Moneda a moneda, la selección resulta cuanto menos fascinante. En el que ya es su cuarto disco en solitario, Lidia Damunt repasa sin temor alguno el cancionero popular de diez artistas del todo inesperadas. De Lola Flores a Julieta Venegas, Mari Trini, Rocío Jurado o La Niña de los Peines, siendo además la mejor de las excusas para pasarse definitivamente a la autoedición con la creación de Tormina Records, que dirige.

Imprevisible como pocas, Lidia Damunt escribe un nuevo capítulo de su carrera en solitario, y una vez más consigue sorprendernos. Tras el giro de guión que ya supuso su encuentro con Hidrogenesse, productores de “Vigila el fuego” (Austrohúngaro, 2012), la mujer orquesta del Mar Menor publica ahora un álbum en el que bucea en el repertorio de diez artistas femeninas del todo dispares, nombres imponentes como Violeta Parra, Lola Flores o Julieta Venegas. Así nace “Gramola”, su particular disco de versiones: “A finales de 2012 me surgió la oportunidad de hacer un concierto de versiones en un centro para gente con problemas mentales. Me junté con una amiga que canta e hicimos una cover band para la ocasión, Rita Bengala. Preparamos un montón de canciones de éxito, desde ‘Be my baby’ hasta ‘California Dreaming’. Fue una experiencia extraña pero muy divertida. Después me quedé con ganas de seguir haciendo versiones”.

En total, son diez las canciones que la murciana ha elegido para llevarse a su terreno: “tenían que ser canciones que me gustaran pero que fueran conocidas, me interesa ese momento en el que la persona está recordando la canción original”. Todo ello, por supuesto, no sin ciertas complicaciones: “todas me parecieron difíciles, pero la artista que más me costó versionar fue Violeta Parra. Ella tiene un universo musical propio, no sigue las reglas de los demás, sus canciones se dicen ‘así’ (como ellas las dice) o no se dicen”.

Desde Malmö, Suecia, donde reside, Damunt aprovecha la circunstancia para lanzarse definitivamente a la autoedición, siendo “Gramola” la primera referencia de Tormina Records, sello con el que además lanza en España el debut de los suecos Feathered Arms. Una nueva aventura que se toma con calma: “la idea de autoeditarme ya estaba ahí, pero ha sido el hecho de plantearme sacar música de otra gente lo que me ha empujado a hacerlo. Es como lo de cocinar para una sola, que no dan ganas. Iré sacando cosas tranquilamente, mis discos y también de otros artistas y grupos”.