A nadie se le escapa que hay mucha ilusión y expectativas depositadas en “Techarí” (Diquela/Pias), el tercer largo de Ojos de Brujo. Las grandes críticas cosechadas a lo largo y ancho del planeta dan para pronosticar que con éste arrasan. Si mi bola no falla lo harán o al menos eso es lo que se desprende de un disco maduro y sólido como pocos se han hecho en este país.

“Aquí no hay jefes ni fundadores somos un colectivo que se autogestiona y nadie es más que nadie…”. Toda una declaración de principios que condiciona de entrada mi encuentro con la banda. Y todo por culpa de una frase que les ha sentado como un tiro. Se me ha ocurrido traerles la entrevista que publicó el pasado mes la revista Batonga y al leer que su autor nombra a su anterior bajista, Juanlu, como fundador de Ojos de Brujo se mosquean mucho. Su marcha acarreó serios problemas legales al grupo y eso ha dejado una herida abierta que aún no ha cicatrizado del todo. Además, es cierto que Juanlu estaba en ese núcleo inicial, pero no era el único. También estuvieron ahí Dani (Macaco), Muñeco (Amparanoia) o Beto sin que se les hayan colgado medallas por ello. Y es que ha llovido mucho desde “Vengue”, su primer álbum, un disco que visto desde la perspectiva actual queda muy lejos, tanto que podríamos llegar a pensar que jamás existió, que ahora estamos ante el segundo trabajo de Ojos de Brujo y no el tercero.

“Estamos aquí para, como dicen los ingleses ´play´, para jugar”

(Ramón Giménez, guitarra) “´Vengue´ fue una circunstancia. Nos reuníamos para tocar por tocar y a partir de ahí surgió la oportunidad de grabar ese disco, pero lo que está claro es que lo que dio aire a Ojos de Brujo fue ´Barí´. Fue lo que realmente nos conformó como banda porque al principio éramos más una especie de proyecto de colaboraciones, así que es verdad que podemos decir que nuestro disco, disco es ´Barí…´. (Marina ´La Canillas´, cantante) “De todas formas yo tampoco lo veo así del todo, porque aunque es cierto que yo ahora ´Vengue´ no me lo puedo ni escuchar, sí veo que en ese primer trabajo hay un montón de temas de Ramón de cuando tenía quince años y mogollón de ideas muy cuajadas y muy concretas porque fue él quien trajo el flamenco al grupo. Si piensas que en ese disco están ‘Nada en la nevera’ o ´Tahitá´ te darás cuenta de que ahí ya está la semilla conceptual de lo que es Ojos de Brujo. Ahora bien, para mí el segundo disco fue el de la configuración de la banda. Es la primera experiencia más colectiva, pero que conste que ´Vengue´ también tiene nuestra semilla”. La suya es una experiencia colectiva que se ha hecho adulta tras una gira de casi tres años por medio mundo. El listado de sitios en los que han tocado le quitaría el hipo a cualquiera, sobre todo tratándose de una banda española que se lo guisa y se lo come todo: Europa, Asia, Estados Unidos, Sudamérica, Canadá…

“Entre nueve personas ocurren muchas cosas y eso no se puede premeditar, es imposible”

