Imaginamos que, por su decisión de alejarse del foco mediático para cuidarse, no han salido entrevistas con Luna Ki en la semana de publicación de su nuevo disco. De lo poco que podemos encontrar más o menos reciente que tenga que ver sobre el disco (y no sobre el Benidorm Fest), una charla con Adriana García para El Generacional del pasado noviembre, donde Luna ya avanzaba que había mucha más identidad suya en este disco, y nombraba a Elton John, Gaga o Sabina entre sus referentes. Estos días, en cambio, tan solo encontramos cortapegas en distintos medios de lo que imaginamos que será una nota de prensa con alguna declaración suelta de Luna, diciendo que este álbum es “un rascacielos que sufre de vértigo, un arcoíris en blanco y negro” o “una entrega total, un disco escrito con todo lo que soy”. De ahí entendemos que el disco es muy personal y que hay en él una dualidad y, tras escucharlo, ambas cosas se pueden confirmar.
“No soy diosa” sorprendió mucho, y dio a conocer al gran público esa faceta vulnerable de Luna que a algunos nos encanta, y que realmente siempre ha estado ahí: por supuesto el mejor ejemplo es “Disney”, pero también estaba en temas como “Dispara” o “Piketaison”. Luna alternaba entre esta faceta y la más gamberra mostrada en “Putón”, “Febrero”, “Cuatro bodas” o “La Partida”, muchas veces incluso dentro de la misma canción. En este segundo álbum, ese lado está mucho más presente, e incluso el mayor bop (“Tu Lady”) tiene una carga emocional que la catalana defiende muy bien. Y lo que predomina es ese desnudo no solo en letras sino ahora también en música, como en la preciosa “Abril” o en “Contracorriente”, donde canta 'quieren etiquetarme pa que sea uno más / yo me siento mitad'. Y no solo las baladas: en un tema más animado como “Para 2” hay hueco para una frase como “Me voy al cielo a buscar a tu abuelo pa que duerma a tu lado, mi amor”. Aunque sin duda la joya de este disco es la encargada de cerrarlo, “Honey”. Su “sabes que me quiero morir / y con las mismas ganas vivir / creo que después de todo me quedaré aquí” nos recuerda a otra excelente canción, “024” de Tulsa.
En la citada entrevista de El Generacional, Luna también comentaba que “con treinta años no me veo cantando con autotune haciendo una gira pequeña, es un sacrifico por el que ya he pasado y no quiero vivir así. Yo soy o pop artist o dedicarme a otra cosa”, y quizás eso explica los momentos en que este “LUNA” suena más mid, incluso más inofensivo, como “TEKiLA”, “A-N-G-E-L”, “Magia” o la eurovisiva “Bomba de Amor”. Las melodías y la producción, para la que Luna ha contado con gente como Vic Mirallas, vatocholo, GARABATTO o Carlos Ares, no brilla tanto como en otros momentos. La cosa es que incluso en temas fallidos como “iGLú” hay momentazos como “años atrás me daban pataletas/con los demás, pero nunca con mi abuela”, Cien por cien Luna. Este segundo largo es un ejercicio de composición que a veces sale muy bien y otras no tanto, pero siempre voy a preferir a un artista así antes que a otro que aparentemente sea mucho más sólido... y que nunca te llegue tanto.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.