“Sabía que iba a pasar mis veintipico averiguando quién soy»
Entrevistas / Lykke Li

“Sabía que iba a pasar mis veintipico averiguando quién soy»

Sergio del Amo — 28-05-2014
Fotógrafo — Daniel Jackson

Nada es como realmente parece. Lykke Li, sobre todo tras el éxito de “Wounded Rhymes” hace tres temporadas, se convirtió en una de las jóvenes más talentosas y mimadas del escaparate pop internacional. La felicidad y el éxito estaban de su parte… O al menos eso creíamos. Pocos días antes de finalizar su anterior gira, tras meses en aviones y alejada de sus raíces, a nuestra protagonista le hicieron trizas el corazón. Su chico la dejó tirada como una colilla y en sus adentros empezaron a florecer un sinfín de fantasmas personales que han acabado desembocando en “I Never Learn”, un trabajo donde escupe todos sus fantasmas emocionales valiéndose de las torch songs sentidas. Aquí no hay espacio para hits instantáneos radio-friendlys, sino para el lamento musicado de una artista que aún sigue buscándose a sí misma. Con este punto de partida hemos compartido unos minutos con ella antes de que se desnude anímicamente en Barcelona en el marco del Sónar.

Con tu segundo álbum, ahora hace poco más de tres años, tu popularidad creció como la espuma. Supongo que fuiste la primera sorprendida con ello…
 La verdad es que no tengo ni idea de cómo la gente escucha mi música ni de qué forma se conecta a ella. Tan pronto he terminado un disco o una canción pasa el tiempo y eso ya no me pertenece, sólo puedo estar pendiente acerca de cómo mandar mi mensaje y esperar a ver qué ocurre. Dicho esto, realmente no tengo ningún control sobre cómo se va a recibir lo que hago. Todo lo que sé es que la honestidad prevalece, y por ello trato de ser lo más honesta posible.

“I Never Learn” cierra una trilogía. ¿Cuál es el hilo conductor-sinopsis que esconden los tres discos?
Con 21 años firmé un acuerdo para lanzar tres discos, por lo que desde un principio sabía que iba a pasar mis veintipico averiguando quién soy, buscando el amor a través de los valles de la vergüenza, el deseo, la lujuria, la esperanza y la desesperación. Han sido tres etapas por las que he tenido que pasar para convertirme en mujer.

Tu último trabajo me ha sorprendido mucho. Suena frágil, oscuro y visceralemente crudo. Desde fuera da la impresión de que estas canciones han sido una catarsis para ti, ¿ando en lo cierto?
Totalmente. Estos dos últimos años han sido muy difíciles y no ha sido fácil tirar adelante el disco. Me siento agradecida de que ya esté acabado y de que aún siga con vida. De nuevo estoy enamorada de la vida.

¿Te resulta complicado desnudarte anímicamente de esta forma en tus letras?

Mis letras siempre son un reflejo de lo que siento y por lo que estoy pasando. Diría que es el ciclo que yo misma he creado como artista. En este álbum las canciones realmente han fluido fuera de mí. Hasta ahora ninguno de mis temas tenía un poso detrás tan duro.

¿Realmente te sientes mejor después de haber soltado de esta manera toda tu angustia?

Nada de lo que hago es deliberado. Simplemente me dejo llevar y derramo todo lo que siento. Es una terapia, una terapia constante.

Uno de los puntos más llamativos de “I Never Learn” es el tratamiento de tu voz, que ha ganado en protagonismo. ¿Te fue difícil encontrar el camino vocal adecuado?

Siempre voy a estar buscando mi mejor voz. La producción fue el elemento más difícil del disco, y la verdad es que raramente estoy completamente satisfecha de ello. He trabajado en las voces con el ingeniero Lasse Marten, luchando para que las cosas saliesen bien… y todavía no sé si ha salido perfecto.

¿Desde un buen principio tenías en mente una idea clara acerca de cómo querías que sonara el álbum?
Para esta ocasión sólo he intentado mantenerme valiente y abierta, no rehuir de mis propios impulsos. Con un pie me apoyé en el blues y con el otro bordeé lo psicodélico. Así es como debía ser: buscaba que fuese una verdadera confesión mezclada con sueños.

Para la ocasión has vuelto a contar con Björn Yttling como productor, aunque ésta ha sido la primera vez que has fichado a Greg Kurstin para que te también te ayudara en el estudio. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Fue maravilloso. Él es muy generoso y un auténtico nerd musical con el que comparto la misma fascinación por el arte antiguo. Estoy particularmente contenta de que me mostrara la caja de ritmos Rythm King de los años sesenta y libros fabulosos como ‘Pregúntale al Polvo’ de John Fante que han inspirado a mi poesía.

Hay algo que no tengo claro: ¿actualmente resides en Estados Unidos o en Suecia? ¿En qué país te sientes mejor?

No tengo realmente un hogar ahora porque estoy de gira. Sin embargo, cada vez que tengo la oportunidad de recuperar el aliento lo hago en Los Ángeles o en Estocolmo.

¿Qué esperas de este año?

La paz de mi mente en una isla desierta.

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