“Barí” les ha abierto muchas puertas y eso supongo que les habrá generado cierta presión a la hora de enfrentarse a la grabación de un nuevo disco… (Dj Panko) “Más que presión lo que ha habido en este disco es mucho de todos y ese cariño especial, ya sea para unos el primero, el segundo o el tercero, ha hecho que reconduzcamos esa misma presión de una forma muy natural. Es un disco que queremos mucho porque ha surgido de la unidad de todos y eso se nota…”. (Marina) “Justo; este disco es todos juntos diciendo ´pa´lante´ frente al pressing que teníamos por todos lados”. (Dj Panko) “En ese aspecto podría ser hasta el primero”. (Ramón) “A mí me gustaría destacar que ha habido una impermeabilidad artística por parte de la banda que nos ha aislado de todo. Seguro que si hubiéramos mirado con lupa lo que era ´Barí´ y hubiéramos dicho: ´bueno, ¿ahora qué tenemos que hacer?´, ese hubiera sido realmente el error, el hacer lo que los demás esperan que vas a hacer. Yo creo que el meternos en nuestra burbuja mirándonos tan sólo a nosotros mismos, pase lo que pase, ha sido la clave de este trabajo. Lo que sí tienen en común los tres discos es esa vocación por investigar. Estamos aquí para, como dicen los ingleses ´play´, para jugar… eso es lo que no debemos perder”. Pues fruto de tanto jugueteo les ha salido un disco que va más allá de donde lo dejaron con “Barí”. Un salto en todos los sentidos, pero sobre todo un salto en la consecución de un sonido rocoso, sólido, pleno, aposentado aún más en guitarras y percusiones y con detalles que precisan de varias escuchas. Un disco que gana en solera a cada nueva escucha… (Xavi Turull, cajón y percusiones) “Esto mismo es lo que nos está diciendo la gente más cercana que lo ha escuchado. Nos dicen: ´joder cada vez me sorprende más´”. (Marina) “A mí con este disco me ha pasado algo que no me había pasado con los otros dos: que cuando lo tuvimos no me cansé de escucharlo, y mira que normalmente oírte a ti mismo, pues como que no. Pero es que este me gusta entero y me lo pongo y me lo pongo y cada vez me entusiasmo…”. (Ramón) “Que sea todavía mucho más compacto es gracias a que nos conocemos mucho más entre todos. A mí me pasa. Estoy en casa sacando unas cosillas y pienso en la cara de los demás y si les va a molar o no. Vaya, que hay complicidad entre nosotros, un código que manejamos porque pasamos más tiempo juntos que con nuestras familias y eso se nota”. (Dj Panko) “En cuanto al sonido, lo que yo quería decir es que a diferencia de ´Barí´ se ha conseguido un sonido muy especial que a veces puede recordar al rock en cuanto a graves, lo que tú decías de roca. Aunque tampoco se ha perdido la sutileza del flamenco, porque hay un trabajo de guitarras muy bueno, ni tampoco la sutileza de las percusiones. Por eso ha quedado un sonido muy compacto”. (Marina) “Y no ha sido que lo hayamos encontrado por casualidad, sino que ha sido a base de comerse la bola…”. Es, por tanto, un sonido buscado, pero que se sustenta más que nunca en el flamenco, lo que ha dado pie a que consideremos el nuevo trabajo del grupo como el de mayor vocación internacional, un disco adecuado para quienes no escuchan flamenco habitualmente. (Xavi) “Sí, pero no ha habido una premeditación”. (Marina) “Nosotros somos personas, somos cambiantes y además nos influimos los unos a los otros y que nos apeteciera meternos algo más en el flamenco es normal. Las horas de hotel o en los aeropuertos, las hemos matado con flamenco porque nos gusta y somos aficionados. Es lo que siempre hemos hecho, ni más ni menos. Pero si escuchas el disco atentamente creo que con el tiempo acabas apreciando que también hay mucho funky, mucho más latin y más reggae y más scratch. Yo, hasta que no nos lo han dicho desde fuera, no era consciente de que fuera un disco más flamenco, porque no hay ningún tema en el disco que sea instrumentación puramente flamenca, ni uno. Todos se combinan con cosas. Vaya, que en cada uno ocurre una locura, como siempre ha ocurrido en las de Ojos de Brujo. Cuando para hacer una canción compartes ideas entre nueve personas ocurren muchas cosas y eso no se puede premeditar, es