Si “Life Vest Under Your Seat” (Autoeditado, 19) no es el mejor disco de Pau Vallvé es, indiscutible e incuestionablemente, uno de los mejores. El barcelonés ha vuelto a entregar una obra de pop folk metafísico con pinceladas thomyorkeanas pero esta vez barnizando el resultado de tonalidades luminosas. Sí, si no es su mejor disco, es el más optimista. Alegrémonos, ¡Pau está contento!

Me lanzo… “Life Vest Under Your Seat” me parece tu mejor disco. 
No lo sé, pero gracias. Sí que diré que pensaba que era un disco que la gente necesitaría su tiempo para asimilarlo y parece que no, que a todo el mundo le está entrando bastante bien desde el principio.  

También es tu disco más optimista. 
Totalmente. Estoy muy contento. Este es un disco que ha salido solo. A veces hay discos que los piensas, los estructuras, los planificas… Este ha sido un disco que ha salido de forma muy natural. Lo he disfrutado mucho. No he sufrido nada. 

“He podido tratar temas que ya había tocado en otros álbumes pero desde un ángulo diferente: no estaba dentro del incendio sino que he intentado apagarlo”

¿Sufriste cuando grabaste tus anteriores discos?
No. Tengo la suerte de que, para mí, hacer discos siempre ha sido como un juego, algo que me encanta. Pero sí que es verdad que hubo álbumes en los que la temática me dolía más o quedaba más desnudo, o que a nivel técnico, de sonido, me dieron más dolores de cabeza. En este todo ha salido más fluido, sin más pretensión que dejarme ir. Es un disco que todo suena igual. En la producción no hay grandes pretensiones: guitarra eléctrica, bajo y batería, y en algún momento muy concreto algún sintetizador. Ya está, nada más.  

Y tu estado vital personal…
Siempre escribo las canciones de la misma manera, no sé hacerlas de forma diferente. No cambian las canciones, cambia la vida. Y funcionando igual que siempre, lo que ha variado en esta ocasión es que durante estos últimos años, he tenido que ser la persona que estaba ahí para escuchar y dar apoyo a gente de mi alrededor a la que quiero, cuando habitualmente los roles eran a la inversa. Por eso he podido tratar temas que ya había tocado en otros álbumes pero desde un ángulo diferente: no estaba dentro del incendio sino que he intentado apagarlo. Por eso es un disco más optimista. No es que trate de temas más felices sino que hablo de las mismas cosas de siempre pero buscando y dando soluciones. 

Haces un poco de trampa, porque hablando de los problemas de los otros también hablas de los problemas que viviste tú en el pasado. 
Totalmente. Ha sido como hablar con mi yo del pasado. Como hacerse trampas en el solitario porque me he reencontrado con situaciones que viví tiempo atrás sin encontrar solución y dármela ahora desde el futuro. Es bonito tener en una discografía canciones que hablan de un mismo tema pero desde ángulos opuestos, unas desde el sufrimiento de estar dentro, otras desde la perspectiva de haber superado todo aquello y explicar que se puede salir. 

El título destila todo esto. 
Exacto, aunque yo no soy consciente de todas estas cosas hasta que acabo el proceso. De hecho, yo no hago discos. Yo voy haciendo canciones y las voy dejando en una carpeta de Dropbox y cuando creo que ha llegado el momento de publicar un disco abro esa carpeta. Es entonces cuando me doy cuenta de todo por lo que he pasado. Es como abrir un mapa vital de los años transcurridos desde el anterior disco. De hecho, es una liturgia que me gusta mucho. 

¿Cuántas canciones había en la carpeta esta vez?
Muchas. Unas ochenta, pero muchas son solo ideas o esbozos. Y de entre todas esas ideas me quedo con diez o doce y el resto las dejo ahí, en la nube. 

