El plan del viernes noche fue muy atractivo: conciertos de tres bandas en una sala desconocida para mí y con las expectativas libres de prejuicios hacia cualquiera de los grupos. La sala fue La Ribera, en la zona homónima de Bilbo, y los conciertos corrieron a cargo de la novel banda local BWSR y los catalanes Plataforma y Aliment. En general, los sonidos predominantes la noche fueron las melodías distorsionadas envueltas en gruesas capas de post-punk en las esferas del Lo-Fi y las atmósferas pesadas.

A todo esto, los conciertos comenzaron a las doce de la noche y la cita se hizo más sugerente. Nos reunimos entre cincuenta y ochenta personas. Estuvimos bastante cómodas dentro de un local iluminado con el reflejo de la luz en los vasos de cerveza y las copas de gin-tonic. Las bandas probaron el sonido en el momento de empezar a tocar, hubo un poco de descontrol pero nos importó más la materia prima, que prometía.

En la noche del viernes se alinearon los astros. Tocó BWSR en primer lugar, banda local formada pro dos miembros de Meido. El portero nos recibió diciendo que era su primer bolo (aunque comprobamos que al menos un par de conciertos ya han ofrecido anteriormente). Los nervios se sentían en el gesto de los músicos pero a lo largo del concierto se disiparon. Desde la batería cuentan los compases en voz alta en los silencios prolongados (1-2-3-4-5-6…). Las expectativas creadas se diluyen en piezas extensas de stoner, ritmos lentos y psicodelia disfrazada en riffs agudos de guitarra con interminables estelas de delays. Encima del escenario: dos músicos con guitarra y batería; por el suelo: sintetizadores y pedales evocadores del nirvana. 45 mins de sonido instrumental, distorsiones y ritmos oscuros y brillantes al mismo tiempo. Los medios de la zona les tachan de ser “la nueva leyenda local”. Puede que tengan razón.

Entre bolo y bolo, por eso de probar en el momento, demasiado tiempo (lo que beneficia a amantes de la nicotina). Los barceloneses Plataforma (foto inferior) adulteraron la idiosincrasia post punk y dieron uno de los conciertos más breves que haya visto, de unos 15 mins. Hubo un momento que me recordaron a los Parrots por el aura Lo-fi pero Plataforma se gasta unas melodías y voces más duras y rápidas tirando al hardcore. Aires estéticos de rockers clásicos de baterista y vocalista y unas composiciones bien estructuradas por todos los componentes.

El gorro negro recogido por encima de las orejas a lo Ian MacKaye que se dejó ver Eduard Bujalance antes de su propio bolo nos hizo imaginar lo que pasaría después. Aliment (foto inferior) están girando su último trabajo “Brother” y en la Ribera de Bilbo lo hicieron entre problemas de sonido pero resultado final satisfactorio. En total son siete álbumes los que han publicado desde que sacaron el primero en 2011 entre Lp´s, Ep´s, 7” y un split. El estilo de Aliment se mezcla en melodías rock sesentero, con distorsiones del post punk y alteraciones ritmicas más aceleradas. Estuvieron presentes en nuestras cabezas influencias de la banda como Jay Reatard, Fugazi o Black Lips.

Repasaron el nuevo “Brother” y escuchamos cortes de otros discos como la que rompió el hielo: “Razors” del anterior “Silverback”. El bass line de Ignasi Reixart y Pol Huedo en los parches agudizaron el alma agresiva y oscuramente almibarada de la banda. Se derrochaba alma DIY por toda la sala con sofisticados matices. El público estuvo atento en todos los bolos y acompañaron a las bandas al tiempo que crecía la familiaridad entre nosotros y nosotras. Nos faltó tiempo para que surgieran amistades. Alrededor de las 2:15 de la madrugada terminó todo con no muy buen sonido pero la energía recorriendo el cuerpo.