Mis terrores favoritos
Entrevistas / Rob Zombie

Mis terrores favoritos

Xavi Sánchez Pons — 15-01-2010

Tras cuatro años de silencio Rob Zombie publica, “Hellbilly Deluxe 2”, disco con el que se estrena en Roadrunner, y un trabajo en el que el otrora líder de White Zombie vuelve a dar rienda suelta a su pasión por el rock duro directo y resultón lleno de guiños al cine de terror. Una fórmula que le ha mantenido veinticinco años vivo en esto de la música. Poca broma.

Primero de todo aclarar que no es un error de maquetación que esta entrevista venga firmada por un servidor. Si son habituales lectores de esta revista sabrán que el pop es mi religión, y que de mi boca solo salen improperios si la cosa va de hablar de rock duro y metal. Cierto. Pero Rob Zombie me puede, es mi personal “excepción que confirma la regla”, y tras ser un defensor a ultranza de su producción cinematográfica (le considero uno de los directores de género más inspirados y cool del momento), me he enganchado a su música.

Empecé con el excelente “AstroCreep: 2000” (durante unos meses, reinó en mi iPod) y luego seguí con el resto. Ahora cierro el círculo de mi debilidad confesa por Zombie al hablar de “Hellbilly Deluxe 2: Noble Jackals, Penny Dreadfuls And The Systematic Dehumanization Of Cool”, su nuevo disco en solitario que, de paso, me he llevado a entrevistarle por teléfono.
El director de “Los renegados del diablo”
tiene fama de ser un tipo poco hablador y algo borde en las entrevistas, pero conmigo se comporta de forma afable y hasta cómplice. Es lo que tiene ser un par de freaks del horror, nos olemos a kilómetros y la comunión es instantánea. Lo primero que le pregunto es el porqué de su cambio de sello. “He estado con el sello Geffen durante dieciocho años, lo cual es bastante tiempo, de hecho creo que soy el que ha estado más tiempo con ellos. A lo largo de esos años son muchas las cosas que han cambiado en la música y este sello ha tenido como número uno a grupos como Aerosmith o Guns N’ Roses. Era el lugar idóneo para estar, pero en los últimos tiempos ha dado un giro más al pop. Cuando terminé el disco me di cuenta que ya no encajaba ahí y entonces hablé con ellos y estuvieron de acuerdo en rescindir mi contrato y llegar a un nuevo acuerdo. Decidí que lo mejor sería firmar con Roadrunner, que son el mejor sello de rock que hay por aquí”. Su primer trabajo para Roadrunner, si bien no presenta un giro estilístico ni novedades destacables en su sonido (una efectivo y clásico mash up metalero de alma punk rocker en el cabe glam, rock sureño, hard rock de toda la vida, coqueteos industriales y homenajes varios al cine de terror), si que muestra a un Zombie rejuvenecido y más vigoroso que en entregas anteriores. Lo demuestran trallazos de la talla de “What?”, “Werewolf Women Of The SS” (canción guiño al trailer falso del mismo nombre que realizó para “Grindhouse” de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez), “Sick Bubblegum” o “Werewolf, Baby!”. “Mi nuevo disco es un poco de todo, una segunda parte de ‘Hellbilly’ y también un nuevo inicio. La primera parte de ‘Hellbilly’ fue hace ya diez años y ha sido mi mayor éxito y el que a la gente le ha gustado más. A veces echas una mirada atrás para ver lo qué has hecho y repasas material antiguo, cosas interesantes que habías hecho y le das un nuevo enfoque. No se trata simplemente de volver atrás e intentar hacer lo mismo”.

Zombie sabe de lo que habla. Y es que el grandote y greñudo rockero, que me comenta que tras muchos años grabando en solitario por fin cuenta con una banda estable, formación que le acompañó en la grabación de “Hellbilly Deluxe 2”, es un perro viejo en esto del rock. Lleva en este negocio veinticinco años, y lejos de querer echar la toalla, se muestra tan ilusionado como al principio. “Es la misma ilusión que siempre: el amor por la música, de la misma manera en que era un entusiasta de la música hace veinticinco años lo sigo siendo hoy. Los tiempos cambian, el negocio evoluciona, pero después estás de gira con tu banda y te das cuenta que estás mejor hoy que nunca. A medida que el tiempo pasa, aprecias más la música, bueno, en general lo aprecias más todo, te vuelves más consciente”. Y añade, refiriéndose al estado actual de su carrera. “Sin duda es mejor ahora que antes”. Llegado a esto punto toca hablar de cine. Zombie es uno de los directores clave para entender el cine de terror de la pasada década. Sobre su nuevo proyecto cinematográfico tras la fallida segunda parte de “Halloween” (su primer resbalón en la pantalla grande), un filme titulado “Tyrannosaurus Rex”, afirma que será “una salvaje mezcla entre ‘Rocky’ y “Los ángeles del infierno’”. También le pregunto sobre sus cintas de terror favoritas, y me confiesa lo mucho que le ha impresionado “Déjame entrar”, y en el terreno de oldies me comenta con un entusiasmo casi juvenil que está engullendo un pack de “Godzilla” y que hace poco ha descubierto “Mad Love”, una cinta maldita protagonizado por Peter Lorre.

En fin, gran fan del terror en todas sus represtaciones artísticas, Rob Zombie es algo así como un artista-total del género y todo lo que hace forma parte de un mismo corpus artístico. Él lo tiene claro. “Sí, es así porque todo procede de la misma persona. Si las películas fueran muy distintas de la tónica del resto de mi trabajo, la gente se preguntaría ‘quién es este tipo’. A lo largo de los años he desarrollado una particular manera de hacer las cosas (música, películas, cómics) y con suerte la gente es capaz de reconocer e identificarme en ello. Me encantan muchos tipos de música, e igual me pasa con las películas, pero cuando soy yo el que está detrás de la producción, siempre me decanto por ese estilo en particular”.

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