que empiecen a hacer música, DJ Próvai defiende que el irlandés es como el último dodo vivo, encerrado en un cristal en un zoo para que la especie sobreviva. Sin embargo, él defiende que lo que realmente hay que hacer es liberar al dodo, romper ese cristal y dejar que vuelva a recorrer el país. Para terminar la entrevista, le pregunto a DJ Próvai cómo está el dodo, si cree que sigue encerrado o si ya ha sido liberado. Entre risas, me responde: “Efectivamente, el dodo ha sido liberado y ha sobrevolado la zona. Creo que podría aterrizar en Barcelona muy pronto, así que mantened los ojos bien abiertos. Es emocionante ver que otros países y movimientos lingüísticos se están inspirando en nosotros. El idioma está empezando a cobrar vida propia, a recuperar su antigua gloria, y si eso puede suceder en países en los que hay lenguas minoritarias, pues que así sea”.

Agenda de conciertos: 

Miércoles 3 jun - Domingo 7 jun 15.19h
Lunes 8 jun 19.00h 38€
Martes 9 jun 19.00h 38€

 

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