Empiezas el disco con el tema “Cada deu anys” en el que cantas: “Cada deu anys, diu es renoven, totes les cèl·lules del cos, i per tant del que era jo el 2007, ja no en queda res” (“Cada diez años, dice se renuevan, todas las células del cuerpo, y por lo tanto de lo que era yo en 2007, ya no queda nada”). ¿Es cierto ya no queda nada de lo que eras en 2007?
En 2007 estaba con el proyecto Estanislau Verdet, así que sí, queda muy poco. Una historia, la de Estanislau Verdet, que empezó como una broma pero acabó teniendo un éxito considerable. Y por eso lo maté, porque el personaje estaba creciendo mucho. Nació para reírme de todo lo que odiaba pero empezaba a correr el riesgo de convertirme en lo que estaba criticando. Nos reímos mucho y lo dejé cuando la broma empezó a no tener gracia. Cuando leí la frase de la canción, y lo hice en un contexto totalmente científico, me hizo gracia el paralelismo poético.

¿Cuál es el paralelismo?
Formo parte de una generación que ya empieza a tener una edad, con todas las responsabilidades vitales que eso conlleva: familia, trabajo… Y llega un momento en el que descubres que aquellos que eran tus mejores amigos ya no lo son porque ya no tenéis casi nada en común. No es que os hayáis peleado, pero sí distanciado. Hay gente que lo lleva fatal. Yo no lo encuentro tan dramático, las personas cambiamos y ya está, no pasa nada. Ese es el paralelismo, científica y vitalmente somos completamente diferentes a quienes éramos hace diez años.

¿La música es un salvavidas?
La música ha sido siempre mi salvavidas. En la adolescencia, en ese momento en el que crees que el mundo está conspirando contra ti, fue mi salvavidas. Yo era batería de metal.

Eras el batería de Experiment Zero, la banda de nu metal que compartías con Jordi Lanuza. 
Y de repente descubrí “OK Computer” de Radiohead y “Una semana en el motor de un autobús” de Los Planetas y mi vida se fue a la mierda (ríe). Eran grupos con lo que emotivamente me sentía mucho más identificado. Lo que les pasaba a ellos era lo que me pasaba a mí. Dejé la batería y me puse a hacer canciones. Aún así, sigo escuchando de vez en cuando Deftones y Rage Against The Machine. Y cada vez que los pongo flipo. 

“He tenido impactos recurrentes cada cinco años con The Beatles”

¿Te ha vuelto a impactar algún disco como lo hicieron aquellos dos?
Con la misma intensidad, no. Pero es que aquello fue revelador. He tenido impactos recurrentes cada cinco años con The Beatles. Cuando era pequeño en casa siempre sonaban. Me los sé de memoria. Con los años, a los veintipico y a los treinta y pico he pasado por épocas de auténtica enfermedad beatleliana. Me curo pero siempre vuelvo a caer, porque sus años buenos, a partir del “Revolver”, son increíbles. Me cuesta mucho entender la música sin The Beatles. Y entre 2003 a 2005 estuve muy enganchado a Silver Mt. Zion, la cara más melódica de Godspeed You! Black Emperor. Pero por norma general me gustan más discos que grupos o artistas. Por ejemplo, me gustó mucho el disco de caras B de Angel Olsen, “Phases”. Y de Richard Swift me gustan mucho sus dos primeros discos. 

¿Y tu música puede ser un salvavidas para los demás?
Para mí es importante que el título no se entienda como que el mejor salvavidas eres tú mismo sino todo lo contrario. El salvavidas lo tienes ahí, es una ayuda externa que se tiene que querer coger. Dejarse ayudar es muy importante. 

No siempre es fácil aceptar la ayuda de los demás. 
Exacto. Cuando estás mal, para mejorar has de llegar a entender que algo te falla y que necesitas ayuda. Y eso es lo que más nos cuesta. Justamente la canción que da nombre al disco es muy especial, porque la escribí para un amigo que estaba pasando por un mal momento y no se dejaba ayudar. La hice y se la envié como una nota de voz. Lo que no habían conseguido las palabras lo consiguió la música. Me di cuenta del poder que puede tener la música. Era una canción muy sencilla pero le cogí tanto cariño que ha acabado no solo en el disco sino dándole título. 

