Heredero de una estirpe ilustre conformada por nombres como Pau Riba, Jaume Sisa o Quimi Portet, Adrià Puntí es una de las figuras más geniales que ha dado la musica catalana. Poniendo fin a un silencio que se había alargado demasiado tiempo, tres años atrás reaparecía, por partida doble y de forma muy notable, con “La clau de girar el taller” (Satélite K, 2015) y “Enclusa i un cop de mall” (Satélite K, 2015). Ahora el líder de los nunca suficientemente reivindicados Umpah-pah expone nuevamente todo su talento en “Enriu-te’n fins que el cor et digui prou” (Autoeditado, 2018), un disco que, hoy por hoy, sólo se puede conseguir en sus conciertos.

¿Cómo te tengo que llamar Josep o Adrià?
Aquella historia de Josep y Adrià ya pasó. Siempre seré Josep. Adrià, sin embargo, no fue ningún nombre artístico que me inventé, sino un regalo que me hice en una época en la que todavía era muy joven. De hecho, entonces ya tocaba el piano pero no pensaba que me acabaría dedicando a la música.

Pero si te llaman Adrià por la calle, ¿te giras?
Es que intento no salir a la calle (ríe).

Nos has cogido por sorpresa con “Enriu-te’n fins que el cor et digui prou” (Autoeditat, 2018).
Yo es que el concepto de disco lo encuentro caduco. Desde que apareció el CD que no sé cómo cojones tengo que llamar a esto. Además, este nuevo proyecto no es sólo un disco sino muchas más cosas. Para facilitar el entendimiento, parto de la base de la película “Viatge d’un savi vilatrista cap enlloc”.

Hace años que hablas de la película. ¿Cuándo la podremos ver?
“Viatge d’un savi vilatrista cap enlloc” es una película que empecé cuando era muy pequeño y que llevo mil años haciéndola. Lo que pasa es que soy un tipo muy terco. Es un proyecto muy personal. La concepción de la película ha ido variando con el paso del tiempo, pero yo sigo tozudamente haciéndola. Estamos a tope. Es cierto que me hubiera gustado que las cosas hubieran salido de otra manera, pero no me quejo. Hubo un momento en que, sobre todo desde los medios, había una cierta incredulidad respecto al proyecto. Y eso, quieras o no quieras, molesta. Pero a mí, cuando se me mete algo en la cebolla… Si me muero será otra cosa, pero si no me muero tarde o temprano la acabaré.

“El otro día, una persona de puta madre a la que le tengo mucho aprecio me preguntaba si creía que siempre lo hago todo bien. ¡Nunca! Ahora bien, la intención de hacerlo perfecto siempre está ahí”.

Se te conoce, principalmente, para tu carrera musical, pero siempre has estado vinculado al mundo del cine y de la interpretación: has dirigido cortometrajes, has actuado en diversos espectáculos teatrales …
Exacto. Se me ha conocido más por el tema de la música, pero el cine es una de mis grandes pasiones.

“Enriu-te’n fins que el cor et digui prou” vendría a ser la banda sonora de “Viatge d’un savi vilatrista cap enlloc”.
No, yo la banda sonora ya la tengo, pero, claro, cuanto más tarde en terminar la película más banda sonora tendré. Siempre he pensado que, en el mundo del cine, el hilo musical es muy importante para enfatizar las emociones.

Este nuevo disco, sin embargo, sí que es el capítulo con el que cierras la trilogía que has dedicado a tu padre, Narcís Puntí.
Sí, aunque este nuevo disco sería el segundo capítulo de la trilogía, no el tercero. Hice la primera parte, “Incompletament Puntí” (Autoeditado, 2013) muy enfocada a la obra de mi padre, y entonces pasé directamente a la tercera,“La clau de girar el taller” (Satélite K, 2015) porque ya sabía el final. Dejé la segunda en el aire, hasta ahora. Mi padre era un hombre de mucho talento. Estricto y noble pero también tenía un punto muy divertido y alocado, y eso es de lo que hablo en este nuevo disco. Era muy serio pero cuando se enganchaba también era de la broma. Destaco esta segunda parte de la trilogía como una manera de reivindicar que también nos lo tenemos que pasar bien, que no todo deben ser llantos.

¿La genialidad del artista también tiene un punto de locura?
Recuerdo que cuando publiqué “Incompletament Puntí” me preguntaron qué pensaba cuando me decían que era un genio. Respondí que si me lo dijera mi padre todavía me lo creería, pero si me lo decían los demás… Creo que todo el mundo puede ser genial en un momento determinado. Mi padre sí era un genio. Yo no le llego ni a la puta suela de los zapatos.

¿Le gustaba tu música?
Sí. El último día antes de morir, antes de ir hacia allá arriba, aún bailó algunos de los temas. Fue él quien, ya de pequeños, nos inculcó el amor por la música. Mi madre también, pero fue sobre todo mi padre. “Los domingos”, que en teoría era el día que teníamos para dormir más, porque los pequeños no teníamos colegio y los grandes no tenían que ir a trabajar, él temprano temprano ya estaba con las sardanas o tocando el piano.

