Vuelven los imberbes británicos que pusieron sobre la mesa una original manera de combinar el hardcore y la electrónica hace un par de años. Precisamente tras ese periodo de exposición a los focos de la prensa y fans, Enter Shikari muerden ahora con saña juvenil los cimientos de esa maquinaria, que paradójicamente les mantiene en primera plana, en “Common Dreads” (Warner).

Vaya por delante que “Common Dreads” no supone ninguna decepción en el camino de la banda. En él, los de St. Albans han aprovechado la seguridad que les ha dado tanta palmadita en la espalda y han exprimido al máximo el potencial de lo que se ha dado en llamar algo tan simplista como nintendocore. “Hemos estado haciendo conciertos casi sin parar desde el disco anterior ‘Take To The Skies’. El éxito comercial no te cambia tanto a ti mismo como al hecho de poder permitirte trabajar con determinados productores o estudios”. Lo que sí llama la atención inevitablemente es la carga política y social de una banda que parece querer buscar su propia madurez a través de una reivindicación tan justa como necesaria: la reinstauración del concepto de comunidad por encima de individualismos onanistas. Una señera tradición británica en el mismo lado de la barricada que Billy Bragg, Chumbawamba o Asian Dub Foundation, por citar tres ejemplos tan distantes entre sí. “Este disco no está tan influenciado por la política como pueda parecer a simple vista, sino por el hecho de cómo te afecta la economía en la vida corriente, a la gente normal, en períodos concretos como el que ahora vivimos. Nos parece algo importante sobre lo que, al menos, pensar y preocuparse. Creo que de un tiempo a esta parte hay más gente concienciada con lo que está pasando y por qué está pasando. Lo que sí es cierto es que para nosotros ha tenido mucho más peso leer libros como ‘1984’ o ‘Un mundo feliz’ que la influencia de otros discos o grupos. Hay mucho componente político en las letras pero no creo que hayamos hecho un disco que se pueda etiquetar de político”. Bien es cierto que a favor de Enter Shikari juega el hecho de provenir de esa incontrolable y voraz máquina que es la vieja Britannia, cuna de belleza y atrocidades casi al cincuenta por ciento. “No creemos que haya una relación directa entre la conciencia y la manera de desarrollarse de un grupo, su actitud, y su origen, es decir, que la banda provenga de Europa o de Estados Unidos”. Resulta obvio que la entrega que nos ocupa es un bombón en directo, con temas como “Zzzonked” o “The Jester” que juegan a partes casi iguales con estándares clásicos de rock, metal y jazz con ese lado saltimbanqui característico de la banda. “El hecho de meter por ejemplo partes de jazz en una canción tiene que ver con nuestro deseo de no repetirnos entre canción y canción, manteniendo una coherencia pero haciendo que cada tema suene a sí mismo. En ese en concreto, ‘The Jester’, tanto el comienzo como el desarrollo posterior lo convierten en uno de nuestros favoritos para tocar en directo. Es muy divertido”. Precisamente todavía hay mucho de lúdico y pueril ímpetu a la hora de afrontar temas que por momentos parecen quedar grandes a cuatro jóvenes que buscan soluciones a toda una complejísima maraña global como es el mundo actual. Se pone de manifiesto ante el desconocimiento de una leyenda viva del pensamiento social británico como es el documentalista Adam Curtis y sus trabajos para la BBC. Cosas que pasan en un país que tiene como primer ministro a alguien tan parecido y tan lejano a la vez al python Terry Jones. “Pensamos que es mucho mejor construir y pensar en positivo porque existe fuerza en ello, pero lo cierto es que asistimos a un auge de movimientos de derecha y fascistas en todo el continente europeo. Acabamos de ver cómo el BNP ha sacado dos diputados en las elecciones europeas en el Reino Unido, aunque tengo que decir que no conozco a nadie de mi entorno que sepa que les haya votado y aunque mi generación no tenga un referente claro en los partidos actuales”. En definitiva, un disco que puede definir a la perfección una época, que no marcarla: paranoia, trasgresión controlada, recuperación de espíritus olvidados, inmediatez, simplicidad, diversión, máquinas creativas y máquinas vigilantes: un grupo humano en estado puro.