“No hicimos nada nuevo; Hüsker Dü lo hizo antes que nosotros” llegó a declarar Krist Novoselic, bajista de Nirvana, en alguna entrevista. De la misma forma que Dave Grohl haría un cover de ellos en su álbum de versiones, y luego incluiría a Bob Mould en el sonado himno “Dear Rosemary” del “Wasting Light” (2011, RCA records) para luego comentar en Mojo Magazine como se había dado cuenta que había estado “copiando” a Bob Mould en los últimos 16 años y que no sabría dónde estaría hoy en día si no fuera por la música de Hüsker Dü.

“Zen Arcade” es, sin duda, uno de los discos más importantes en la historia del rock y del punk, y a su vez, probablemente el disco más menospreciado. Por más de treinta años se ha ganado el respeto del underground y ha influenciado en el cincuenta por ciento de los integrantes de las bandas de rock indie y punk alternativo mainstream en las últimas décadas, sin ser realmente recordados por muchos en el público. ¿Cuántos jóvenes que hoy en día escuchan los mencionados géneros saben quiénes son Hüsker Dü? Años después, uno de sus pilares más significativos, Grant Hart (batería/voz) conversa sobre el mítico álbum, la música ayer y hoy y lo que significó ser homosexual y los errores de unos músicos jóvenes que terminaron convirtiéndose en algo a su favor para la leyenda de la banda.


“Hay una mitología que ha ido creciendo alrededor de ‘Zen Arcade’ hasta un punto casi absurdo. Creo que hicimos muchos discos del mismo estilo de ‘Zen Arcade’, pero este sigue siendo el que asombra”, comenta, Grant, cuando hablamos del culto al álbum que este año cumplirá 32 años. “No lo sé, es como si Lindbergh volara a París, pero en un viaje abrupto y con malas bebidas para el camino; como una ópera de rock hubo canciones que fueron incluidas solo por el efecto dramático y para mover la línea a lo largo de la historia. No voy a estropear todo nombrándolas, pero al escucharlas grabadas, me suenan un poco a relleno”.

De 25 canciones de “Zen Arcade”, 23 fueron grabados en una sola toma, en un periodo de 40 horas. Esto terminó sumándose a los motivos que convertirían el disco en una leyenda, aunque haya sido así por profesionalismo o por torpeza. “Todo el alarde de grabarlo en una sola toma fue una excusa para la flojera. Hay muchas grabaciones de Hüsker Dü que me irritan, porque son detalles que jamás permitiría hoy en día. Yo era el único miembro con experiencia musical; había tocado en la orquesta del colegio y algunos otros grupos con músicos dedicados. Bob era un muy buen músico, pero Greg no se tomaba el tiempo para mejorar. Nada que hacer con eso hoy en día.

El problema de la música actual es interminable. Los mejores ingenieros son los que empezaron solo con un grabador de 24 tracks y las limitaciones que vienen con ello. Yo he tratado de usar cada vez menos tracks con el paso del tiempo. Mis primeras grabaciones estuvieron basadas en cuatro tracks y me encuentro hoy en día regresando a eso cada vez más. Otro problema con la música de hoy en día, es la mala calidad que la gente está dispuesta a aceptar solo por la comodidad y la portabilidad.
Los iPods suenan como una mierda, pero la gente no parece importarle porque están ocupados trotando o preocupados por otras cosas que no sean claridad, fidelidad, señal de radio de ruido y otras cosas importantes. Un walkman de hace 25 años suena mejor que la mayoría de las mierdas que usan los jóvenes hoy en día y me dan lastima, de verdad. El problema es que la mayoría de las personas jóvenes creen que la nueva tecnología es mejor en cualquier sentido y hay una tendencia a pensar que una persona vieja es menos inteligente por ser menos diestra con el mundo digital. Los jóvenes se pierden de demasiadas cosas por estar caminando viendo el teléfono todo el día. La gente, hoy en día, es juzgada por sus apps”.

Hüsker Dü fue una banda que siempre dio demasiado de qué hablar. Su sonido hardcore, nunca terminaba de ser completamente hardcore, siempre dejando puertas abiertas para sonidos más melódicos y experimentales, pero tampoco terminaban de calar como una banda experimental, seguían en el mundo del punk y sus fanáticos eran los mismo que seguían a bandas hardcore. Para la época, en el punk no se experimentaba, y menos hacia esquinas más blandas. Su apariencia tampoco era la de la típica banda de hardcore punk y sus vidas personales parecían otro motivo de fascinación. Lo que no se sabía, intrigaba al borde de rumores absurdos, y lo que sí se sabía contradecía todo lo que se veía generalmente en la escena underground del momento.

