“Me sorprende que este país siga funcionando”
Entrevistas / Angelus Apatrida

“Me sorprende que este país siga funcionando”

Rubén G. Herrera — 18-02-2021
Fotógrafo — Archivo

La trayectoria de los thrashers albaceteños Angelus Apatrida sigue su estela cuesta arriba. Su séptimo disco homónimo, engorda su sonido considerablemente, posee un tono más grave, mantiene la velocidad y pule aún más la factura final en un trabajo impecable. Y vuelven con un cabreo y una llamada a la reacción más contundentes que nunca. Repasamos la situación de la banda y este nuevo disco de título homónimo, con su cantante y guitarrista, Guillermo Izquierdo. El grupo estará presentando “Angelus Apatrida” (Century Media, 21) en Madrid el 20 de marzo en La Riviera. Entradas en Livenation y Ticketmaster.

¿Por qué, después de dos décadas en activo os habéis decidido por un álbum titulado de manera homónima?
Este disco iba a ser un EP, debido a la cantidad de giras y falta de tiempo para hacer un trabajo más sólido. Y todo viene porque llevamos veinte años tocando y girando juntos, emborrachándonos y conviviendo, así que tenía un punto de celebración, sin más. Aunque ya ves tú… Qué año nos ha tocado, para celebrar nada. Cuando vino el Apocalipsis este, todo se fue a tomar por culo. Pero este trasfondo, digamos emocional, también le daba sentido a presentarlo así.

“Cada banda necesita un álbum homónimo”, decían los alemanes Sodom. Si bien, aquí se añade el añadido fonético (“/ˈan-je-lus – a-ˈpa-tri-da/”) en el título, como una reivindicación a que pronunciemos el nombre bien. ¿Tan frecuentemente ocurre?
En realidad el problema es de los guiris, que les cuesta pronunciar “Apátrida”. No tanto por el “Angelus”. A veces nos mencionan en entrevistas, como hace poco a Mille Petrozza de Kreator y le preguntaron si conocía la escena metalera española. El hombre no era capaz de pronunciar “Apátrida”. Los anglosajones se traban tanto con eso, que parecen Antonio Ozores. Y al final la broma ha llegado lejos. Pero el trasfondo es ese punto de inflexión para la banda.

“Está demostrado que en los conciertos las medidas son seguras y que ha habido cero contagios. Incluso con casos como la subnormalidad de lo de Taburete”.

Hemos vivido, sobre todo, desde finales de verano, una etapa de desgaste importante en el sector de la cultura, los eventos, y especialmente, el sector de la música. La situación se hizo más conocida a raíz de la creación del colectivo Alerta Roja, las manifestaciones en España y países de toda Europa y América. ¿Cómo opinas que debería actuar la gente? ¿Ves esta etapa como más de moderación y reflexión, o crees que sería importante pensar en serias movilizaciones o en algún tipo de acción pública más crítica?
Es que a mí me parece que eso sería lo normal: una reacción social más unida. Pero al final el buen rollo ese del “de esta saldremos más fuertes”, el aplauso en los balcones, y ese punto de “todos a una” duró dos semanas. Y parecía un sentir común por una causa importante, no como cuando juega la selección española o cosas así. Parecía que esto iba al margen de izquierdas o derechas y que se iba a apoyar sobre todo a los médicos. Y una puta mierda. Yo además esto lo viví o lo sentí muy de cerca. Mira, mi chica es enfermera y trabaja en UCI’s y se comió de lleno todo esto. Además estuve también implicado en Alerta Roja aquí en Albacete y agradezco que la pregunta sobre el COVID tenga este matiz. Era necesario prestar este apoyo a los trabajadores de la cultura porque lo están pasando muy mal. Técnicos de sonido, backliners, montadores… Ellos están incluso peor que los músicos y no se les menciona. Pero reconozco que me dan ganas de ponerme la manta a la cabeza y pegarle fuego a algunas cosas o lo que haga falta. Necesitamos que nos escuchen, y parece que nos están escuchando; recibimos noticias esperanzadores. Pero esto no va a ser algo puntual, con un paquete de medidas para que nos callemos. Siguen pasando los meses y la situación cabrea. Pero a ver, ir “por las malas”… ¿Qué es ir por las malas? Tampoco vas hacer nada. Pues como poco, reflejar ese malestar y cabreo social, ¿no? La situación es una puta mierda, la pandemia sigue ahí, pero hay que dar caña y pensar sobre el derecho a trabajar de la gente y exigir soluciones de los gobiernos.

