“Todos nosotros buscamos salir de nosotros mismos y hacer algo diferente”
Entrevistas / Blood Quartet

“Todos nosotros buscamos salir de nosotros mismos y hacer algo diferente”

Marcos Gendre — hace 9 meses
Fotógrafo — Sergi Escribano

Una hora con Blood Quartet es una experiencia que debería vivir todo el que quiera enfocar con oídos renovados la intensidad del proceso creativo. Su libertad. Su lucha contra los consensos establecidos. Sobre todo ello y su último álbum, el fabuloso “Until My Darkness Goes” (Feeding Tube/Gandula/Moorworks, 18), nos hablan Mark, Kike y Lluis, tres de las cuatro patas que mueven a esta criatura de mordedura visceral y mirada oceánica.

Dentro de vuestro enfoque altamente experimental, ¿en qué punto sabéis cuál el es camino correcto o el autodescubrimiento que os lleva a un fin?
(Mark) Nuestro primer disco fue más una colección de temas desde el principio hasta el final, pero siempre sacamos las piezas desde la improvisación. Para nosotros, es importante crear una estructura a través de la que poder improvisar.

(Kike) Para nosotros, la improvisación es una manera de crear. Es un revulsivo porque ahora ya tenemos unas piezas, unos temas. Nos reinterpretamos. Eso que quiere decir, ¿que improvisamos? Pues hay cosas que sí y cosas que no. Y esa es la magia de cada vez que nos puedan venir a ver en directo, que puede sonar diferente. Hacer este último disco nos ha llevado más trabajo, exigencia y dedicación.

En este sentido, y tal como hablaba hace un año con Jaime Pantaleón, me da la impresión de que sois un grupo que tenéis más el concepto de una banda free jazz que de una formación rock.
(Mark) Es que llevamos todas esas cosas en nuestro interior. Uno de los caminos de los que yo provengo es el free jazz.

(Kike) Quien nos ha metido en todo este tobogán creativo es Mark. Él lo lleva dentro. Es su manera de comunicarse. El resto provenimos más del hardcore o del post-hardcore, el noise… Para nosotros aprender ha sido una aventura. Hemos conectado con toda una línea musical que no es solo jazz, también no wave. Muchas cosas. Es una ruptura de esquemas. ¿Que cómo lo conectamos? Creo que ahí hay un espíritu muy punk de querer romper, sorprender, conectar con la gente. Es mi opinión subjetiva.

Lluís, en tu trabajo con la expresión eléctrica, ¿hasta qué punto sigues ese lema nacido de lo que le dijo Miles Davis a John McLaughing en “In A Silent Way” sobre tocar como si no supieras tocar la guitarra?
(Lluís) En mi forma de tocar soy muy libre. Siempre. Toco de manera muy intuitiva e instintiva. La idea central es buscar la libertad total. Mis influencias podrían ir desde Compay Segundo a James Blood Ulmer. Soy nacido a finales de los setenta. Mi influencia es más rockera, del hardcore, el grunge, del indie. Mi manera de componer siempre se basa en hacerlo de la manera expresiva más libre.

“Lo bueno del directo es que no preparamos lo que vamos a hacer en cada momento”

Vuestro directo desprende litros de energía. ¿Cómo funciona vuestra metodología en vivo, en cómo tiene que sonar el disco, o al revés?
(Lluís) Somos una banda de directo en el sentido de que cuando tocamos nos basamos mucho en dialogar entre nosotros. Y ese diálogo a veces nos lleva a caminos que derivan en un tema, y en otras quedan en nada, en divertimento. Lo bueno del directo es que no preparamos lo que vamos a hacer en cada momento. Las cosas que surgen en lo que hacemos proviene de lo que estemos consumiendo en ese momento. No sé, vida, lectura, películas… Al final van saliendo todas esas influencias y creas ese diálogo. En directo es exactamente lo mismo, con la diferencia de que creas un estímulo que llega al público. Intentamos que cada directo tenga su propia vida, más allá de lo que es el disco. Es hacer lo que el público nos da y devolvérselo también.

Sobre lo que comentas de las influencias que van más allá de la música, tanto literarias como cinematográficas, cuando os escucho siento un punto muy visual que va más allá de la música instrumental, de la música más libre en su forma. En este sentido, ¿qué clase de influencias externas estuvieron planeando en la composición de vuestro último álbum?
(Lluís) En mi caso, lo que tenía en la cabeza provenía de todo este rollo de la independencia y toda esta cosa de las banderas… Yo no me siento parte de ninguna bandera ni, sobre todo, de ningún político que me represente. Me gustaría sentirme de algún lugar, y en ese sentido me he preguntado cómo me siento hoy en día. Lo que he querido hacer es buscar mis raíces en relación a la naturaleza. Lo que sí me siento es muy mediterráneo. Este último año he estado muy en contacto con el mar. Por un lado, ese aparente vacío que tiene el mar y la frialdad que te desprende, que te hace sentir sumergido. Te hace sentir que la vida es mucho más de lo que percibimos en el día a día. Hay mucha más vida.

(Mark) Es una mezcla de temas que, simplemente, surgieron en ese periodo tiempo. Y eso es muy interesante porque ha salido algo muy integral. Muy heterodoxo, pero con algo interno que le da unidad, aunque nosotros tampoco sabemos qué es.

(Kike) Todos nosotros buscamos salir de nosotros mismos y hacer algo completamente diferente. Un esfuerzo en el que hemos desestimado muchas piezas, muchas posibles canciones porque no tenían el nivel o no nos motivaban. Somos muy exigentes con nosotros mismos, con descubrir, con escarbar, como Lluís con su guitarra. Por mi parte, he dado un paso mucho más grande con la electrónica, con las bases. Candid ha ido mucho más lejos en las voces. Es como salir del tablero que tenemos definido e ir más allá. Creo que lo guay de este grupo es que cada canción es como una película. Muchas de mis referencias son bandas sonoras, como meterme en un mundo imaginario de ciencia ficción.

