Un 4 de abril de 2008, un chaval salió de su casa silbando y, mientras bajaba las escaleras, empezó a cantar, y se le unió un amigo a la guitarra. Otro más apareció ya casi en el portal, y en la calle les esperaban otros tres. Los seis jóvenes echaron a andar desde la calle de las Navas de Tolosa, llegaron a la plaza de Callao y siguieron por Preciados, sin dejar de cantar, para entrar en Fnac. Eran Vetusta Morla y se dirigían a la presentación de su disco de debut, “Un día en el mundo”, y el paseo quedó plasmado en un ya mítico vídeo que, con las redes sociales en pañales y sin historias de Instagram, sirvió de carta de presentación a nivel nacional.

Recuperando ese famoso asalto a YouTube arrancó el particular documental que unas 16.000 almas vivieron en directo anoche en el Wizink Center de Madrid. Pucho y compañía celebraron “el disco que cambió nuestras vidas” con un concierto cargado de detalles, recuerdos, imágenes, amigos y de una gratitud infinita. Ese famoso vídeo les dio entrada, al fundirse la imagen con la banda, instrumentos en mano, repitiendo esa caminata desde bambalinas y hasta el escenario. Ahí, dando la espalda al público, miraban a una cámara que les situaba en la pantalla grande con todos su seguidores detrás, reviviendo al unísono ese otro día en el mundo.

Vetusta Morla Alfredo Arias 2018

Semejante inicio vaticinaba una velada emotiva, confeccionada con el gusto y el mimo que caracteriza a Pucho, Guille, Álvaro, Juanma, David y Jorge. La misma fecha elegida –la cual Pucho llevaba impresa en su camiseta– no había sido elegida al azar ni con el ánimo de celebrar unas preuvas. Un 30 de diciembre de 1998, Vetusta Morla daba su primer concierto en la Casa de la Juventud de su Tres Cantos natal. Les llevaría diez años publicar un álbum que cambió sus vidas y que les llevó a despegar y encabezar una nueva hornada de bandas y artistas que cambiarían la escena independiente nacional.

Una efeméride que bien merecía realizar este pequeño alto en el camino y en la gira de “Mismo Sitio, Distinto Lugar” (2017), para volver a escuchar “Autocrítica”, “Rey Sol” y “Pequeño Desastre Animal”, como primer trío de ases, no sin antes situarnos en aquel 2008 desde la pantalla con Obama, Zapatero, el Oscar de Javier Bardem y los primeros programas de Radio 3 dando cuenta de la existencia del grupo. No, no era un concierto al uso (y, aún así, parece que a más de uno/a le pillaría por sorpresa el formato).

Coincidiendo también las fechas con el 40º aniversario de la Constitución Española, Pucho habló en nombre de los seis seres políticos que poblaban las tablas y arremetió contra las “leyes del silencio” que obviaron demasiadas cosas del pasado. El compromiso político de la banda ha estado presente desde sus inicios (su debut también lo fue, en palabras de Pucho) y fue así como nos animó a bucear en nuestra historia y en la suya, pues de nota era saber seguir las letras de “Mi habitación favorita” o “Vida no hay mucha”, títulos de “la protohistoria” de Vetusta Morla.

Vetusta Morla Alfredo Arias 2018

Todo lo acontecido anoche tenía su explicación. Detalles como las letras superpuestas gracias a una lona en el escenario durante “La Marea”, que recordaba al formato físico del álbum con las letras impresas en transparencias individuales. Que volviera el querido bidón para enloquecer al personal en “Autocrítica”. “Los Ríos de Alice” de fondo para reagruparse en el centro del escenario (“somos gente del parque”) y darle más intimidad a “Los buenos”. También la tenía recuperar dos temas incluidos ya en “Mapas” (2011) pero nacidos mucho antes, “Boca en la Tierra” y “Maldita Dulzura”, para la que contaron con la voz y el acordeón de Jairo Zavala (Depedro), nombre muy ligado a la historia de la banda. Y sacar a todo su equipo de management, promotora y sello para cantar “El Amor Valiente” junto a su autor, Xoel López, porque los vetustos versionaban a Deluxe en sus primeros bolos.

Y, veamos, ya se sabe que Pucho suele hablar en los directos. En una ocasión como esta, las anécdotas, las historietas y los apuntes formaban parte de la narrativa excepcional que se presentaba. Sin embargo, Pucho tuvo que pedir silencio, muy educadamente, preguntando, “¿Se me escucha bien?”. El honorable pareció calmarse gracias a “Copenhague”, impresionante composición que sonó a lo grande, cantada en buena parte por los asistentes y acompañada por un videoclip inédito hasta la fecha, anticipando los últimos minutos de comunión absoluta.

Encadenadas “Sálvese Quien Pueda” y “Valiente”, bien se podría haber venido abajo el palacio, cuando rozábamos los 120 minutos de directo. Pero había que medir las energías, no olvidarse de la belleza de “Iglús sin primavera” (de su primer EP, “Mira”) y dejar para la traca final “Un Día en el Mundo” y “Saharabbey Road”. El último chapuzón en el pasado, un sueño para todo aquel fan histórico y una oportunidad única para los que se han unido a la legión más tarde.

Porque de eso se trataba la celebración de esta noche de domingo. Respetando lo que era, no hubo concesión alguna a la actualidad, y el disco que tantas cosas y vidas cambió tuvo un mas que merecido, cuidado y sentido homenaje. Un agradecimiento a su equipo, a los seguidores que estuvieron desde el día uno, los que pasaron por todas las salas antes de pisar grandes recintos, pero también a todos los que se han sumado después. “Ha sido un gustazo bucear en nuestro pasado, por un 2019 más luminoso”, sentenció Pucho. Y por otros 20 años más en el mundo.