No sé si las medidas del Gobierno, (y se critica que han sido moderadas y tremendamente lentas en sus procesos), os habrán ayudado a sobrellevar el 2020 en el que habéis tenido que cancelar infinidad de actuaciones.
Gracias a esos apoyos hemos sobrevivido muchos meses. Y desde nuestro punto de vista, todo llegó a tiempo, hay que decirlo. Pero también vivimos en España; así que veo normal que algunas cosas no hayan ido bien. Te lo digo en serio: me sorprende que este país siga funcionando. Con las crisis que venimos arrastrando, y más cuando los pilares que sustentan la economía son el turismo, el ocio y el ladrillo. Pero a nosotros en particular, estas ayudas nos han salvado el culo. Como los créditos ICO y las prórrogas. Tanto a los músicos como por ejemplo, a nuestro tour manager, al estar también en régimen de artistas… Pero las ayudas no nos van a solucionar lo que estamos pidiendo ahora, que es que nos dejen trabajar. Está demostrado que en los conciertos las medidas son seguras y que ha habido cero contagios. Incluso con casos como la subnormalidad de lo de Taburete. Claro que entendemos la preocupación de Sanidad y todas las medidas, pero que no nos hagan sentir como monos en un zoo, o cohibidos, cuando luego entras en un avión y no cumplen distancias de seguridad, o siguen añadiendo costes extras por viajes en asientos conjuntos a gente que, si convive, es más seguro que viajen juntas. Ejemplos así, todos los vemos, todo el rato.

Parece un doble rasero en el que al final, salvan a los pilares de la economía y priorizan Turismo antes que Cultura.
Cuando se sabe que de la cultura viven en datos oficiales 800.000 familias. Pero esto no es solo en España. Este parón general de la cultura es en todos los países. Y entiendo que no podemos criticar el capricho de no poder a un concierto cuando hay gente muriendo y gente que está realmente mal, o manteniendo trabajos de mierda en Glovo, Uber o yo que sé. Aunque sean igualmente dignos. Así que esta protesta tiene unos matices difíciles de medir.

Yo creo que el papel de los artistas en este escenario estaba claro que era centrarse en digital, y hacer cosas creativamente distintas. En abril lanzasteis una versión de “Resistiré” de Barón Rojo, los días en que solo sonaba el “Resistiré” de Dúo Dinámico.
En aquella etapa, en las reuniones con nuestro manager Paco de Century Media, el plan era hacer algo, lo que fuese. Somos muy fans de Barón Rojo y hemos tocado con los hermanos De Castro muchas veces. Lo hicimos sin más pretensión que esa, y reconozco que tenemos algunas cosas muy abandonadas, como nuestro canal de Youtube. Nosotros nos sentimos un poco que todo esto de las redes sociales, las viejas y las nuevas, nos comen; nos saturan bastante. Pero en esta etapa está claro que había que moverlas, al menos hasta que nos dejaron volver a salir a hacer deporte… Aunque a lo que íbamos realmente era a los bares (risas). Después de eso ya fue terminar este disco.

Un disco que iba a ser EP y finalmente lo constituyen diez cortes nuevos.
Y tenemos tres más que quién sabe, quizá lleguen hasta pronto. Es la primera vez que dejamos temas fuera de un disco.

Entre estos diez nuevos cortes, además de la caña sin tregua que dais, hay algunos detalles llamativos. Como tus letras y su combativo mensaje, aunque siempre abierto a la interpretación.
Yo creo que siempre fue así en nuestro caso. Yo me encargo de las letras porque además tengo algunos factores que me ayudan a que sea así: empezando porque yo las tengo que ejecutar y alterar los registros vocales. Pero luego también, tengo la suerte de recibir el apoyo con el inglés gracias a un gran amigo, David Sánchez de Havok. Me ayuda con mis inseguridades, al no ser mi lengua materna, y me da una ayuda muy profesional. Mi idea es siempre abrir el sentido de las canciones para libre interpretación.

“Hay situaciones muy tristes, y son esas sensaciones extremas de la vida las que nos hacen pensar que ya no somos unos críos que podamos arroparnos en nuestra madre”.

A pesar de ello, es un punto fuerte en Angelus Apatrida, lo bien usado y vocalizado que está el inglés.
Es todo aprender y aprender, pero oye, no dejo de ser de Albacete. Pienso que la clave en este tema es que solemos ser todos muy “cuñados” y nos cuesta dejarnos aconsejar. Y en todos los aspectos de mi vida he intentado dejarme asesorar o directamente pedir ayuda. En este caso, nativos o filólogos. Porque puedes escribir algo que sea gramaticalmente correcto y que luego no tenga ningún sentido. Y nos pasó con “Fresh Pleasure”. Todo el mundo entendía el sentido de esta canción, que iba por la cerveza, y tal. Pero gente que domina el idioma, como David de Havok, nos confiesa un día que el título parece más bien el de una película porno (risas). También tenemos historias parecidas con Savage Messiah. A la tercera o cuarta fecha (y borracheras) juntos ya éramos los mejores amigos del mundo, y nos sacaban los colores con estas cosas también. Al final debes tener mucho cuidado con esos detalles.

