La culpa de este regreso, sin embargo, no la tienen ni el hambre de escenario ni los nostálgicos fans de la dupla, sino el vástago de Dolo, quien, tras toparse de casualidad con un tema de Pastora en el hilo musical del supermercado, alucinó con el talento secreto que su mamá se guardaba. “Él fue el verdadero instigador de nuestro regreso”, recuerda Dolo con orgullo materno. “Aunque estas cosas, ya se sabe, van despacio. Pasaron varios años hasta que Caïm y yo decidimos hablar de ello en serio y otros tantos hasta que comenzamos a hacer música nueva. Pero antes de lanzarla creímos que era interesante conocer el lugar en el que nuestro público se encontraba actualmente. Necesitábamos hacer una fiesta de reencuentro y ver si a la gente le apetecía seguir escuchándonos”.
“Desde fuera parece que las nuevas bandas tienen más control sobre su contenido"
Lejos de haberse olvidado de ellos, los oyentes abrazaron el anuncio de su vuelta con algarabía, ayudándoles a colgar incluso el cartel de “todo vendido” en alguna que otra de sus futuras fechas. También lo celebraron sus amistades en la música, que respondieron positivamente a la llamada para unirse a este recopilatorio colaborativo. Desde Santi Balmes hasta Marc Parrot, pasando por Ladilla Rusa, Pedro Guerra o Macaco, responsable en su día de que las maquetas de Pastora llegaran a oídos de una multinacional. “Nosotros nunca habíamos hecho colaboraciones en nuestros discos, aunque sí habíamos trabajado para otros artistas. Ahora les tocaba a ellos devolvernos el favor. Están todos los que tienen que estar, pero también hay grandes ausencias que por agenda no han podido sumarse”.
“La que más nos costó de colocar fue ‘Lola’”, continúa contándonos sobre los temas escogidos para el disco. “Todos nos decían que no se atrevían a versionarla”. Y es que la sombra de este célebre tema, aun hoy, es alargada. “Pensamos hasta en cedérsela a algún artista varón y darle como un giro a la letra, poniendo el foco en los personajes de Javier y Manuel, pero al final nos decantamos por dársela a María Peláe, y bien que hicimos. Es increíble lo que ha hecho con la canción, la ha hecho directamente suya”. El fenómeno “Lola” les hizo saborear las mieles de la viralidad, antes incluso de que entendiésemos del todo este irritante concepto. “Fueron años bastante extraños, de escucharnos en todas partes y de dar conciertos en sitios rarísimos, como plazas mayores o el Parque Warner, incluso. Venía a vernos gente que nunca nos había escuchado más allá de esa canción, así que lo que hacíamos era tocarla al principio y disfrutar del resto del bolo con los que realmente sí nos seguían”.
Eso sí, Dolo confiesa que, pese a todo, nunca le cogió manía a “Lola”. “Creo que la canción gustó, más allá del estribillo y su ritmo pegadizo, porque en aquel momento todavía no había tías en España que cantaran desde esa perspectiva. Por supuesto, no nació de un momento buscado. Nadie hace nunca un tema empoderador intencionadamente. Lo hice porque era lo que el cuerpo me pedía en ese momento. Estaba cansada de escuchar canciones de amor escritas desde la lástima. ¡Qué depresión!”.
Este comeback también les ha permitido escrutar su negociado con ojos veteranos, ajenos a toxicidades y avisados de quién se queda ahora la manteca. “Desde fuera parece que las nuevas bandas tienen más control sobre su contenido y sobre su presencia pública, claro que no sé hasta qué punto es oro todo lo que reluce. Cuando nosotros fichamos por Sony tuvimos muchas comodidades y nos sentíamos en una nube. Imagínate, que una empresa así invierta en ti como talento emergente y te otorgue el tiempo necesario para que te centres simplemente en hacer música. Pero también, de repente, nos dábamos de bruces con acuerdos y compromisos que no habíamos aceptado de forma directa. La industria ha cambiado, pero menos de lo que creemos”.
Siempre vibrando en una frecuencia muy suya, veinticinco años atrás Pastora caminaron para que, en muchos sentidos, otras bandas pudiesen transitar con naturalidad ese estrecho sendero que aúna el mestizaje y la mezcla desacomplejada de estilos. “Pastora fue un reflejo muy puro del lugar artístico del que cada uno de nosotros provenía”, dice. “A mí, por un lado, me flipaba el trip-hop y era megafan en aquella época de bandas como Portishead, GusGus o Everything But The Girl, pero por otro también me apasionaba la música de cantautor. Y a Pauet y Caïm, siendo hijos de quien son, ni te cuento. Además, yo también soy hija de inmigrantes andaluces y me he criado escuchando flamenco puro en casa, así que terminar haciendo un tipo de música en el que cuadrasen todas estas influencias, tan locas y dispares, fue natural para nosotros. Simplemente sonábamos a todo lo que éramos”.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.