¿De dónde surge esa dirección hacia la electrónica, hacia esas bases?
(Kike) Quería hacer algo diferente, que es algo que se respira en el disco, que le da aire. Intento buscar un espacio incluso más definido, lo que permite la sonoridad del sintetizador, de los pedales.

“Al principio tocar juntos fue durillo, en el buen sentido de la palabra”

En “Velvet Love” y varios cortes de “Dark Energy” se denotan formas ajenas al mundo del rock como el haiku japonés. ¿Hasta dónde llega vuestro interés en la sensibilidad más oriental, incluso india, ajena a la occidental?
(Lluís) Lo hablaba el otro día con Mau, de Esperit!… de crear la guitarra-sitar. Esa guitarra insistente en un sonido, monocorde. Jugar con la intensidad, variar las notas. Estas otras músicas utilizan mucho ese tema monocorde.

¿Cómo habéis evolucionado a partir de trabajar con un mito de la no wave como Mark Cunningham?
(Lluís) A Mark ya lo conocíamos bien a través de lo que había hecho. Ahora sí, lo que habías escuchado antes, ahora, tocando con él, lo entiendes de otra manera. Aprendes a buscar más la pausa, integrar el silencio y a no respetar nada. También he aprendido escuchando a los demás, interaccionando más, al tocar con Mark, que hace de trompeta solista. Creamos algo entre dos instrumentos. Es diferente. Buscando el momento para desaparecer o para apoyarnos.

(Kike) Aparte de estar totalmente de acuerdo con lo que dice Lluís, para mí es una maravilla. Es un puto lujo. Sobre todo porque sigo aprendiendo. Y aún me queda mucho por aprender de Mark. Hay muchas más maneras de pensar que estas cosas reprogramadas de tocar con grupos en los que compones de una manera, a partir de un concepto de canción. Al principio tocar juntos fue durillo, en el buen sentido de la palabra. Era complicado porque teníamos que estar superconcentrados, supermetidos. No sabíamos por dónde podía ir Mark. Y claro, te lo juegas todo delante del público. Para mí es una maravilla. Un placer.

Por cierto, en “Stress Of Her Regard” la forma de cantar de Càndid me recuerda a Damo Suzuki con Can.
(Mark) Càndid no es aficionado de Can, otros lo comparan con otras cosas, pero sí tiene algo de Can. Son cosas que salen.

(Kike) Lo que he visto es que Càndid ha profundizado más en su interior y se ha desnudado más. Al final, en canciones como “Until My Darkness Goes” habla de un tema muy personal suyo. Él ha querido escarbar en sus sentimientos. Liberarse. Para nosotros algo muy importante es que la creación sea un ritual, tanto la música como el concierto. Buscar el ritual, que tenga algo mágico, misterioso. Y creo que Càndid lo ha conseguido con sus letras.

” No hay una escena… están los festivales, pero una escena es necesaria para dejar constancia de lo que haces”

¿Cómo veis el estado actual de la escena barcelonesa de, llamémoslo rock experimental, y más comparándolo con aquellos mágicos ochenta de Macromassa y compañía?
(Mark) No hay una escena. Hay grupos, unos son amigos. Pero no hay una escena en la que haya varios grupos tocando en un mismo sitio. No hay nada de eso.

(Kike) Sí que hay grupos que son muy cercanos, muy amigos. Están Seward, están Gambardella, que son muy amigos. Nos hemos ido juntando porque las fuentes son estas. Tenemos una sensibilidad creativa parecida. Pero la otra cosa es que nosotros también hemos organizado eventos de carácter experimental, como The Exploding y Seismes, con gente como Ainara Legardon o Nico Roig. Hay mucha conexión entre los músicos, pero sí es cierto que una escena… ¿Qué escena hay dentro del ámbito urbano que no sea el trap? No sé.

(Mark) Una escena necesita una plataforma, pero esta no existe. Hemos hecho un gran trabajo para este disco. Hay muchos como tú que les gusta, periodistas y tal. Pero no tenemos conciertos. Creo que es precisamente porque no hay una escena… Están los festivales, pero una escena es necesaria para dejar constancia de lo que haces. Sabes que hay un público, y eso hace que crezcas.

(Kike) Falta un espacio específico dedicado a esto. Las salas de conciertos han ido a menos. Esto tiene mucho que ver con el auge de los festivales. Antes ibas a la Sidecar cualquier jueves, viernes, sábado, y era imposible que no hubiese público. Y te hablo de hace diez años. Ahora vas a cualquier concierto, excepto grupos más conocidos, y hay muy poco público. Y esto nos ha afectado a los que somos más outsiders. Molaría mucho que hubiera un espacio específico dedicado a eso, al free-jazz, post-hardcore, no wave, noise. Y con estas cuatro cosas ya tienes una base.

¿Qué nos espera el futuro con Blood Quartet?
(Mark) Lo mejor es que los discos tuvieran más salida. Seguiremos igual.

(Kike) No solo estamos enfocados en el directo y los discos, también tenemos otros proyectos que nos motivan. Una línea de trabajo con otros espectáculos, otras disciplinas. Por ejemplo, la banda sonora de la nueva película de Miguel Ángel Blanca. Es probable que hagamos la banda sonora de alguna otra película en un futuro próximo. Otra cosa que hacemos son bandas sonoras en directo de películas. Estamos súper motivados en encontrar líneas que nos incentiven.

 

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