“Buenas noches, zorras” fueron las tres palabras con las que GTK abrieron su petardo-espectáculo. No hacía ni un año que habían hecho de las suyas encima del mismo escenario, pero ahora venían con su “Pecados eléctricos”, , debajo del brazo y eso merecía ser vivido en directo, y a poder ser desde las primeras y sudorosas filas. Antonio Glamour llevando la voz cantante, Juan Tormento frente a las teclas y secuencias varias y Luis Míguelez a la guitarra, ex Dinarama y cerebro principal de la formación, son claramente mitad rockeros mitad cabareteros. El trío afincado en Alemania se hizo acompañar de continuas proyecciones que apenas llamaron la atención de los allí presentes, volcados con una puesta en escena lo suficientemente interesante como para no necesitar de aditivo alguno. “In Yours Eyes” de Kylie Minogue sirvió como primera toma de contacto. Repasaron su último disco con especial respuesta para “Perder la cabeza”, “Joyas oxidadas”, “Ficción”, “American Love”, “Mil noches sin dormir”. Su single “Vampire” contó incluso con atuendo especial por parte de Antonio Glamour, que se enfundó una chupa de vampiro glam. Hits imprescindibles como “Eisbar”, su versión de Grauzone, o “Clone Fashion” fueron histerificados hasta límites que para sí quisieran muchas quinceañeras de aparato en boca. Todo petardeo que se precie necesita de una traca final estridente, y los GTK no se quedaron cortos precisamente. Comenzaron a despedirse con un medley formado por el “I Wanna Be Your Dog” de The Stooges al que le siguió el tema de New Order “Bizarre Love Triangle” pasando al castellano con Las Vulpess y su “Me gusta ser una zorra”. El apoteosis vino a cargo del “Comment Te Dire Adieu” de François Hardy. Diferentes idiomas (alemán, inglés, francés y español) confluyeron en una propuesta sin aduanas donde cabe electroclash, rock industrial, glam, pop, punk y casi cualquier cosa que encaje con la esencia musical más plumífera de los ochenta españoles.