La gira de The Posies por nuestro país está contando con una segunda parte gracias a la iniciativa de SON Estrella Galicia, después de las actuaciones ofrecidas por el grupo en diferentes ciudades durante el año pasado. Los norteamericanos están visitando ahora la parte noroeste de la península, y tras su paso específico por Madrid, inauguraban el tour por la zona con la fecha de Valladolid.

La elección del artista para abrir cada uno de estos nuevos conciertos ha recaído sobre Calavera, una de las formaciones incipientes con más futuro de la escena. Los zaragozanos aprovecharon la media hora que les dieron para defender las canciones incluidas en su recientísimo estreno en formato largo, “Exposición” (Mont Ventoux, 17), además de recuperar temas de sus valiosos EP’s previos. Espacio suficiente como para demostrar sus especificidades artísticas, y ese gusto por el detalle que en directo viene amparado por un sonido consistente e intenso.

Precisamente en el manejo de la intensidad tienen una tesis Ken Stringfellow y Jon Auer, quienes junto al (acertado) batería Frankie Siragusa tiraron de tablas para ofrecer un concierto cumplidor y, desde luego, efectivo si atendemos a la causa principal del mismo. Ésta no es otra que la de recuperar sensaciones nostálgicas en torno a una de las bandas destacadas dentro del revival power-pop surgido en Estados Unidos durante los 90, y que dejaron dos discos tan incorruptibles como “Frosting On The Beater” (Geffen, 93) y “Amazing Disgrace” (Geffen, 96). Y es que, aunque la dupla venía con un trabajo relativamente reciente bajo el brazo –“Solid States” (Lojinx, 16) fue publicado en abril de la pasada temporada-, el indisimulado interés de los presentes no era otro que reverdecer laureles y perderse entre aquellos himnos concisos y musculosos que parecen no haber envejecido con el paso del tiempo.

Poco importó, por tanto, que el grupo haya tomado la extraña decisión de viajar sin bajista y utilice secuencias pregrabadas para suplir la ausencia. Tampoco fue determinante el hecho de que cada uno de los líderes parezca ir por libre y los juegos de voces no luzcan tanto como debieran. Y no afecta porque el volumen fue generoso, y los protagonistas (sobre todo Stringfellow) parecen disfrutar soltando su legado desde el escenario y se unen así a la celebración. Pero sobre todo no importa porque canciones como “Dream All Day”, “Solar Sister”, “Please Return It”, “Flavor Of The Month” o “Throwaway” se defienden por sí mismas, y propician a su paso momentos realmente álgidos que dejan todo en su sitio y por los que merece la pena estar allí.

Quedan ciertas dudas genéricas acerca de la auténtica implicación de los autores en el asunto, pero lo cierto es que cuando los músicos pisan el escenario son capaces de ofrecer conciertos evocadores y de nervio ininterrumpido. Un proceso con el que satisfacer con creces a los cuarentones que, irremediablemente, ubicamos a The Posies como parte de nuestra particular banda sonora.