imposible. Ni nosotros sabíamos como iba a terminar”. Pero, ¡basta ya de masajes! Por lo escrito hasta ahora, parece que el mundo de Ojos de Brujo sea un paraíso idílico en el que no caben las fricciones, un lugar imposible en el que todo se decide al unísono y de forma ágil. Sólo que eso está muy lejos de la auténtica realidad. Cualquier lector que haya tenido experiencias en un colectivo sabrá que las cosas no suelen funcionar así, que nunca son así de sencillas. (Marina) “De todas formas, no estaría metida en esto si no funcionáramos así y lo viviéramos de esta forma. Estoy aprendiendo a escuchar, estoy aprendiendo a respetar, estamos todos aprendiendo y enseñando y un día puede ser que a se me vaya la bola y otro día a otro, pero eso es vivir y compartir. Ser un colectivo es eso, lo que no significa que todo sea bonito o sencillo. Quiere decir que, venga lo que venga, nos lo vamos a comer todos y si tardamos cuatro horas en digerirlo, pues tardamos cuatro horas, pero el peso será más ligero. La responsabilidad de comparte y no recae sobre los hombros de una única persona. De esta forma no tiene miedo a enfrentarte a los retos, por eso yo no he sentido vértigo con Ojos de Brujo, porque sé que somos lo que somos y que todo lo hacemos de la mano, lo que me da tranquilidad y fuerza”. Entrando en el terreno de lo concreto, que es el que al fin y al cabo más puede interesar a los lectores que tengan ya en sus manos su último disco, me intereso por saber cuáles han sido los temas más sencillos de salir y cuáles los más complicados… (Ramón) “Yo creo que el más fácil ´Color´, sobre todo porque es el que lleva con nosotros más tiempo…”. (Xavi) “Diría que ´Respira´ también salió muy fácil”. (Marina) “Y ´Sultanas´”. (Max) “En el otro extremo ´Todo tiende´, con la que ¡nos peleamos!… no había forma de que nos convenciera”. ¿Hay algo que haya quedado fuera? (Marina) “A mí se me ha quedado la espina de que en el disco no haya un tema con el lenguaje más hip hop en la línea de ´El confort no reconforta´”. (Maxwell Wright, percusiones) “Es cierto que al final ha quedado poco hiphopero, ha quedado más descompensado en ese sentido”. Por último, y como de las colaboraciones ya hablamos en otro apartado, no me gustaría acabar la entrevista sin hacer mención a unas letras que presentan un mayor calado emocional que el desarrollado antes… (Marina) “Es verdad, en este disco hay algo, que no sé por qué me ha salido ahora, y es que he sido capaz de plasmar en una canción un contenido emocional muy grande. Por ejemplo, al hacer ´Corre Lola´… lo estábamos grabando y el Ramón no era capaz de continuar porque rompía a llorar y a mí me pasaba igual. Vaya, que lo pasamos fatal, pero es que es una vivencia de verdad. Esa es la realidad, eso pasa y que cada uno lo digiera como pueda. Luego ´Rumalí´ es un tema como más espiritual. Ahí están los que están detrás de nosotros protegiéndonos y además están ahí adrede, porque los he puesto yo para que nos defiendan (risas). (Ramón) “Cuando Marina escribe una letra, te la explica. Y en este disco hay algunas que, cuando me las explicaba, me quedaba hecho polvo, pero eso es lo bonito, que las comparte. A veces incluso han surgido de debates nuestros…”. (Marina) “Por ejemplo ´Silencio´ es el resultado de una discusión con Ramón sobre la pérdida o no pérdida de inocencia… Ramón quería convencerme de que la inocencia no se pierde y yo creo que se pierden trozos muy importantes y cada uno sabe en qué fases de su
vida ha perdido una gran dosis de inocencia, lo cual no quiere decir que luego no puedas recuperar la ilusión, pero la inocencia se pierde…”
. (Ramón) “No, si ya lo he entendido… (risas). (Marina) “Otro tema que, por ejemplo, para mí fue muy bonito es ´Nana´, que sucedió en una época que estaba con unas amigas y nos íbamos al Empordà y fue rollo onírico total, en plena naturaleza. Estaba como pletórica grabando con mi maquinita nueva… y pensé ´hay que hacer una nana para los niños´. Yo no tengo, pero voy a hacerlo para los hijos de las amigas, porque había varias que iban a tenerlo. Pasé una noche que ni lo sabes… Cada canción tienen su cosa”.