Se tienen identificados alrededor de mil síndromes en el mundo. Uno de los últimos ha sido el llamado “síndrome de Estocolmo”. Los síntomas, como deja entrever “Stockolm Syndrome”, son claros. Este mes en gira por nuestro país.

Los afectados consideran que todo lo que nace en Suecia debe mantenerse dentro de las coordenadas del high energy que capitalizó sus primeros movimientos en el rock de la última década. Backyard Babies y muchos otros se han apresurado a aclarar que no es cierto, algo que se hace patente en el título de su nuevo larga duración, una obra que, como todas, ha tardado en llegar. Nuestros protagonistas no son gente muy prolífica, de hecho han requerido catorce años para publicar cuatro discos. Al contrario que sus compañeros de aventuras (Dregen y Boba son grandes aficionados a ir juntos a pescar), ellos no necesitan tomarse un año sabático por agotamiento físico y mental. Ellos van a su ritmo y así no saturan al personal ni se ven obligados a publicar material regularmente a sus fieles. “Stockolm Syndrome” se ha vuelto a cocer a fuego lento, con mimo, y con la satisfacción del deber cumplido.

“Nunca hemos sido una banda punk… Por ejemplo, nuestro primer disco era sleazy rock clásico “

“Este ha sido un disco de one, two, three, four… un disco mucho más directo que ´Making Enemies Is Good´, que fue un disco planteado en otro plan, con cinco meses de estudio y mirándolo todo con lupa. Nuestro principal propósito en esta ocasión era crear un disco feliz y fresco”. Nicke Börjk es quien, con amabilidad, nos ofrece una conversación la mar de amena, un tipo encantador que no entiende que existan grupos como a Pearl Jam a los que les aburre hacer entrevistas. Él tiene mucho de que hablar y se excita incluso hablando de tópicos como la producción, que en este caso ha corrido de la mano de Joe Barresi. “Cuando estás en un grupo durante quince años, necesitas que alguien vea las cosas desde fuera. Está claro que la personalidad de nuestro grupo está definida, pero siempre nos puede ayudar en algo. Estamos abiertos a todo. Le conocíamos porque mezcló nuestro disco anterior y por su trabajo con Rancid, Kyuss, Fu Manchu o Queens Of The Stone Age. Esas bandas tienen un sonido superheavy y pensamos que eso, aplicado a Backyard Babies, podría ser fantástico, dándonos un sonido hard rock como si lo hubiese producido Bob Rock”. Son precisamente los cambios de sonido en el grupo, evidentes en sus últimos dos discos, los que han generado cierta polémica. Parece que hayan cometido un crimen por declarar que les gustaría entrar en las listas y comerse el mercado americano, resumiendo: convertirse en una banda de masa.“Nunca hemos sido una banda punk. ´Total 13´ fue un disco agresivo por las circunstancias y porque las canciones tenían una determinada actitud, pero nosotros somos un grupo de los noventa que puede estar influenciado tanto por el heavy, como por el thrash metal o el punk. Por ejemplo, nuestro primer disco era sleazy rock clásico. Lo que ocurre es que no nos gusta repetir el mismo sonido en cada disco, por eso me cuesta entender esa polémica”. De todos modos, resulta evidente que sin aquel disco Backyard Babies no sería la banda venerada por algunos que que es en la actualidad. “Fue una etapa desconcertante en la que necesitábamos gritar y decir ´hey, gente, estamos aquí´. Las letras no eran muy serias porque estábamos en una época de sexo, drogas y rock´n´roll. Sería aburrido para todos si siempre estuviésemos con lo mismo. ´Stockolm Syndrome´ es un disco de hard rock a lo Mötley Crüe, pero quizás el siguiente sea un jodido y sucio álbum de punk rock”. En este disco, los escandinavos nos ofrecen un ramillete de buenas canciones como “Everybody Ready”, el single “Minus Celsius” o “Earn The Crown”, pero hay una que llama especialmente la atención (“Friends”), por ser algo parecido a un cruce entre los Teleñecos y una suerte de “We Are The World” punk rockero. “Esa canción la concebimos durante la grabación de ´Making Enemies Is Good´. Nunca habíamos tenido invitados en nuestros discos y deseábamos tenerlos. Pensamos en todos nuestros amigos juntos cantando en una misma canción, algo que no había pasado nunca. Fue muy bonito tenerles a todos juntos. Lo consideramos un tributo a Joey Ramone, quien también participó. Le conocimos en Nueva York y yo personalmente estoy orgulloso de haber sido tanto compañero como amigo suyo. Y fan, sobre todo fan”.