Hablabas que la necesidad de mostrar que no todo deben ser dramas y, ciertamente, el disco tiene un título alegre y optimista.
Es un título ambivalente. Tiene un carácter romántico, nostálgico, pero también se puede tomar por el lado humorístico. Pero es que en un principio no sabía hacia dónde me llevaría este proyecto multidisciplinar. Porque el disco viene acompañado de una acuarela pintada por mí. Y a todo esto también podríamos sumar las diferentes secuencias que he filmado o estoy filmando últimamente.

¡Qué currazo!
Me gusta mucho trabajar porque si no se me caen las paredes. Pero ahora, con tanta actividad, necesito descansar un poco. Quiero relajarme para poder encarar la próxima aventura.

¿Y qué vendrá ahora que has cerrado esta trilogía?
De hecho no está cerrada del todo, porque ya dije tiempo atrás que la segunda parte la haría como me diera la gana. De momento la he empezado bien con “Enriu-te’n fins que el cor et digui prou”.

De hecho, ya hace meses presentaste un espectáculo con este mismo título.
Es el título de una canción. Un día, al acabar de comer, mi madre me preguntó si quería postre. Le dije que lo que realmente tenía ganas de hacer era ir a grabar. Bajé a solas al estudio que tengo en casa. No tenía ni puta idea de qué iba a hacer. A veces tienes una estructura, una idea, pero ese día no tenía nada de nada. Simplemente tenía ganas de ir a grabar. Me puse delante del micro, cogí la guitarra y de la nada me salió algo increíble. No diré que es la mejor canción que he hecho ni la más bonita, pero sin tener nada preparado surgió una letra y una música con una esencia maravillosa. Flipé.

¿Cuántas canciones has escrito para este disco?
Muchísimas. Hay una que se llama “Locus” y la destaco porque, una vez más, tenemos que divertirnos. No me gusta aburrirme. En el disco que repartí el Festival de Porta Ferrada creo que incluí 11 canciones, pero no he hecho ninguna selección sino que todo sigue su proceso. Cada día pruebo cosas nuevas.

¿Esto quiere decir que en próximos conciertos, cuando des a los asistentes una copia del disco con su correspondiente acuarela, el listado de temas incluidos podrá ser diferente?
¡Exactamente! Muy probablemente será lo que haga.

Uno de los temas se titula Trump. ¿Sigues la actualidad política?
Sí, las noticias es de lo poco que miro en la tele. Aunque viva en mi mundo, en mi globo, en mi historia, no significa que sea un solitario aislado completamente del mundo. Salgo de casa poco más que para ir a comprar el tabaco, y si consigo que me lo lleve alguien, mejor, pero hay que tener los pies en el suelo y estar conectado a la realidad.

“Siempre que acabas un proyecto te quedas un poco vacío. Pero el proceso continúa y siempre acaban apareciendo nuevos retos”.

Contabas recientemente que había cierta influencia del rock progresivo en este disco.
A mí lo que me gusta es lo que me pone la piel de gallina. Yo soy heavy, soy punky, soy folky… Ya sé que hombre de muchos oficios pobre seguro, pero creativamente soy así, no hay nada que hacer.

En la grabación te han acompañado viejos conocidos como Marc Marqués, batería de Umpah-pah.
¡Sí! Tengo su batería en casa y la toco a ratos (ríe). A Marc le quiero mucho. Hemos disfrutado muchísimo juntos. Además, somos medio parientes. Ya sé que a veces las familias no se soportan, pero con Marc hemos vivido grandes momentos. Es un batería buenísimo y una persona genial. Y con él, también han participado amigos de siempre como Pedrito Martínez, Albert Jordà o Dani Pujol.

Llegados hasta aquí, ¿aún piensas en la gente que te sigue cuando te pones a componer?
A mí me gusta la parte creativa, tanto en pintura, cine, música, escribir… como también a la hora de relacionarme con las personas. A veces se me puede tachar de ser un poco tarambana, y no me molesta, no digo que no, es más, tengo el carné. Pero me gusta entender la vida de esta manera. El otro día, una persona de puta madre a la que le tengo mucho aprecio me preguntaba si creía que siempre lo hago todo bien. ¡Nunca! Ahora bien, la intención de hacerlo perfecto siempre está ahí.

En tu caso, ¿de dónde surge la inspiración?
¡Hay que currar! Ojalá siempre pasara lo que me pasó con “Enriu-te’n fins que el cor et digui prou”, pero entonces también se perdería parte de la magia. La inspiración se debe buscar y trabajar. A veces me da pereza, pero cuando pasa me pellizco para despertar y seguir adelante.

