En tiempos en los que hay que sacar la cabeza entre un millón de competidores y para ello se tiende a la estridencia, el norteamericano de Ohio afincado en Brooklyn Max Clarke - aka Cut Worms - se mantiene en sus trece con su discreto, pero encantador, folk rock vintage.
Esta ausencia de alharacas y fuegos artificiales se acentúa en un nuevo disco -el cuarto desde 2018- producido por Jeff Tweedy en su estudio de Chicago The Loft. Y la humildad de la propuesta acaba siendo la gran virtud del álbum.
Tweedy, también en funciones de músico, su técnico habitual Tom Schick y hasta el batería de Wilco, el elegantísimo Glenn Kotche, participan en un álbum que por momentos parece como si Wilco se hubieran hartado de su lado más barroco y experimental para regresar a las canciones sencillas y directas de hace más de dos décadas.
El sonido atemporal y cálido que consiguen entre todos se extiende a lo largo de una decena de canciones breves y soleadas, que ponen al día por enésima vez la americana, si es que este estilo de suave americana-pop puede ser actualizado.
Con estas sencillas armas -que, por otro lado, no engañan a nadie- sólo cabe esperar que las canciones tengan suficiente empaque, y es el caso de un puñado de joyitas de este nuevo lote. Las campestres “Evil Twin” y “Barfly”, la sesentera y tierna “Windows On The World” -con ecos de los mejores R.E.M.- o la beatleiana “Dream” -por poner algunos ejemplos- están resueltas e interpretadas con el gusto de un artista que hace de la humildad virtud, arropado aquí por músicos consumados.
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