“Mi música siempre ha sido una lucha contra el tiempo" 
Entrevistas / Cosmen

“Mi música siempre ha sido una lucha contra el tiempo" 

Redacción — 18-01-2022
Fotógrafo — Archivo

Sea cual sea la vertiente estilística abordada en su primer LP en solitario, Cosmen se desenvuelve con pasmosa naturalidad. Todoterreno del estribillo pluscuamperfecto que, para la ocasión, nos ha regalado un trabajo a tener en cuenta , del cual nos descubre sus interioridades el que fuera líder de Cosmen Adelaida.

Antes de nada, ¿Cómo surge la idea de arrancar una trayectoria en solitario pero conservando el ADN Cosmen, desde el mismo nombre de tu nuevo proyecto?
Lo del nombre es muy descriptivo, por eso puse ese al final. No es lo mismo que hagas un proyecto en solitario paralelo al grupo que quedarte solo. Los otros miembros del grupo decidieron hacer otras cosas, así que esto es como decir “vale, pues vosotros sois Adelaida y yo soy Cosmen”. Repartición de bienes.

¿Qué diferencia fundamental hay en la manera de enfocar la composición en solitario a hacerlo con Cosmen Adelaida?
Componer en solitario me acercó a una forma más actual de hacer las cosas. Ahora es muy habitual que la gente se produzca en casa, sobre todo en propuestas como la mía, en la que no tienes por qué depender de una agrupación de instrumentistas cerrada. No hago rock o música de cámara. Esto de verte solo, paradójicamente te abre a la gente: el disco cuenta con muchas colaboraciones de otros artistas, instrumentistas diferentes, etc.

"Lo que no teníamos en cuenta es que no eran solo las discográficas, sino también el propio consumidor el que premia que le ofrezcas algo que sepa etiquetar"

En tu primer disco en solitario, suenas más liberado que nunca, probando en muchos diferentes estilos, del synthpop al shoegaze, pasando por el dance afro de “Vibraciones”. Sin embargo, tanta diversidad resuena como aquellos discos de los noventa de Boo Radleys, donde la cohesión surgía de la variedad constante de géneros, siempre bajo un prisma pop. No sé si para ti esto ha sido también así, o no.
Pues sí, y de hecho es el momento de reivindicarlo porque, ahora que la etiqueta “indie” está de capa caída, se nos olvida la legitimidad del espíritu inicial, que consistía en despojarse de fórmulas o discursos que nos impidan expresarnos con libertad. Con la revolución que Internet supuso para la música pensábamos que nos podríamos deshacer de estos corsés de la mercadotecnia. Lo que no teníamos en cuenta es que no eran solo las discográficas, sino también el propio consumidor el que premia que le ofrezcas algo que sepa etiquetar. Los nuevos artistas que salen están deseando etiquetarse a ellos mismos: “hago trap”, “hago post-punk” y así ganar la atención de ese público. Ya no hace falta que te venda una discográfica como un producto, se limitan a sí mismos y lo hacen de buen grado. Lo que yo hago va en sentido contrario. No hace falta hacer nada muy raro, con no limitarte cuando te expresas valdría.

Asimismo, ¿semejante cantidad de perfiles diferentes definen la necesidad de autodescubrimiento o es una mutación buscada a propósito, surgida de tu propia inquietud?
Como decía, surge de no forzar límites. Mi música siempre ha sido una lucha contra el tiempo, una búsqueda de inmortalizar recuerdos, de disecarlos como un cazador de mariposas. Para expresar una emoción de un momento concreto a veces necesitas unos recursos estilísticos y en otras ocasiones otros muy diferentes. Ahí es cuando muchos se limitan a un estilo. Yo no lo hago. De todas formas, tienes grupos que no se limitan sin dejar de ser comerciales. Una influencia ha sido MGMT, que sería algo así.

'“La canción perfecta” aparece en un momento de euforia como los que vivimos en el verano tras el primer confinamiento'

En el disco se palpa un contraste continuo entre tensión oscura y distensión luminosa. ¿De dónde proviene esta fuerza de contrarios y qué ha aportado a las canciones?
Pues diría que la vida es así: Las emociones que sientes a veces son luminosas y otras más oscuras. ¿Qué voy a hacer? ¿Contar solo las cosas tristes para que todo tenga una misma oscuridad? Yo voy expresando sentimientos de la forma más sincera que puedo, con relatos que los hacen más universales, sin ser siempre autobiográfico. Si hay algo en común es que es todo bastante intenso, supongo que es mi manera de ser.

Tu disco suena a cura de los daños sufridos a nivel psicológico por la psicosis pandémica. Del costumbrismo mágico veraniego a lo paranormal, en tus canciones surgen diferentes modelos de evadir la realidad, pero siempre con la misma amenazando en todo momento. En este sentido, ¿cómo se cuecen en tu cabeza letras como las de “El baúl del monje” o “La canción perfecta”.
“El baúl del monje” se me ocurrió un día gris que quedé con una amiga que trabajaba en una tienda de antigüedades en Chueca y para ver cómo llegar estuve mirando en internet. Por casualidad descubrí que en otra tienda de antigüedades, a escasos 20 metros de la suya, había tenido lugar el suceso “poltergeist” más conocido de España, documentado por un grupo de parapsicólogos, entre los cuales estaba un amigo y todo. Todo esto me puso los pelos de punta y suelo hacerle canciones a las cosas que me ponen los pelos de punta.
“La canción perfecta” aparece en un momento de euforia como los que vivimos en el verano tras el primer confinamiento. En concreto fue como lo describe la letra. Con la persona a la que quieres escuchando música, tumbados boca arriba. Pensé en que debía hacer un homenaje a un momento como ese. Todos vivimos eso alguna vez gracias a la música.

Tres de las canciones más especiales del disco cuentan con la colaboración de David Rodríguez, Estrella Fugaz y Marina, de Klaus & Kinski. ¿Cómo surgieron estas colaboraciones y qué aportaron al conjunto general del LP?
Lo de David surgió de la forma menos premeditada. Resulta que era una canción sobre Barcelona (“¿Dónde estás, Carmen Sandiego?”), que compuse mientras un amigo me llevaba en scooter por allí. David es uno de mis músicos favoritos de allí y le pega mucho cantarla. Se lo propuse y aceptó, estuvo muy bien porque yo le admiro mucho.
También me gusta mucho Estrella Fugaz, quien me había dicho que si quería podría colaborar conmigo, y casualmente tenía una canción (“Teatro”) en la que digo algo sobre una estrella fugaz, así que pensé “pues mira, en esta puede estar bien”.
En cuanto a Marina, la conocí por amigos en común hace unos años y siempre pensé que quería hacer una canción con ella. Le di mil vueltas al asunto hasta que encontré este tema, que va muy bien para su maravillosa voz.

Tras haber sacada adelante un trabajo tan policromático en su variedad de estilos, ¿cómo se plantea el siguiente paso adelante?
No tengo ni idea, ¡de momento quiero dejar de pensar en el tema de componer un tiempo! (risas).

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