TU CHICA TE DEJA DESPUÉS DE TANTO TIEMPO Y TÚ TE HUNDES. TU CHICO SE VA CON OTRA, UN POCO MÁS GUAPA UN POCO MÁS TONTA Y TE ENCIERRAS EN CASA. PERO ¿QUÉ PASARÍA SI, CONTROLANDO LA EMOCIÓN, CONFÍAS EN EL PODER DEL POP Y DE LA COTIDIANEIDAD?. QUIZÁ PODRÍAS ENCONTRAR UN HUECO PARA SONREÍR Y HACER QUE ESA LAGRIMILLA PESARA MENOS. LOS CHICOS DE LA CASA AZUL TIENEN ALGO QUE DECIR SOBRE ESTO.

“La mayoría de las veces componer canciones es una forma muy grata de huir de la realidad. Hablar de profundo dolor desde un prisma de aparente felicidad y elevado optimismo es muy reconfortante y altamente curativo. Cubrir la tristeza de sueños y de ilusiones, hace que muchas veces pueda llegar a desaparecer. Es el poder de la imaginación”. De eso es de lo que anda sobrado su mini-Lp “El Sonido Efervescente de…” (Elefant, 00). Lo mires por donde lo mires (críticos, no frunzáis el ceño) el disco más sencillo y emocionante publicado en este país desde que Family se convirtieron en paradigma. Y eso hablando únicamente de amor. “El amor en todas sus vertientes es el motor de nuestros actos. El amor y el no-amor (el odio) mueven el mundo. Eso es una verdad incuestionable. Todas las letras del disco son autobiográficas. Todas están cargadas de sentimientos muy reales. Y está bien expresarlos de forma directa”.

” La época infantil es la más cargada de emociones fuertes, de sencillez. Sentimientos instantáneos que se pierden con los años”

La fórmula utilizada para conseguirlo es una suerte de tecno-pop vitaminado y de elevada carga emocional. Sin ir más lejos, la canción escondida que cierra el disco y homenajea a todos aquellos capaces de emocionarse con el grupo es una pequeña maravilla que bebe de Beatles, Burt Bacharach y Serge Gainsbourg hasta desarmarnos. Mientras, la utilización del lenguaje se convierte en fundamental, a medio camino entre la sencillez del mundo infantil y el trasfondo triste del mundo adulto. “Me hace feliz cómo tratas el tema. Muchas veces el mantener una actitud o emplear un lenguaje supuestamente infantil quita credibilidad a las personas. Resulta que cada etapa de la vida tiene unas normas no escritas en ningún sitio que se deben seguir. Cada etapa tiene una actitud estándar a la que amoldarse. Y contra eso se rebela La Casa Azul. La época infantil es la más cargada de emociones fuertes, de sencillez. Sentimientos instantáneos que se pierden con los años. Hay que reivindicar esos valores. ¿Por qué es tan difícil asumir la madurez? Muchas veces creo que por esa especie de auto-obligación de adaptarse a esas normas no escritas y pre-establecidas. Es una estupidez negar lo infantil en nuestros actos”. Si alguien no entendía qué era eso del pop naif, sutil y de sonrisa dibujada, el debut discográfico de La Casa Azul le bastará para darse cuenta de que, en el fondo, siempre ha formado parte de nuestras vidas. Una estimulación de esa otra parte de sentimientos que no solemos mostrar porque ya todos somos muy mayores y muy serios.