Feeling Is Structure
DiscosMax Cooper

Feeling Is Structure

8 / 10
Bruno Garca — 30-06-2026
Empresa — Mesh
Género — Electrónica

A estas alturas, Max Cooper lleva más de una década trazando un camino singular dentro de la electrónica: un territorio en el que la pista de baile trasciende y convive con la divulgación científica –no en vano posee un doctorado en biología computacional–, la experimentación audiovisual y una obsesión constante por traducir ideas complejas en experiencias sensoriales. En su nuevo álbum “Feeling Is Structure” cristalizan oportunamente todos estos síntomas. Arte, ciencia y pensamiento compartido.

Antes que se me pase, este trabajo nació de un encargo, uno muy importante. Nada menos que desde el Royal Albert Hall, y como una especie de requisito. “Max, tienes que diseñar algo potente que luego puedas presentar y estrenar con nosotros en un potente espectáculo”, o algo similar le dirían al irlandés. Digo yo. La cuestión es que el reto se ha cumplido con creces, y Cooper es capaz de plasmar en diez piezas un bicharraco en formato largo en el que equilibra lo conceptual con lo sensorial.

El punto de partida (además del encarguito tan chulo que ya sabemos) ha sido el de sondear a fondo, y luego engranar, tanto estructuras físicas, arquitectónicas, como sonoras o incluso biológicas. Pura ciencia donde, al menos en esta ocasión, se le ha dado cero espacio a la improvisación. Cada elemento parece diseñado para encajar en un sistema mayor. En ese sentido, el álbum “dialoga” a su manera tanto con la tradición de la electrónica cerebral como con prácticas cercanas al arte contemporáneo. A la cabeza me pueden venir artistas como Jon Hopkins o Nils Frahm… Y muy especialmente el primero por su sabiduría al trastear con ambient, IDM y techno de una forma tan amena como intelectual. Maravillado estoy con cortes como “Becoming”, “This is A Bridge (with Sorcery)” o “Four Tones Reflected”. Mención aparte para “Bass Mosaic”, un locurón bailable donde se resume todo lo bueno de un género que vuelve a estar en el candelero: el micro-house. Groove técnico y vanguardista.

Y si me pongo a pensar en trabajos anteriores, “Feeling Is Structure” podría entenderse como una síntesis de su trayectoria: tiene la ambición conceptual de “Emergence” (16), la carga emocional de “Yearning for the Infinite” (19) y el cuidado por el detalle de “Unspoken Words” (22), pero llevado a un terreno más cohesionado, más centrado en una única idea que atraviesa todo el álbum. Esa especie de control milimétrico. De obsesión quirúrgica, pero que luego, no se encapricha con un resultado frío. Que va, ni de coña. De toda esta acumulación de capas, patrones que se repiten y mutan, emerge una emoción sostenida, casi hipnótica. Babeando estoy mientras suena por quinta vez “Chrysalis”, tema que cierra el disco.

No vamos a olvidarnos del apartado visual. Está desarrollado por el propio Cooper junto a Katia Schutz y Jack Fisher. La colaboración conjunta –otro asunto molón de este nuevo episodio– cobra una dimensión inmersiva clave. No es solo música para escuchar, sino para habitar, algo que previsiblemente cobrará aún más sentido en su traslado al directo. Lo que no tengo claro es, escuchando sobre todo la música, si podré aguantar el verlo todo el rato sentado. Sea como sea aquí en España –y si no ocurre nada sorpresivo– tendremos que esperar hasta comienzos de noviembre donde se dejará caer por el MIRA Festival.

En “Feeling Is Structure”, Max Cooper no busca el impacto rápido, sino algo más duradero: que el oyente entre en su lógica, se deje llevar por sus estructuras y, casi sin darse cuenta, acabe sintiendo a través de ellas. Oh, si, los títulos de los discos muchas veces están para algo. Este no solamente da pistas, sino que nos explica el camino.

 

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