El séptimo disco de los Strokes, "Reality Awaits", no es un disco más, aunque pocas veces sus discos lo han sido. Su debut, "Is This It", fue aclamado como la última vuelta de tuerca del rock, el último disco que recibió el apoyo crítico mientras el género seguía siendo la música mayoritaria del momento.
Desde entonces hubo un disco continuista, pero lleno de grandes canciones, y varias decepciones seguidas hasta que en plena pandemia sacaron su disco de regreso con "The New Abnormal". Producido, además, por un experto en eso de los discos de regreso como Rick Rubin, que no solo les sirvió para volver a contentar a la crítica sino que, mucho más importante, les volvió a conectar con una nueva generación y les devolvió el factor del público, con "The Adults Are Taliking" pasando a "Last Nite" como su canción más popular en Spotify.
No contentos con ello, si su primera aparición llevó a que surgieran varias bandas influidas por ellos, como The Libertines o los Arctic Monkeys diciendo que solo querían ser uno de los Strokes, ahora Geese, la nueva banda de rock de la que todos hablan, también parece seguir su camino.
Así que las expectativas ante su siguiente disco eran enormes, nuevamente con Rubin en la mesa de mezclas, y periódicos como el 'Irish Times' preguntándose si la banda liderada por Julian Casablancas podía salvar el rock'n'roll (no se sabe muy bien de qué) y hacer que los chicos dejaran a un lado el móvil y volvieran a creer en el género. Pero a los periodistas irlandeses se les había pasado por alto una cosa muy importante, y es que los dos adelantos del disco, "Going Shopping" y "Falling Out of Love" se habían encargado de acabar con todas las expectativas y declarar muerto el 'hype' que siempre había rodeado a la banda.
En sitios como Rate Your Music o Albumoftheyear los dos adelantos del disco están puntuados como los dos peores sencillos de la historia de los Strokes. El segundo de ellos, "Falling Out of Love", como la peor canción de su historia... Su enorme pecado, que la voz de Casablancas está fuertemente tratada por el vocoder y el autotune que tanto ha utilizado en su proyecto paralelo junto a The Voidz y en su magnífica colaboración con Daft Punk en "Instant Crush".
Así que parece claro que este disco va a recibir muy malas críticas porque no es lo suficientemente bueno como para sobreponerse a una narrativa que ya se ha impuesto, con dos adelantos absolutamente masacrados y un retraso en la fecha de edición que sonó a dudas dentro del grupo sobre su propio trabajo. Habrá quién use esa misma narrativa para decir que este disco es una obra maestra, que solo él y unos pocos iniciados son capaces de reconocer, pero tampoco es eso.
El caso es que "Reality Awaits" no es un disco horrible, ni mucho menos. Ni siquiera es el peor de la discografía del grupo. Ese lugar sigue siendo para "Comedown Machine", aunque, evidentemente, no está a la altura de los tres mejores, que vendrían a ser los dos primeros y "The New Abnormal". Así que en estos tiempos de crispaciones, de blanco o negro, es difícil intentar defender un buen disco que tampoco es una maravilla. Pero vamos a intentarlo.
Los chicos de Nueva York han aceptado el órdago de Casablancas y, desde el minuto uno, no lo ponen fácil. El disco comienza con "Psycho Shit". Todo un slow burner que va subiendo en intensidad y que contiene mucho, mucho auto-tune; tiene un tono más oscuro que las canciones de "The New Abnormal" y también demuestra que, en "Reality Awaits", las canciones tienen una construcción mucho más difusa que las canciones de su anterior disco, como si hubieran surgido de 'jams' con la banda. Es un inicio, cuando menos, inquietante.
Le sigue la mucho más directa "Dine 'N Dash" donde demuestra que su amor por los Psychedelic Furs va más allá de meter el estribillo de "The Ghost in You" en "Eternal Summer". En esta canción, con un puente que es puro Strokes, hay un riff que te lleva al "Love My Way" y, si tenemos en cuenta que aquí Casablancas no usa tanto el odiado auto-tune, será un tema que se salve de la quema de los 'haters'.