“Creo que lo más triste que pude presenciar, fue el giró que tomó la conformidad con el sexo a principios de los años ochenta. En el colegio, a los niños de un lado no les importaba lo que hacían los niños de otro lado. Nunca me gustó el término gay porque me parecía demasiado limitador. La inhibición y la conformidad eran los únicos comportamientos que eran considerados ‘desviados’ para las personas que pensaban como yo. Nuestro rock’n’ roll era ‘extraño’, nosotros éramos ‘extraños’ y todo estaba bien con eso. Las personas estaban, naturalmente, atraídas sexualmente más a un género que otro, pero no era gran cosa si rompías los patrones de comportamientos y agregabas un poco de caos en la escena. Los clubs de punk, y los bares de homosexuales, en las ciudades grandes, eran zonas seguras donde el respeto por el individuo y su expresión de deseo eran cosas primordiales. Bob y yo estamos seguros de nuestra homosexualidad en Minnesota, alrededor de amigos y de los primeros fanáticos.
Para el momento en el que se publicó ‘Land Speed Record’ (New Alliance, Alternative Tentacles, 1982) nos dimos cuenta que sería demasiado fácil ser encasillados en cualquier cosa. ‘La banda más rápida de hardcore’, ‘la banda con el batería que canta’, ‘la banda con el batería que toca descalzo’. Poco a poco nos dimos cuenta que nuestras decisiones y hábitos se convertirían en algo demasiado grande cuando los periodistas musicales y las personas de la industria encontraran algo interesante. Nunca lo negamos, tampoco. Simplemente lo manteníamos para nosotros. Luego, fue bastante tonta la forma en la que escritores gays con algo que decir, atacaban a Bob por no ser abierto con su sexualidad. A mí, personalmente nunca me gustó el termino gay. Para mi gay es un movimiento político basado en la acumulación de poder más que en la libertad de actuar tus deseos con otro hombre. El ‘hombre gay de AmeriKa’ (sic) tiende a ser un poco anti-femenino y busca un estereotipo en el cual sentirse cómodo y representado. El movimiento gay está demasiado obsesionado con el dinero, y se ha vuelto demasiado conservador en los últimos 25 años. Recuerdo una época en la que ningún homosexual que se respetara ni siquiera consideraba trabajar en un banco, o en la bolsa.
Solíamos estar en la cabeza de las movidas artísticas y de moda más geniales y radicales. Ahora, solo hay altos y bajos, y yo no vivo mi vida de una forma tan geométrica, quizás soy demasiado diagonal. He disfrutado, en diferentes ocasiones, de intimidad con mujeres. Tengo un hijo adulto que no fue resultado de un error o mal juicio. Pero muchos auto-proclamados ‘liberales’ parecen ver esto como algo confuso. Yo lo vi como el resultado de encontrar atractiva a una mujer y poder follármela hasta el cansancio. Pero lamentablemente, nuestra relación estuvo basada más que todo en sexo y mi falta de carácter causó dañó”.

Huster-Du

Más de treinta años después de la explosión sexual, los altos y bajos del punk, el declive del underground y el renacimiento de nuevas formas de ver la música, más allá de lo que las discográficas gigantescas nos tratan de vender, una persona que ha vivido tanto ¿cómo recuerda esos días? “Cuando pienso en ‘Zen Arcade’, me vienen a la mente errores que al mismo tiempo pueden ser fortalezas. Por ejemplo, hay momentos en los que he pensado que algunos de esos elementos ‘hardcore’ eran un poco innecesarios, y que de haber destilado un álbum doble y haberlo convertido en un solo LP, pudo haber mejorado su sonido. Pero sin esos elementos hardcore no hubiéramos tenido esa audiencia hardcore que fue tomada desprevenida cuando escucharon el piano y elementos pop. Si la inclusión de material más ‘artístico’ hubiera sido mayor, se hubiera visto como un alejamiento más que una inclusión. ¿Necesitábamos una canción tan larga al final? (Se refiere al tema ‘Reoccurring Dreams’ que cierra el disco) No, para nada, pero esa canción marcó nuestra intención de sacudir las expectativas de la gente y hacer lo que queríamos”.

Ese poder creativo que yace dentro de muchas personas siempre necesita un empuje dramático para salir a relucir. Los ochenta brindaron una época perfecta, entre edad y contexto social/musical para que Hüsker Dü sacaran una obra de arte como “Zen Arcade”, pero muchos años después, logró lo que no muchos artistas pueden; hacer lo mismo como solista, publicando “The Argument” 8Domino, 2013). Aunque, el Grant Hart que grabó este disco no es para nada el mismo que grabó “Zen Arcade”“Creo que la mayor diferencia entre el Grant de 1983 y el de 2013 es la libertad que tengo para hacer discos sin la interferencia o influencias de otras personas. En aquella época, traía a la mesa canciones que fueran concretas y sin ambigüedad. No sé, era difícil para mí no sentirme intimidado por Bob. Pero hoy en día, la única lucha es conmigo mismo. Además, he encontrado con Domino Records, una relación honesta y que me apoya, donde me permiten ser libre y hacer el mejor trabajo que pueda.”

Grant Hart ha estado, recientemente, girando por Nueva Zelanda y Australia, como solista, cantando y tocando canciones de amor y de tristeza, encontrando inspiración en diferentes aguas; Grant ha tocado desde las esquinas de la literatura de Burroughs, hasta sonidos influenciados por Lou Reed, creando un rock’n’roll que sigue teniendo la extravagancia de un pop interesante, uno que no se ve mucho hoy en día. Más de treinta años después de “Zen Arcade”, Grant sigue experimentando fuera de los bordes de lo común porque, al final, no es una persona para nada común.