En esa libre interpretación de tus canciones, yo he querido pensar en que “Childhood’s End” era quizá una referencia a la novela de Arthur C. Clarke.
Es un buen ejemplo, ya que lo pensé de primeras, sin embargo no tiene nada que ver. Lo tomé más, eso sí, por la canción de Iron Maiden. Me gustaba el concepto del “fin de la niñez” y esa forma metafórica del hecho de llegar a la adultez. La idea de esta canción me vino por un paciente al que atendió mi novia. Era relativamente joven y… bueno… fue duro. Básicamente, quería morirse. Esto tampoco estaba pensando en hablar específicamente del COVID; hay mucha gente que muere sola, en cualquier situación normal. Y hay situaciones muy tristes, y son esas sensaciones extremas de la vida las que nos hacen pensar que ya no somos unos críos que podamos arroparnos en nuestra madre.

“The Age Of Desinformation”: el título lo dice todo, ¿no? Casi me atrevería a proponerlo como el título del disco que finalmente no se escogió.
Pues efectivamente, aunque no solemos jugar con títulos tan evidentes, estamos en un momento en que nos apetecía hacer algo así, y fue planteado también en ese sentido.

Sorprende que no hayáis repetido la fórmula de una canción a medio tiempo, o por qué no decirlo, balada, como fue “Farewell”, que además es uno de los cortes más escuchados en streaming de la banda.
Hay que tener cuidado con eso e intentar repetir algo que has hecho sin forzar. Lo intentamos, aún así, pero no nos salió. Además es la primera vez que decidimos dejar temas fuera, como decía, y que siguen en un limbo. Y uno de ellos era una proto-balada que tenía muy buen feeling aunque no terminó de fluir. No sé, tardamos seis discos en sacar una balada, así que sabemos que nadie nos lo va a reprochar.

Grabado con Juanan López en Baboon Records y masterizado en Estados Unidos por Zeuss (Rob Zombie o Hatebreed, y otros gigantes como Overkill, Hatebreed, Municipal Waste, Shadows Fall). En la nota de prensa ya comentáis que el resultado con Zeuss salió “a la primera” y que estáis contentísimos. La pregunta es, ¿a qué nuevos retos se puede enfrentar una banda como Angelus, que ya alcanzó la perfección sonora hace tiempo?
Para nada creo que hayamos alcanzado ningún tipo de perfección sonora. Simplemente buscamos ser honestos y no dejar de aprender y no repetir errores. Nuestra suerte es reunirnos con tantos profesionales. Esta vez quisimos hacer un punto y aparte porque sentimos que nos estábamos acomodando a un sonido concreto. Y aún estando muy agradecidos con el trabajo de Daniel Cardoso (Anathema) desde 2012 hasta ahora. Pero no queríamos llegar a un punto de sonido manido. Y es muy difícil darte tu cuenta de si estás repitiéndote, forzando la maquinaria. Por eso probamos suerte. Pedimos más pasta a la discográfica para trabajar con Zeuss y fue un éxito. Hay que tener en cuenta que son culturas muy diferentes y es un tipo muy particular. Para empezar, el tipo tenía su propio manager. Y lo primero que nos dijo es que si el producto no les gustaba, Zeuss no iba a querer trabajar en ello y poner su nombre ahí. Pero ya desde el principio, sin conocernos, sin estar en la pre-producción, escuchó la primera mezcla y flipó. La verdad es que conseguimos algo muy fluido y muy orgánico, lo contrario a lo que veníamos haciendo en “Hidden Evolution” o “Cabaret de la Guillotine”, donde en cambio estábamos usando mucha tecnología y sobreproducción. Hubo una frase que nos moló mucho. Se presentó y dijo: “Yo soy Zeuss, y trabajo así, y voy a hacer que sonéis de puta madre. Pero vais a sonar a vosotros, no a Hatebreed ni a Overkill”. Fue tajante en lo de no maquillar sonidos y nos sorprendió que consiguiera precisamente eso mismo: conseguir un sonido personal. En el próximo disco, si diera la pasta, incluso nos gustaría estar allí con Zeuss, en su “Olimpo” de Massachusetts y estar encima de todo el proceso.

El tiempo se nos acaba, no sin comentar una anécdota. Hay en Youtube un video de vuestro concierto del DVD aún por salir, en Madrid (Sala Chango, 2017), en que estoy en primera fila entre los fotógrafos. Estamos ahí apretados, con los equipos de foto encima, mientras nos empujan, nos tiran cerveza, y en cambio, se nos ve con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Volveremos a eso? No me refiero a la música en directo, me refiero a si nos dejarán volver a la normalidad de la escena metal, del pogo y todo eso.
¡El DVD, aunque parezca que no, saldrá! (risas). Ahora tenemos la excusa de la pandemia. Pero siempre está “ahí, ahí”… Pero cada vez que vemos las imágenes de aquellas noches… Es que son la hostia. Va a gustar mucho. Igual hay errores de raccord cuando salga, porque estamos más gordos y tenemos menos pelo, pero es seguro que verá la luz. Y yo creo que sí macho. Nos dejarán volver al pogo. No creo que se “europeíce” tanto esto, como pasa en salas de Reino Unido, donde no dejan hacer estas cosas.

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