Nos dieron una santa hostia con su álbum de debut, “Holy Slap” (La Castanya, 2012). Enérgico y sulfuroso garaje rock que el trió de Girona volvió a practicar en su retorno plateado “Silverback” (La Castanya, 2015). Tres años después de ese segundo trabajó, Aliment reaparecen con “Brother”, el mejor de sus tres discos, álbum en el que han virado hacia el post-punk más virulento y anguloso.

“Brother” suena más oscuro y visceral que vuestros dos anteriores discos. Menos garaje y más post-punk.
Nosotros nos consideramos una banda de punk rock con matices. Cada disco que hemos hecho apunta más hacia un lado u otro y siempre hemos ido tocando varios palos. Sí que es verdad que durante la creación de este disco nos hemos empapado bastante de post-punk, pero no nos consideramos una banda del género, así, de repente, ni mucho menos. De hecho los tres, antes de montar Aliment, teníamos una banda de hardcore screamo que en cierto modo es posible que también haya rebrotado en este disco.

En algunos parajes del disco recordáis a bandas como Idles o Metz o clásicos del hardcore más anguloso como Fugazi.
Fugazi es una banda que empezamos a escuchar con 16 años y desde entonces siempre los hemos tenido presentes de una manera u otra. No somos muy fans de Metz ni de Idles, la verdad, pero ha habido bastante gente que nos dijo que temas como ”New Human” les recordaban a Metz. Durante la creación del disco hemos estado escuchando mucho todo el rollo de Static Shock y Katorga Works, mucha electrónica, reggae… Siempre hemos sido muy eclécticos con los gustos musicales. Ahora mismo un disco que nos ha vuelto muy locos es “Leisure” (Digital Regress, 2018) de Marbled Eye.

“Teníamos claro que queríamos que las canciones fluyeran sin limitaciones”

¿Cómo ha ido creciendo el disco a lo largo de los tres años que han pasado desde que publicasteis “Silverback”?
Esta vez, las canciones las hemos compuestas en el local, a partir de riffs más o menos improvisados de bajo y guitarra. Teníamos claro que queríamos que las canciones fluyeran sin limitaciones. El último álbum, “Silverback” (La Castanya, 2015), lo publicamos hace tres años. Desde entonces el grupo ha pasado por varias etapas e impedimentos que han provocado que todo se cocinara a fuego lento. Esto nos ha permitido tener cierta perspectiva y cierto margen de maniobra para ir puliendo los nuevos temas. Hay canciones de “Brother” que hace exactamente tres años que están esbozadas y que han ido evolucionando a lo largo de este tiempo. Otras, las hemos compuesto recientemente y, seguramente, aún encontraríamos algún no-sé-qué.

Es un disco con mucha aspereza sónica, pero siempre dejando un resquicio para que se cuele el pop, esas buenas melodías marca de la casa bajo las capas de distorsión.
Los primeros anticipos de “Brother” han sido seguramente los temas más oscuros del disco y los más diferentes respecto a lo que estábamos haciendo hasta ahora. Creimos que era bueno que a la gente le impactara lo primera que escuchaba del nuevo disco. Pero, como bien dices, “Brother” también contiene canciones como ”Maze” o “Blessed Youth” que son mucho más brillantes. Aún queda pop en el alma de Aliment. Es difícil sacarnoslo de encima. Y ya nos gusta que sea así.

¿En este cambio, las letras también han evolucionado con el sonido?
Sí. Cada vez le intentamos dar más importancia a las letras tocando temas más trascendentales, cosas sobre las que no nos apetecía escribir antes, como la injusticia, la política, la religión… Sin embargo, también tienen un enfoque más conceptual respecto a lo que hacíamos habitualmente, haciendo que resulten mucho más crípticas. No nos desagrada puedan tener diferentes interpretaciones en función de quien las escuche. Hemos intentado sacarle banalidad a costa de insuflarle algo de mística.

“‘Brother’ no es sólo violencia. Hay mucho amor también en una relación tan íntima como la de dos hermanos”

Siempre parece idiota preguntar por el título de un disco, pero… ¿por qué “Brother”?
Sí, pregunta obligada. De hecho, uno de los puntos donde más nos atascamos fue el de escoger el título. Teníamos claro que no queríamos que fuera el mismo que el de una canción del disco. Sin embargo, teníamos varias opciones y no nos decidíamos. Seguramente todo se precipitó cuando recibimos la desgraciada noticia de que un buen amigo nuestro nos había dejado. Se nos habían ido dos en seis meses. Esto nos invadió de rabia y de amor. Aquellos días estuvimos todos los amigos juntos viviendo momentos muy intensos. Creímos que “Brother”, como concepto, englobaba bastante bien aquella mezcla de sentimientos: rabia, amor, consternación, fraternidad… Después de unos días de reposo, vimos claro que este título encajaba tanto con lo que habíamos vivido como con lo desprendían las canciones del disco.

El disco, desde el sonido hasta el diseño desprende esa sensación de rabia e incluso violencia.
Aunque para componer el disco estuvimos casi tres años, tanto el sonido, como el artwork, como el título los decidimos en los primeros meses del 2018, que seguramente los recordaremos como uno de los periodos más oscuros y duros que hemos vivido como amigos y grupo. Todo aquello lo hemos canalizado como hemos podido. Para nosotros, sin embargo, “Brother” no es sólo violencia. Hay mucho amor también en una relación tan íntima como la de dos hermanos. La portada puede parecer una pelea, de entrada, pero objetivamente también podría ser un abrazo. Y, como hablábamos al principio, lo mismo con el sonido. Es cierto que uno puede interpretar cierta violencia, pero para nosotros es más bien rabia.

Esta vez el disco lo ha producido Víctor Saldaña. ¿Cómo os ha ido con él?
Trabajar con Víctor es siempre un placer. Hace muchos años que nos conocemos y somos amigos. Hemos compartido mil noches y escenarios juntos, incluso grupo de música. Con él y Denís ya habíamos grabado el split con Furguson y el EP “Costa Brava”, así que sabíamos perfectamente con quién tratábamos. Esta vez las canciones no las grabamos con él, sino que lo hicieron Mario y Ion en los Atlantida Studios. Víctor se ocupó de hacer las mezclas y Mario remató el máster. La ventaja de mezclar con Víctor es que, aparte de que él es un entusiasta del punk, podíamos ir a su casa y hacerlo todos juntos las veces que fuera necesario. De hecho, así lo hicimos. Esto nos permitió tener aún más control, ya que él siempre está abierto a sugerencias y cuida mucho nuestra voluntad (e impertinencia). Creemos que esta combinación ha sido una gran decisión. Estamos encantados con el resultado final.