Conscientes del momento que les toca vivir los murcianos Nunatak han pasado a la acción. Han roto su techo, su cielo, y con las piezas han montado la portada de Nunatak y el tiempo de los valientes” (Warner, 18). Después del grito viene la audacia.

“Somos como una película de sábado por la tarde de los noventa. Buscas la superproducción en la que empiezas pasándolo mal, pero que al final terminas arriba con un gran final”.

El tópico del tercer disco se cumple en Nunatak Después de andar con el deadline siempre pisándole los talones, de mantener ese pulso infinito con el tiempo de grabación, tenían claro que era el momento de madurar las canciones en el estudio. Porque sí, porque es en ese tiempo y en ese lugar donde se toman las decisiones valientes. “Está claro que es el disco que más tranquilos hemos hecho y al que hemos dedicado más tiempo a madurar el sonido de cada canción. En comparación con los dos anteriores que tuvimos un par de meses para todo el proceso, en este hemos empleado más del doble”. Y más teniendo en cuenta que este álbum se empezó a gestar inmediatamente terminado su predecesor. En estos dos años Nunatak han definido su hoja de estilo, la intención de sus canciones y han movido piezas en su sonido. Uno de estos movimientos, no exento de debate en el seno de la banda, ha sido el tratamiento de esos mantras marca de la casa, que ahora suenan con más rotundidad, al unísono, un concepto que rompe con ese espíritu melódico armonizador en aras de “La semilla del mantra viene ya del disco anterior, del tema “Principio y fin”, en la que probamos a introducir un mensaje concreto en la canción y repetirlo. Nos gustó como quedó y en este disco lo hemos explotado más”. Se refieren a cortes como “Romper el cielo”, que fue el primer single del disco, “Aún respira” y “Disonancia perfecta”, uno de nuestros temas favoritos del álbum.

Todos coinciden que fue el álbum “The Hope Six Demolition Project” de PJ Harvey el que les iluminó el camino en este ejercicio y sobre todo una actuación de la británica en el Bime de Bilbao en 2016. “Estilísticamente PJ Harvey no tiene nada que ver con nosotros, pero técnicamente ese disco y ese directo del Bime nos puso en la pista de cómo hacer las cosas”. La fuerza de esos coros al unísono tiene que estar respaldada por un texto, por una expresión contundente en fondo y forma. En este sentido Nunatak siempre se han declarado modestos con sus letras. “No nos importa reconocer que hasta ahora las letras de Nunatak han estado un escalón por debajo de la música. Y que en este disco hemos conseguido dar un salto de calidad en los textos que son más claros y directos”. Y así, en las canciones de Nunatak y el tiempo de los valientes”, esa estructura cinematográfica de introducción, nudo y desenlace está más definida. Gonzalo es coguionista junto a Adrián y así lo define. “Somos como una película de sábado por la tarde de los noventa. Buscas la superproducción en la que empiezas pasándolo mal pero que al final terminas arriba con un gran final”.

La primera sensación que uno tiene conforme arranca el álbum y suena “Bestias sedientas” es que el tono ha cambiado, de la espiritualidad han pasado al activismo, por un lado han querido romper muros –el de Trump vino después-, pero por otro construirlos creando un sonido por capas también novedoso en Nunatak. Una atmósfera respetuosa en la mayoría de los casos con ese folk expansivo original salvo “El espejismo”, una licencia para distender después de tantas horas en el estudio y con el que cerrar el disco y quién sabe si abrir otra puerta.