¿Es algo que haces a menudo, escribir canciones para tus amigos?
En este disco hay otra, que es la canción que escribí para mi sobrina acabada de nacer: “Signat, el teu padri”. Cada uno sabe hacer lo que sabe hacer y yo sé hacer canciones. “Life Vest Under Your Seat” me salió así, de la forma más sencilla. Es más, es una canción muy poco Pau Vallvé pero que ha acabado siendo muy Pau Vallvé. Y lo mismo con la canción de mi sobrina, que al principio era un cursilería total. Pero a estas alturas ya no tengo que demostrar ni quién soy ni qué hago, al que le gusto le gusto y al que no, no. 

Ese optimismo del que hablábamos también puede venir marcado porque estás en un momento de tu carrera en el que te encuentras completamente a gusto contigo mismo y con lo que haces.
Sí, también he disfrutado el disco en este sentido. También es el segundo disco que hago viviendo completamente de esto. Por fin puedo trabajar de lo que realmente me apasiona. Me siento súper agradecido. Tengo mucha suerte. Ya veremos hasta cuándo dura, pero ahora mismo esto está pasando. 

Como se suele decir, te lo has trabajado. 
No estoy demasiado de acuerdo con esta idea. Hay muchos músicos que cuando las cosas les empiezan a ir bien se llenan la boca con esto de que “me lo merezco porque me lo he currado”. No. Todo el mundo se lo curro mucho. Yo también, evidentemente, pero no me lo merezco más que otro, simplemente he tenido más suerte. 

¿No todo esfuerzo tiene recompensa?
No han vendido la moto del emprendedor y del si tú quieres puedes, y no todos partimos del mismo lugar, ni todos tenemos las mismas oportunidades. Me lo he currado, pero por suerte seguramente también he estado en el momento adecuado, en el sitio adecuado, con la persona adecuada. Y del mismo modo que hoy estoy aquí, mañana puede que deje de gustar y me tenga que buscar un curro haciendo cualquier otra cosa. 

Como en casi todos tus discos, “Life Vest Under Your Seat” también tiene sus temas de crítica social como “Oclocràcia” o “Riem per no plorar”. 
De un modo u otro toda mi vida he estado implicado y sí, en todos mis discos hay dos, tres o cuatro canciones de temática más social. “Riem per no plorar” tiene un mensaje más ecológico, porque si no hacemos nada, esto se va a la mierda. Desde una perspectiva más social había muchos temas de los que quería hablar, tantos, que si los juntaba en una lista, salía una letra. Fue así como surgió “Oclocràcia”. Y en este sentido aún hay otro tema más, que es diu “Quina sort”, que ha generado un poco de polémica en Twitter. 

¿Por qué?
Hablo del Rey, el poder judicial… Empieza con la cacerolada al discurso de Rey del 3 de octubre. Es un tema que hice el día que fuimos a tocar a la cárcel Modelo de Barcelona por lo del “No callarem”, porque cuando pensábamos que este Estado ya no podía sorprendernos más, empiezan a encarcelar a gente por cantar cosas en sus canciones. Un tema en el que, recuperando el espíritu de Estanislau Verdet, lo exagero todo mucho, porque si no se puede hablar del Rey en una canción, es el último recurso que nos queda es exagerarlo todo. Pero por si acaso no se entendía terminé la canción con el famoso chiste. 

¿Cuál?
¿Cómo estáis por España? No nos podemos quejar. Qué bien. No, no nos podemos quejar. Este es el chiste. La canción ha gustado mucho, pero también ha salido algún hater. El problema es que si hay personas que critican la defensa de la libertad de expresión es que hay algo en la base que falla.  

Agenda
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
sábado 23/03/19Granollers (Barcelona)Nau B122:0012€
sábado 30/03/19TarragonaTeatret del Serrallo21:0012€
jueves 04/04/19BarcelonaApolo20:3012€
jueves 18/04/19Palma de MallorcaNovo Cafè Lisboa00:0010€
domingo 28/04/19Terrassa (Barcelona)Nova Jazz Cava00:0012€
viernes 12/04/19PeraladaCasino Peralada23:0017€
jueves 02/05/19ValenciaLoco Club21:0012€
jueves 04/04/19BarcelonaApolo20:3012€
De 04/07 hasta 06/07/19Vilanova i la Geltrú (Barcelona)Festival: VIDA FESTIVAL
Saturday 20/07/19Oristà (Osona)Festival: FESTIVAL CANTILAFONT