Tras el éxito anunciado del ecléctico “Musik Pour The Ratas” dentro de las fronteras del reino, nuestro trío más germanófilo vuelve para quedarse con un álbum lleno de melodías y letras en castellano: “Pecados eléctricos” (Subterfuge).

A propósito del título de su nuevo álbum nada mejor que hacer memoria de la vida y milagros de Glamour To Kill. Antonio Glamour (cantante y performer) y Luis Míguélez (guitarra) se encuentran en Berlín y montan un grupo. Sus impactantes actuaciones, a las que se suma Juan Tormento (teclados), y su referencia con Pale Music les valen el reconocimiento de la audiencia foránea, que les identifica como parte activa de la escena de la ciudad. El resto de la historia ya os la sabéis: Glamour To Kill regresan a su tierra laureados cual folklóricas exiliadas. Sí “Musik Pour The Ratas” fue fruto de tan nómadas circunstancias, “Pecados eléctricos”, refleja su nueva realidad. (Glamour) “Ha pasado mucho tiempo entre los dos discos y hemos evolucionado”. (Tormento) “El primero fue una aventura, un trabajo más de estudio. En esta ocasión hemos invertido el papel, queríamos llevar al disco el sonido del directo”. Un sonido que se aleja por completo del electro y potencia su vertiente más glam.

“Aquí no se vende ninguna moto. No hemos actuado aquí con más frecuencia que en Berlín o en Rusia”

(Tormento) “Es más pop-rock que el anterior, no sólo por las canciones, que son mucho más melódicas, sino también por la producción, que es menos sintética. Incluso hemos contado con músicos clásicos. Hay arreglos de orquesta, violas, violines… elementos muy diferentes que hemos incluido en el sonido de la banda”. Las novedades son muchas, empezando por la propia formación. Si bien siempre han sido tres sobre el escenario, antes sólo eran dos los que respondían a las preguntas. (Miguélez) “Es que cuando nos hicimos las fotos de promoción Juan estaba detenido en comisaría (risas). (Glamour) “Y como no teníamos dinero para pagar la fianza ni para repetirlas pues salimos sólo nosotros dos (risas). El sujeto en cuestión tampoco esclarece demasiado el porqué de su incremento de protagonismo: (Tormento) “Llevo con ellos desde el principio y siempre he estado en la posición que debía, salga o no en la portada”. Pero quizás la diferencia más significativa sea la instauración prácticamente total del castellano, frente al “multilinguísmo” (inglés, francés, alemán) del que hacían gala en su primer trabajo. (Glamour) “No ha sido una decisión premeditada. Teníamos muchas canciones y, al final, seleccionando y por acuerdos con la compañía, decidimos hacerlo así porque resultaba más homogéneo. Es mi lengua materna y al retomar el contacto con España y con el público me lo pedía el cuerpo”. Las letras cuentan historias y el componente emocional se dispara. (Glamour) “Escribir en castellano me da una amplitud y una sensibilidad diferente de la que me pueda dar otro idioma. El francés puede ser muy sexy y el inglés más eléctrico, más frívolo… pero el castellano es más pasional. Me permite hablar de amores y desamores, de emociones reales”. El alto voltaje sexual de su debut se ve reducido en este álbum, que nos devuelve al Miguélez creador de himnos de pop contagiosos (recuerden si no el “Gritando amor” de McNamara) como “Somos ángeles” o “Perder la cabeza”, donde la reflexión y la melancolía conviven con ciertas dosis de “petardeo” saludable. (Miguélez) “Ahora buscamos más el amor que el sexo (risas)”. (Glamour) “Es un disco más romántico que el anterior, pero ambos muestran facetas que forman parte de nuestra personalidad. No todo es estar en Berlín de fiesta”. Parece inevitable referirse a la capital alemana para hablar de Glamour To Kill (dos de sus miembros permanecen afincados allí). Su relación con la escena de la ciudad, sobrevalorada por ciertos sectores y puesta en tela de juicio por otros tantos, sigue provocando expectación. (Miguélez) “Aquí no se vende ninguna moto. No hemos actuado aquí con más frecuencia que en Berlín o en Rusia. No es algo que nos hayamos inventado para triunfar aquí”. (Glamour) “España es un país al que le cuesta aceptar a artistas que no encajan dentro de lo que es el mercado estándar y quizás estar actuando fuera nos convierta en un producto más apetecible”. De todos modos no deja de ser paradójico renunciar a otros idiomas siendo un grupo que sigue teniendo entre sus objetivos su proyección internacional. (Tormento) “Hemos probado los nuevos temas fuera y han funcionado. El idioma es lo de menos”. (Miguélez) “La música es arte, es una expresión en sí misma. Yo he enloquecido con canciones de Led Zeppelin o los Stones sin saber lo que decían las letras”. (Glamour) “Se puede llegar a cualquier sitio siempre y cuando comuniques algo. Pero vamos, no nos hemos propuesto ir clavando banderas por los países”.