Porque si algo deja claro este movimiento es que su identidad, ese postpunk neomudéjar que han ido construyendo, sigue intacta, aunque ahora se expanda hacia territorios más melódicos y aparentemente accesibles. Solo aparentemente, porque La Jvnta sigue moviéndose en ese filo entre lo político y lo íntimo, entre la tensión y el estribillo.
Nomeolvides es, en sus propias palabras, “una canción de amor y revolución”. Y no hay contradicción en ello. El tema entrelaza memoria histórica y deseo, miedo al retorno del fascismo y pulsión vital, dejando imágenes que oscilan entre lo simbólico y lo carnal, cunetas regadas de flores, cielos sin estrellas y cuerpos convertidos en refugio. Todo ello con una escritura que evita el panfleto y apuesta por la sugerencia.
En lo sonoro, la banda mantiene su pulso progresivo mientras abre nuevas vías. Hay ecos de The Clash en su etapa más expansiva, guiños a Radio Futura y la desfachatez contemporánea de Pony Bravo, todo atravesado por una base de groove y rumba con latigazo ochentero que aporta dinamismo y luz.
Este single es el primer adelanto de un LP que verá la luz en los próximos meses bajo el paraguas de Calaverita Records. Grabado en los estudios Happy Place y Nada Nuevo junto a Miguel Otero, el disco apunta a consolidar una segunda vida para La Jvnta en la que el riesgo sigue siendo parte esencial de su discurso.
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