Popular
DiscosYerai Cortés

Popular

8 / 10
David Pérez Marín — 12-06-2026
Empresa — Sony Music
Género — Flamenco

Tras la popularidad meteórica alcanzada con su debut discográfico, “La Guitarra Flamenca de Yerai Cortés” (24), y el premiado documental (del mismo nombre y a corazón abierto) al que estaba intrínsecamente ligado, Yerai Cortés reaparece con “Popular”, trece nuevas canciones que, con esos sentimientos de su vida y familia aún a flor de piel, germinaron (a lo Frank Zappa) en la gira en vivo “Guitarra coral” que le siguió. Un primer proceso de sanación a través de la música que continúa ahora con este “Popular” que nos ocupa y que también parte de una herida, esta vez en una de sus manos. Hecho que marca unas de las particularidades de este trabajo: enfrentarse al proceso creativo desde una esfera diferente, con la guitarra solo en la cabeza y de una manera más cruda y primitiva, más popular, con la percusión de pies y palmas tablaeras de seis bailaoras al mando, con sus voces corales para expresar y curar los latidos del amor que quedaron pendientes.

Temas directos, de poco más (o menos) de tres minutos, rebosantes de flamencura y frescura pop-urbana en la producción, con Harto Rodríguez como compañero de alquimia en la consecución de esa crudeza y brisa sonora que recorre cada surco. Así nacen estas pistas y el flamenco, de la espontaneidad compartida, de fundir alegrías y penas en corro, de ese duende que no es buscado, pero sí provocado por la cercanía de los sentimientos en el baile y cante que se mira a los ojos, en las calles y plazas que ven como la luz del día se va y llega la de las farolas luneras… O en las fiestas familiares, alrededor de una olla de “Gazpachuelo” malagueño por verdiales, iniciando el viaje desde los recuerdos de la infancia y el folclore de la tierra, para seguir luego expandiendo el sentimiento más popular que nos une y separa, clave y epicentro temático del álbum, el querer y todos los altibajos del camino. De ese “era de oro todo el cariño que a ti te había dado” por zambras moriscas y dolientes en “Pa ná”, con “esos ojitos que llevo tanto mirando y parecen puñalaitas que en el corazón me están dando”, a “Lirili”, unos tangos rumberos en los que, tras la ruptura y melancolía, la llama de las seis cuerdas y seis voces prende y se funden en la candela del arte y la pasión definitivamente: “Con esos labios coloraos/coloraos, coloraos, coloraos/dame un besillo en la cara/que me los lleve dibujaos”.

Cogemos aire y flotamos en unas hechizantes farrucas que rezuman espiritualidad, “Como decían los maestros”, embrujo que le corre por las venas y que sigue con “Lo dejo todo” y su penúltimo acelerón, hasta rematarnos con “Rebelá”, serranas siderales en las que palmas, zapateos, voces y guitarra son una y nos hacen girar a su antojo en el mismísimo ojo del huracán.

Llegamos al ecuador con una tríada que es pura luz mediterránea dedicada a su Alicante: del irresistible fuego lento por cantiñas con sabor a tarantela en “Ni en los puertos italianos”, a su hermana festera por bulerías, un “Ni en los cafés parisinos” que es reconquista asegurada: “Ni en los cafés parisinos/ ni en los puertos italianos/vas a encontrar un querer/como el de este gitano / (...) / Aunque parezca que no te quiero/yo por tu cariño muero, me muero”. Y las seis cuerdas son protagonistas totales y paran el tiempo en la bellísima “Taranta de Alicante”.

Recta final con “Guitarra coral”, el tema que le da nombre a la gira de la que germina el disco y la semilla de la que florece todo. La guitarra de Yerai canta y una cascada de melodías, que hacen referencias a letras clásicas, nos arrastran mar adentro, del “Anda Jaleo” al “Vente conmigo”, de Lorca a La Niña de los Peines. Todas las esencias de la obra en tromba, con las palmas tablaeras abriendo los mares y estallando en los fuegos artificiales finales. “Sulao” y otra melodía con la que nos atrapan y mecen a su antojo, a ritmo de colombianas oníricas en las que volvemos a dejar de tocar el suelo. “Mira que he volao/mira que he volao/y ningún vuelo me lleva a su lao”.

El viaje está a punto de concluir y “la taquicardia me da igual, / na' más que por verte”, serenata bajo el balcón con “Piopio” y juguetón cuplé por bulerías, desembocando en “aunque parezca que no me duele tanto/eso no quita que tenga el corazón/roto por ti, por ti/por ti, por ti…”, rumbas resplandecientes y redentoras en “Roto x ti”, con Yerai sumándose al cante. “Y arrepentido estoy pa' toa' la vida/de haberle hecho daño a quien más me quería/quién más me quería”. El arrepentimiento, el amor y el arte intacto que cura y sana.

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