¿Disfrutas de los conciertos? ¿Te lo pasas bien en un escenario?
Me gusta muchísimo. Me siento como en el patio de casa o en el comedor. Desgraciadamente no siempre lo consigo, pero la intención siempre es dar el 100% de mí. A veces, y lo lamento, llego al 20%, otras al 30% y otras al 80%. El objetivo es dar el máximo y un poco más. Nunca he hecho un bolo que me haya encantado totalmente, porque siempre acabo encontrando defectos, ya cuando estoy en el escenario y más aún cuando vuelvo a casa y lo vuelvo a escuchar.

¿Escuchas tus conciertos cuando vuelves a casa?
Siempre. Antes no podía, pero ahora siempre. Me sigue pasando eso de que escucho mi voz y no me reconozco. Pero me soporto a pesar de los defectos que pueda haber.

Y más allá de la música, ¿cuáles son tus distracciones?
De pequeño leía muchísimo. Ahora ya no puedo por razones de vista. No veo mucho. Pero me encanta la literatura y los cómics. ¡Soy Marvel total! Tengo un montón de tebeos guardados de cuando era crío.

¿Cuál es tu superhéroe favorito?
Me gustaban varios de ellos. Obviamente Patrulla X y los 4 Fantásticos, Hulk, Thor. Uno de mis favoritos, aunque no lo conoce mucha gente, es Namor.

¿Te gustan las adaptaciones cinematográficas del universo de superhéroes que se han hecho últimamente?
Valoro la intención. Los yanquis saben un huevo de cine y tienen unas infraestructuras y unos recursos que te cagas. Pero para mí no acaban de captar la esencia de lo que yo leí de pequeño.

Explicaban al principio que no te sientes un genio, pero eres una de las figuras más elogiadas de la escena musical catalana.
Me siento muy querido por mucha gente, eso es verdad. No sé el porqué. Si me lo hubieran dicho cuando empecé a hacer mis primeras canciones, que viviría todo lo que he vivido, no me lo creería. Por ejemplo, desde pequeño fui consciente de que se me daba bien dibujar, pero la música… Sinceramente, me decanté por esto de cantar para ligar (rie). Dicen, y al final me lo he medio creído, que tengo un cierto don para hacer canciones. Pero no soy un músico típico, quizás sí creativo e imaginativo.

Carismático y singular.
La Txiqui Berraondo, una gran actriz y profesora de teatro, me tiraba tomates cuando estábamos en el Institut del Teatre, pero a la vez ya me decía eso del carisma.

¿Estudiaste en el Institut del Teatre?
Sí, pero el segundo día dejé de ir (rie).

Por allí pasasteis varios cantantes de tu generación: Gerad Quintana, Carles Sabater…
Gerard fue un año antes de que yo, pero al Col·legi de Teatre porque no lo cogieron en el Institut. Y Carles fue un par o tres de años antes. Carles era buenísimo. Y Gerard, también. Como decía, me siento muy afortunado por todo lo que he vivido, aunque ahora, por la muerte de mi padre, estoy en uno de los momentos más tristes.

¿La música, el arte, te está ayudando a superar el momento?
¡Por supuesto! Y también saber que, aunque con cuentagotas, tengo personas buenas alrededor. Tengo la suerte de compartir la vida con personas buenas. También he tenido disgustos. La decepción personal duele más que no que te roben dinero u objetos materiales.

¿Te duele que haya gente que ponga por delante el personaje que creen que eres de la persona que realmente eres?
Hay mucha leyenda en todo, ¡mucha! A veces me han hecho grandes críticas pero, de repente, hay pequeños detalles que mean fuera de tiesto y echan por suelo el artículo.

¿Hay canciones que te hacen llorar?
¡Muchas! Pero es que soy muy llorón. También depende del momento del día. Soy de una manera que reacciono a la milésima de segundo y puedo recrearme en el llanto para pasar a mearme de risa al instante. Soy así.

¿Hoy por hoy sólo se puede conseguir el nuevo disco en los conciertos?
Sí, por ahora sólo en los conciertos. Toda la vida he intentado ser coherente y ahora también. “Enriu-te’n fins que el cor et digui prou” más que un disco es un proyecto artístico con diversos matices y factores difíciles de meter de una manera más ortodoxa en un disco y que me siga pareciendo coherente. Yo ya veo la luz, pero claro… El pilar de todo, como he dicho al principio, es “Viatge d’un savi vilatrista cap enlloc”, y eso me da la energía para seguir adelante.

Este mes de septiembre estrenas una obra de teatro titulada, otra vez, “Enriu-te’n fins que el cor et digui prou”. ¿Cuál es la conexión con el resto del proyecto?
En la obra se podrán ver las vicisitudes y entender el formato musical de todo esta aventura. Es una obra teatral que tenía en mente desde hace muchos años y creo que ha llegado el momento de llevarla a escena.

¿No tienes miedo de terminar “Viatge d’un savi vilatrista cap enlloc”, un proyecto de toda una vida? ¿De quedarte vacío?
Siempre que acabas un proyecto te quedas un poco vacío. Pero el proceso continúa y siempre acaban apareciendo nuevos retos.