El riff que da inicio a "Lonely In The Future" podría hacernos pensar que "Falling Out Of Love" fue solo una pesadilla, pero no. Las guitarras están tratadas al máximo; la voz de Casablancas tiene ese punto robótico e incluso hay una especie de piano house tratado. No hagan caso. Es un gran tema. Posiblemente el más directo del disco y el auto-tune funciona bien cuando lo utilizan. Eso sí, líricamente es una especie de reivindicación del pasado de la banda que queda empañado cuando Casablancas le tira un beef al crítico musical más famoso de Internet: Anthony Fantano: "I heard that twenty fucking years ago, I did / Fantano word for word when I was a kid / Stick to the technical 'cause that's great / But you would not recognize art in any age". Hay que volver a reconocer que Casablancas no es el lápiz más afilado de la caja...
Y luego ya viene "Falling Out Of Love" o lo que viene a ser la canción más odiada de la historia de los Strokes. Toda una oda al auto-tune, en la que el cantante utiliza dicho recurso para enfatizar sentimientos de melancolía. Tendré que ser el insoportable que rompa una lanza a favor de esta canción, y vuelva a repetir lo que a estas alturas debería estar muy claro: El vocoder, el autotune, no son sino herramientas para los músicos, en este caso el cantante que, al igual que el guitarrista lleva 20 pedales, también puede tratar su voz todo lo que quiera al tratarse de otro instrumento más. Y si no quieres voces tratadas, deja de escuchar a cantantes que utilicen micrófonos y amplificadores...
"Going To Babble On" sigue por los mismos derroteros. Casablancas cantando en un registro distinto al suyo, hasta que llega al estribillo y, aunque esta vez sin apenas rastro de vocoder, es la instrumentación la que vuelve a sonar procesada y robótica. Las guitarras del final suenan más a los Daft Punk de "Discovery" (01) que a los Strokes. Tras esta, "Going Shopping” suena bastante efectiva, dese luego no es "Hard To Explain", pero tampoco está mal.
Después le toca el turno a "Liar's Remorse". Un tema que puede que sea la canción más insulsa del disco y cuyo final, con la música de videojuego, sí que parece un guiño, guiño, codazo, codazo a los 'haters'. Pero "The Fruits Of Conquest" les vuelve a ver acercarse al R&B sexy con muy buenos resultados, y además ¡Aleluya! (guiño, guiño, codazo, codazo), hay un míni solo de guitarra sin tratar. La segunda parte les lleva por otros caminos, hasta que entra un teclado sintetizado y el cantante regresa con un gran falsete.
El disco termina con "Tyrants of the Mellow Moon" en el que las guitarras suenan como se esperaban los fans, pero en la que la voz de Casabancas vuelve a estar pasada por el vocoder. Es un gran y sentido medio tiempo con un ensoñador final que puede descolocar a más de uno.
Para resumir podríamos decir que, en el fondo, este disco es una especia de mezcla entre "The New Abnormal" y The Voidz, con un Casablancas enterrando muchas veces el sonido de la banda detrás de su voz tratada. No es un truco nuevo, ni tampocoo es rompedor, pero es su truco. No creo que sea para sacar las cosas de quicio y mucho menos para afirmar, como he llegado a leer por ahí, que "este tipo de lanzamientos son los que hacen que fans quieran dispararle a los músicos de su banda favorita"... ¡Madre mía!
Respondiendo al 'Irish Times' esto no va a hacer que los chicos vayan a dejar sus móviles, comprarse una guitarra, un bajo y una batería y empezar un grupo. Nadie va a cantar que solo quiere ser un Stroke después de escucharlo. Pero, desde luego, este disco tampoco es un insulto, ni la confirmación de que el rock o los propios Strokes están muertos. "Reality Awaits" gustará mucho a los que piensen que "Instant Crush" es la mejor canción firmada por Casablancas desde "Reptilia" e irritará mucho a los que no puedan con el vocoder y el autotune. Ni es un paso adelante, ni la caída del Imperio Romano, es, simplemente, un buen disco sin más... y sin menos.
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