En cinco años las cosas pueden cambiar mucho. Gente que viene, gente que se va y gente que ojalá nunca se fuera. Desde 1998 no teníamos canciones nuevas de Chan Marshall, voz y alma de Cat Power. Y puede que “You´re Free” (Everlasting, 03) no sea su mejor disco, pero sus canciones siguen reconfortando corazones como una buena manta y una taza de té en estos días de invierno.

Decía Jacinto Benavente que “si la gente oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos”. A Cat Power nos hemos cansado ya de llamarla loca, desequilibrada y cosas por el estilo sin darnos cuenta de que lo suyo es puro teatro. Y que nadie me malinterprete. Las canciones de Cat Power están grabadas a fuego en los más oscuros rincones de mi memoria, pero el enfrentamiento cara a cara con la señorita Chan Marshall revela que actuar a veces es divertido. Sobre todo cuando cada día cinco o seis periodistas te hacen las mismas preguntas. Confiesa que disfruta con la labor promocional: “desde hace poco, porque ya sé que no hay razón para que me calle sobre los problemas con la guerra y todo. Creo que es una oportunidad perfecta para ayudar a los entrevistadores y otras personas para hablar de ello, y expresarselo a los jovenes que van a leerlo”.

”Hay canciones en este disco que alguna gente cree que no debería haber incluido”

A la vez se contradice achacando el silencio de cuatro años que separa a “Moon Pix” del recien estrenado “You´re Free” a que: “no quería hacer un disco, porque entonces hay que hacer entrevistas, responder preguntas, tener en cuentas las expectativas de la gente”. Apuesto mi colección de discos de Smog a que, de pequeña, el juego favorito de Cat Power era el escondite, porque durante toda la entrevista jugamos al ratón y al gato mientras ella se tapaba con su larga melena, estallaba en carcajadas, hablaba de signos del zodíaco o jugaba a sonrojar a este pobre escriba. “Grabé un disco y no quería sacarlo”. Con material para cuatro discos, Cat Power apartó esas canciones y nos regalo esa maravilla que es “The Covers Records”, disco de versiones en las que lleva a su terreno a The Rolling Stones, Bob Dylan, The Velvet Underground o Moby Grape. Las primeras canciones nuevas de Cat Power en cuatro años se alejan del sonido esquizoide de sus primeros discos, y atenúa las aristas con un trabajo de estudio más profesional y menos lo-fi. Más variado que “Moon Pix”, aún su mejor obra, y menos minimal que “The Covers Record”, “You´re Free” podría jugar en ligas mayores si tuviese la oportunidad. “Hay canciones en este disco que alguna gente cree que no debería haber incluido. Y sabía que eso iba a pasar con otras canciones. He hecho este disco de la misma manera que voy a hacer los próximos, de forma que sean más digeribles para el oyente”. Mucho se ha hablado de la presencia tras los controles de Adam Kasper, productor afincado en el mainstream que ha trabajado para Pearl Jam o Foo Fighters. “A mí también me sorprende. Es alguien que me dijo que me ayudaría gratis. A él le encanta mi música. Necesito una persona técnica para ayudarme porque no sé cómo manejar los botones”. De la presencia de Dave Grohl y Eddie Vedder prefiere no hablar porque “cuando estás hablando del colectivo mainstream estás hablando del consciente y del inconsciente colectivo que todos tenemos”. Suerte que no le pregunté por Bill Callahan (Smog). “Todos somos parecidos y las cosas de las que yo hablo en las canciones son las cosas que todos estamos pensando en nuestras vidas. A todo el mundo, a la gente en la jungla, les gusta la música también y el arte”. ¿Por eso el disco se llama “You´re Free”? “Porque quería tener una imagen, algo como un lenguaje, un color, una sensibilidad, un tono, un sonido. Algo así. Es difícil traducir eso a una gramática, o a letras. Así que lo único que era posible era ´You´re Free´”. Confirmado. Con Chan Marshall no queda más que dejarse llevar adonde sus conclusiones quieran. “Estoy sorprendida de que tú creas que mi música afecta a la gente, porque no lo hace. Si lo hace dejaré de tocar música”. ¿Estás segura? “Pero eso es porque ellos mismos se ven reflejados”. Nadie convencerá a Chan Marshall de que es alguien importante para un puñado de personas que sienten como su corazón se encoge cuando empuña una guitarra y abre la boca. “Un amigo mío me regaló una guitarra cuando tenía dieciocho años y si él me hubiera dado una pizarra posiblemente estaría haciendo algo con una pizarra. Es como soltar todo lo que tienes en mente”. Desde aquí, gracias a ese amigo anónimo.